
La vida corre sin destino,
Llevándonos a su si no,
Y perdemos en la carrera nuestros valores,
Y escondemos nuestras razones,
Solo sirve la posición,
La escala, el quien eres,
El quienes son,
Y olvidas en el camino,
Donde están los asesinos,
Están libres, en la calle,
Y los muertos no descansan,
Enterrados en los miseros valles,
Nada vale lo que es verdad,
Aunque lo escondan una vez más,
Dejemos que mande el dinero,
Hagamos que el marrajo muera de vero,
No olvidemos que lo que roba,
No es solo el fruto del trabajo,
Es la libertad,
El subir desde abajo,
Y subimos a sus alturas,
Librémonos de nuestras ataduras,
Que caigan como fruta madura,
Rompamos sus almas viciadas,
Dejémonos de verso y prosa,
Cojamos las armas con presteza,
Y que la libertad nos devuelva,
Que tendríamos que saber,
Que la libertad es placer,
Que conseguirla, ganarla,
Cueste sangre y dolor,
Y en todo caso, si no,
Quédate quieto,
Mira como todo,
Pasa a tu alrededor,
Y al final, te buscará el terror.