Paseos por Fuengirola

Paseos por Fuengirola,

La que roba las olas,

Que se quiere quedar,

Que dice que dejar,

A los que vienen de fuera,

Lo que es de allí natural,

Es para matar,

Al que lo quiera dar,

Y sonríen los espigones,

Pidiendo explicaciones,

A la bocana del puerto,

Que no habla,

Le huele tanto el aliento,

Y los barcos con su movimiento,

Dudan de su decisión,

Para ellos es el mar grande,

Aunque más espante,

Cuando levanta esas olas,

Que dejan a las mujeres solas,

Solas de solemnidad,

Alguien quiere un helado,

Eso mismo que tendrá,

Que ella sabe, que me lo puede sacar,

Pero es allí donde para,

Sería cosa rara,

Ella quiere todo por la cara,

Y cuando le digo que no puede ser,

Se para, me sonríe, y sigue con su correr,

Y las miro a conciencia,

A mi lado mi amor eterno,

Adelante, un poco más,

Venida del sufrimiento,

La que es mi tormento,

Porque me dejo atormentar,

Y todo se diluirá,

Es ley de vida, nada más,

Es el camino de la vida,

Que no tiene medida,

A la hora de joder,

Así que ella a crecer,

Nosotros seguir andando,

Que, con el camino llano,

Las cosas que hemos de ver.

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