
Me miras
Con tu inocente mirada,
Y me preguntas, tranquila,
Como si no fuera nada:
¿Dios existe?
Y te miro con sorpresa,
Esperaba mil preguntas,
Mas no esa simple empresa.
Y pienso,
Mil años o un instante,
No puedo darte respuesta
Sin preguntas, vacilante.
¿Me preguntas por aquél
Que permite la muerte cruel
De los más inocentes
Y al dolor es indiferente?
¿Del que ignora el sufrimiento,
Que a plegaria no da aliento?
¿El que permite que el rico
Ría mientras al pobre aplico?
¿Del que al hambre no responde,
Mientras la vida se esconde?
Así podría seguir,
Miserias quiero decir.
Días y días hablando
De males que va sembrando.
Pero no, no es eso,
Pregunto y regreso al peso:
¿Es el que colgado en bandera
Permite que se mate en su esfera?
¿En su nombre se divide,
Se corrompe, y todo sigue?
¿El que alienta a los locos,
Fanáticos y otros pocos,
A los lobos que desgarran
En su nombre las almas?
Me paro,
Y en preguntas me entremeto:
¿Necesito yo a un Dios, O
es Dios quien el hombre creó?