
El azul intenso que sale de mi pluma,
Parece del mar espuma,
Pero nada más distinto,
En el lugar donde subsisto,
El color de mi escritura,
El olor, el de la cocina,
No el de la salina,
Ni el de la mar, pura,
Seco todo a mi alrededor,
El sol quema con su ardor,
Quizás como en la costa,
Pero aquí, solo agosta,
Es el verano del miserable,
Del que se queda en el peonaje,
El que delira con el calor intenso,
De las noches donde no corre el viento,
Donde las olas son pesadillas,
Golpes de realidad, olas amarillas,
Que secan el paisaje,
Que destrozan al ignorante,
Costas de tierra adentro,
Donde no se mueve el viento,
Donde la vida se detiene,
Cuando quema el sol que viene,
Donde el agua es un recuerdo,
Donde la sombra algo incierto,
Donde se perdió la frescura,
Huyendo de la calentura,
Hijos de viejos terrones,
Reventados por la calima,
Hijos sin ambiciones,
Que nada esperan ya de la vida.