
Camino hacia ningún lugar,
de esos que puedes encontrar
en la sonrisa triste
del que ya no quiere caminar.
Sendero polvoriento al andar,
mil montañas que tendrás que subir,
mil montañas que luego bajar,
sin promesa de poder descansar.
Curvas esquivas de soledad,
llanuras inmensas sin final,
todo parece invitar
a seguir sin nunca llegar.
Caminante solitario al pasar,
sin un puerto donde atracar,
viendo el aire, los ríos,
la campiña y también el mar.
Y otra vez mirar el horizonte,
una vez más y otra más,
sabiendo que nada termina,
que solo queda continuar.
Aunque duela el alma al avanzar,
aunque sientas que no puedes más,
aunque sepas desde el principio
que nunca lo vas a lograr.
Y al final, cuando toque parar,
cuando el camino te deje atrás,
solo quedará en silencio
tu muerte… nada más.