
Nada queda que decir,
En el país de los sordos,
Y nadie quiere oír,
Lo que los mudos, absortos,
Te quieren transmitir,
¿de quién es la condena?
¿Quién llevara la cadena?
De esta vida destruida,
Que nos ha tocado vivir,
Hijos de hijos de puta,
Ahí no cabe disputa,
El que menos, ladra y gruñe,
Por rellenarse el buche,
¿Qué manada es esta?,
Que no conoce compañero,
Que a todos detesta,
Y todos, aves de mal agüero,
Caminos son del infierno retorno,
Caminos entre los tormos,
Donde ya no crea nada,
Donde la vida es charada,
Que nadie podrá resolver,
Es el matadero baldío,
Que en tu alma está metido,
Pues podrida tienes esa parte,
No merece la pena alienarte,
Tienes el cerebro podrido,
Tu humanidad ya se ha ido,
Tu cerebro vacío,
No piensa en lo sucedido,
Solo mira como idiota,
Como caen las gordas gotas,
De tu asquerosa baba,
Y te vuelves repugnante,
No solo en ese instante,
Es cuando eres consciente,
De que das asco a la gente,
Y que le harás un favor,
Muriéndote,
Cuanto antes, mejor.