
Pájaros de colores fríos,
Se posan en mi ventana,
Quizás sepan de mi desgana,
De mi vivir mal vivido,
No son fríos, son cornejas,
Vestidas del color de las viejas,
Que me miran con ojos chicos,
Llevando entre sus picos,
Mil almas de otros tipos,
Que se quedarán sin nada,
Y los miro en la ventana,
Donde no se mueven nada,
Y me miran esperando,
Que no sé lo que esperan,
Pues no conozco su canto,
Siendo alegría o llorera,
Si es lo que yo quisiera,
O ellos quieren tanto,
Y te juro que no me entero,
Que es lo que dejo en el tintero,
Aquello que yo más quiero,
Y el pájaro de mal agüero,
Me mira con desespero,
Esperando que le dé,
Lo que juro que no sé,
Y miro hacia la ventana,
Y el pájaro no hace nada,
Suspiro con desesperación,
Mientras levanta el vuelo,
Y se ha ido sin nada,
Se ha elevado del suelo,
Ha dejado la ventana,
A la que miro extrañado,
Pues no sé lo que ha pasado,
Y sé que no me voy a enterar,
Ni el día en que me muera,
Así que para que más pensar,
Dejémoslo en la moridera,
Donde un día he de morar.