El Tiempo que Todo lo Pudre

El tiempo que todo lo pudre,

Que deja la vida en urdimbre,

Que el árbol poderoso,

Que se elevaba gozoso,

Ante el sol de primavera,

Es sombra de lo que era,

Los pájaros que allí anidaron,

Hace tiempo que lo abandonaron,

La verde hierba, la vegetación,

Desaparecieron sin dilación,

De las frondosas ramas,

Nada queda que no sean taramas,

Raíces sucias y tenebrosas,

Que se esconden vergonzosas,

Y dentro de su cuerpo podrido,

Los gusanos hicieron nido,

Del orgulloso gigante,

Nada queda de antes,

Solo un vacío esqueleto,

Todo a su alrededor muerto,

Al final siempre es de esa manera,

Que pienses, que, de esta, la tuya difiera,

Un día, un problema silente,

Mañana otro, el siguiente,

Y royéndote la carcoma,

Parte de ti toma,

Y pasado el tiempo,

No queda ni recuerdo,

Del grandioso gigante,

Que estuvo allí antes.

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