Calles Desiertas de Mundo Muerto (Rima)

Calles desiertas de mundo ya muerto,
cristales de luto en casa del tuerto.
Visillos cerrados, de polvo cargados,
rincones del tiempo por años callados.
Y en la barra del bar la mueca de Tomás:
—¿Qué vas a tomar?, ¿qué más sacarás?
Por mucho que pese el luto del lugar,
nadie en el pueblo lo puede llenar.
Pueblo reducido, por dentro vencido,
viejo esqueleto de lo que ha vivido.
Se muere un parroquiano, se pierde el camino,
nadie reemplaza su vaso de vino.
Es sitio de siempre, de huecos vacíos,
nadie regresa por los que se han ido.
Y acaba el carajillo, se apaga el brillo,
recuerdo lejano de risas de chiquillos.
Mas todos regresan al mismo ruido,
los niños del pueblo ya no han venido.
Hace ya tiempo que se han marchado,
dejando el silencio clavado a su lado.
Y miras la sala, callada y temprana:
ocho personas sentadas sin ganas.
El pueblo se apaga, ya nadie vendrá,
unos morirán, otros se irán.
La vida al pueblo lo quiere matar,
nadie parece quererlo evitar.
La vida se escapa, cansada y callada,
la vida del pueblo se marcha apagada.

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