Días de Polvo de Desierto (Rima)

Días de polvo, de árido desierto,
donde todo parece frío y muerto.
Miras en torno: nada, solo espacios,
páramos secos, vastos, sin abrazos.

El aire quema, denso, sin reflejo,
eco de almas, viento sin consejo.
Sopla del sur un fuego sin mesura,
se pierde en un azul sin compostura.

La calima se cierne sin salida,
y el alma se desgasta, sin su vida.
La propia vida cede en su abismo,
a donde vas, empujas tú lo mismo.

Efímero el cantar de flor naciente,
que muere antes de alzarse plenamente.
En torbellinos de arenas furiosas,
se ahogan las raíces más hermosas.

Arena ardiente, viento abrasador,
todo arde, todo duele alrededor.
Y al final, cuando la bruma se levanta,
solo la espuma gris se nos adelanta.

Un mar que ya no es mar, que se secó,
un sueño que la sal desdibujó.
¿Es la vida algo así, tan defectuosa,
que hasta morir parece más hermosa?

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