La Noche que no Acaba Nunca

La noche que no acaba nunca,

Son las tres de la mañana,

Y no sabes lo que buscas,

Destruido un cuerpo sin ganas,

Miras a las ventanas,

Como si algo ocultaran,

Y piensas que nunca acaba,

Que superas un día,

Y el siguiente también mata,

No perdona ni amansa,

Solo sigue con su eterna perorata,

Que nunca calla,

Y alguien en la calle canta,

Canciones que nadie entiende,

Pero que en el alma se vierten,

Como caldo caliente,

Que nos quema el alma,

Que se lleva la calma,

Y que nos hace salvajes,

Pagando el peaje,

De una vida miserable,

Donde la sonrisa es algo deleznable,

Y los duendes, borrachos,

Duermen en las esquinas,

De los miseros poblachos,

Donde se adivina,

A las hadas de los humedales,

Tocándose entre los tarajes,

Aguantando los viajes,

Que les dan los trasgos,

Con sus aparatos vagos,

Todo es sexo en este planeta,

Aquí nada se respeta,

Solo son sexos erguidos,

Y agujeros partidos,

Que esperan ardientes,

Que entren calientes,

Grandes y enhiestos rabos.

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