Un Día de Silencios

Un día de silencios,

Rotos quizás por el anuncio,

De un tic tac latente,

Que rompe el alma silente,

De un espacio cerrado,

Quizás hasta emparedado,

Es el ritmo de la sincronía,

De lo que queda de día,

El murmullo recurrente,

Del silencio doliente,

Que deja que el polvo se asiente,

Entre las repisas cansadas,

Viejas, ajadas,

De una vida sin nadie superviviente,

Y en las rendijas, casi cerradas,

El sol se cuela entre las tablas parcheadas,

Mientras el silencio crece,

En el lúgubre aliento,

De trozos de pensamientos,

De las arañas caídas,

Casi perdidas sus vidas,

En los hilos conectados,

En sitios alejados,

Pero concéntricos,

En su pobre movimiento,

Para que las moscas pasen,

Y en esos hilos se abraces,

Con su postrer movimiento,

Para servir de alimento,

Y en su último aliento,

Con un postrer aspaviento,

Despedirse de la nada,

Y terminar la jornada,

Callando, sin decir nada.

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