Amanece, el Tiempo Acompaña (Rima)

Amanece, y el tiempo acompaña,
prometiendo jornada tranquila en la montaña.
El agua hoy perdona con su ausencia,
y las nubes se miran con indiferencia.
Caminos que se pierden entre el verde,
donde la sombra al paso se pierde.
La senda es estrecha, sin hacer ruido,
para que no se vea el metal bruñido.
Los pasos van siempre medidos,
entre parajes viejos y perdidos.
Allí donde aquello que buscas,
se oculta entre sombras confusas.
De pronto un ruido seco retumba,
y cae en la arboleda como tromba.
Y al final surge una silueta,
que conoces bien, firme y quieta.
Hierro a la cara,
y el corazón se para.
Apuntas a la paleta,
donde comienza la pata.
Y de pronto sale el fuego,
rompiendo el silencio del sosiego.
Y lo alcanza sin tardanza,
antes de que encuentre esperanza.
Lo que fue orgullo del monte,
queda inmóvil en el horizonte.
Ahora solo queda silencio,
de algo sin alma ni movimiento.
De algo tieso e inútil,
si no le encuentras uso útil.
Salvo que lo quieras comer,
pues si no es eso… ¿qué puede ser?

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