
Playas que no ves, montañas perdidas,
En un mundo olvidado, que nunca veré,
He caminado por lugares imposibles,
He recorrido caminos inimaginables,
Pero desde donde estoy, no veo el mar,
La sal de la playa, las olas que golpean,
Una arena que se mueve a su compás,
Nada me queda por ver, parece,
Mi desdicha crece,
Pues camino por donde nadie puede imaginar,
Y ahora, aun sin estar en las alturas,
Sigo sin ver el mar,
Y suspiro con pena en el pecho,
Después de recorrer tan largo trecho,
Con el desierto me tengo que conformar,
Ese será quizás,
Lo que nos queda a los viejos,
Después de tanto deambular,
Quedarte quieto,
Sin poder vislumbrar el mar.