
Cuando los corazones orgullosos
se tornan órganos temblorosos,
y el alma antes combativa
llora, vencida y fugitiva.
Cuando el dolor que se creía muerto
renace libre, cruel y abierto,
es señal clara de entender:
la vejez comienza a florecer.
Porque los héroes caen con honor
en su momento, sin temor.
Pero aquellos que han resistido
sufren el tiempo, el sinsentido.
Brazos que fueron hierro fundido
cuelgan ahora, sin sentido.
Y el pecho de metal bruñido,
no es más que un cuerpo consumido.
Mas lo peor —y esto os lo digo—
lo más cruel…, es el olvido.