
Hoy viendo la televisión, no la primera, ni las adláteres, otra cualquiera, que son pocas, casi ninguna, y me han sorprendido las declaraciones de una mujer que llevaba dentro de su casa, sin salir, desde la invasión.
Durante unos instantes, me he intentado poner dentro de su piel, cosa imposible, pues nunca sentiré lo que ella siente, pero si he visto como mi calle se llenaba de monstruos a los que no comprendes, y que sabes que nada bueno quieren, que creen que ya todo es suyo, que la mujer que va sola por la calle lo único que quiere es que la violen, por supuesto en manada, o como mínimo que la roben, o que la vejen, con suerte.
He sentido como las latas de atún de la despensa se van acabando pues ningún pan las puede acompañar, que aun saliendo es difícil encontrar alguien que lo venda, que a ellos también, por muy valientes que sean, no les gustaría pasar por una mala situación.
Heces, porquería, miedo, aglomeración, una invasión en la escala de una locura, y como si fuéramos tontos, por el hecho de que se han ido una mayoría de números increíbles, los que quedan son pocos, no, son menos, pero demasiados para una ciudad, menos para Ceuta, que lleva soportados los envites de esa maldita nación que es Marruecos, que la quiere, como si ese fuera el único derecho, el que usa de diario, la tiranía.
A tenor de eso, viendo como la maldad del gobierno español no tiene límites, me he preguntado, si lo que realmente quieren es que los españoles se vayan de allí, poco a poco, por aburrimiento, haciéndoles la vida imposible, quizás este gobierno sinvergüenza, viendo lo visto, tenga hasta plazos, pues no se ha movido nada, sabiendo que venía otra oleada, después otra, después, ¿quién sabe?, mil más… o cosas peores, que me daría miedo más siendo ceutí…, que pena de país que deja a los suyos tirados como perros, que vergüenza…, ya no pongo el televisor, me da vergüenza, si, soy un cobarde, tenía que estar en la calle, con palos, con piedras, pues el pueblo tiene el poder, no se lo dio dios, se lo hemos dado nosotros, y nosotros se lo podemos quitar, pero no desde el mando de la tele, tomando una cerveza en el sofá.