Días Torvos (Rima)

Días torvos de miradas heladas,
desafíos continuos, palabras airadas,
silencios que estallan como explosiones,
gritos quebrados sin explicaciones.

Tropezar por todo, coincidir por nada,
del alba al ocaso, jornada frustrada;
ya nada perdura, el odio devoró,
de aquello que ardía ni un rastro quedó.

Desgracia de almas heridas,
cuerpos odiados, naufragio de vidas;
se abrió la sima, se quebró la calma,
la estima perdida se borró del alma.

Ya solo conviene la fría distancia,
que aparte del odio su turbia fragancia;
se acabó la guerra, no hay reconciliación,
quedan papeles, sellos y división.

Y cuando termine la amarga jornada,
la soledad queda, callada, cerrada;
seguir tu camino será obligación,
adentrarte solo en tu propio rincón.

Todo lo que un día tu mente soñó
hace ya tiempo ceniza quedó;
la armonía rota, perdido el calor,
ya nada se salva, ni queda color.

Extraños errantes, olvidados,
deambulan sin rumbo, cada uno a su lado.

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