
Sombras, planean sombras,
Por entre los resquicios,
Por donde se encamina,
En tromba,
El aquelarre de los maleficios,
Musgo podrido,
Hijo de alba,
Del pelado higo,
De su cara calva,
Y oraciones malvadas,
De ritos olvidados,
De maléficas hadas,
Que se esconden al alba,
Morriones de gordo pellejo,
Que abren las calvas carnes,
Que lo entierran muy dentro,
Mientras se cierran las valvas,
Demonios cercanos,
De los viejos arcanos,
De toda la vida,
La que es destruida,
Hijos de perra, despojos,
Que abren los ojos,
A los enhiestos miembros,
Que rompen sus adentros,
Monstruos, muñecos de barro,
Que hacen el guarro,
En sus oquedades,
Rompiendo los ojales,
Que les entregó la vida,
Y a chillidos, chilla,
Pues le rompen el cuerpo,
Lo llenan por dentro,
Desde los arrabales,
Con golpes cabales,
Que rompen sin tino,
El postrer desatino,
De las almas,
Que perdieron la calma,
Apenas las parieron.