
Mi mano cansada,
Se mueve por la página escrita,
La llena con mis pensamientos,
Con mis anhelos,
Con mis lamentos,
Y si queda algo húmedo al leer,
Bien sabes lo que es,
La lágrima postrera,
De quien nada espera,
De este mundo soez,
Y no desesperes ya,
Mi página está por acabar,
Nada queda que contar,
Pues ahora he descubierto,
Que, si que existe el infierno,
Y sonrío al descubrirlo,
Pues cuando de cierto me vaya,
De seguro él no irá,
Porque al morir, marché,
Y de él me escapé.