La Vida Corre sin Destino (Rima)

La vida corre siempre sin destino,
nos arrastra ciegamente hacia su sino.
Perdemos en la absurda competencia
los valores, la ética, la conciencia.
Solo importa el rango y la posición,
la escala social, nombre y condición.
Y olvidas, en mitad del desvarío,
quién desangró la calle y el baldío.
Los asesinos siguen en la acera,
mientras la tumba al inocente espera.
Los muertos yacen bajo el valle oscuro,
cubiertos por el polvo más impuro.
La verdad no vale lo que cuesta,
si el poder la encierra y la detesta.
Dejamos que gobierne vil dinero,
que imponga ley el turbio usurero.
Quien roba no arrebata solo el fruto,
también nos deja el porvenir enjuto.
Nos roba libertad y la esperanza
de alzarnos desde abajo en confianza.
Subimos a sus torres aparentes,
atados por cadenas indecentes.
Rompamos las ataduras sin demora,
que caigan como fruta que se dora.
Que tiemblen las conciencias corrompidas,
sacudan sus entrañas carcomidas.
Basta ya de retórica vacía,
de verso hueco y falsa rebeldía.
Que vuelva la justicia a nuestra mano
y no el mandato frío del tirano.
La libertad no es dádiva ni suerte,
es fuego que se aviva hasta la muerte.
Conseguirla, ganarla en el clamor,
a veces cuesta sangre, rabia y dolor.
Y si eliges callar, permanecer,
mirar sin levantar tu parecer,
el miedo crecerá como un rumor,
y al final te alcanzará el terror.

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