
Caminos que no conducen,
a ningún lugar, que te inducen.
Sendas perdidas, confusas,
promesas rotas, incluso ilusas.
La vida engaña, descompone,
y a cada paso, te traiciona.
Te llena de dudas, de niebla,
de cruces, rotondas, y pruebas.
Decisiones que, al elegir,
te marcan lo que has de vivir.
Lo que fuiste, lo que serás,
y el final al que llegarás.
Porque al fin, ese es tu sino,
aunque tomes distinto camino.
No hay error ni desatino:
todo te lleva a tu destino.