
Castillos en el cielo,
Mirándolos desde el suelo,
Gigantes de piedra dura,
Mirándolos desde tu pobre estatura,
Al mar de algodón de azúcar,
Y tú te miras, y buscas,
Pero descubres que no tienes nada,
Solo mentiras y desesperanzas,
Pasillos de papel pintado,
Techos de blanco nacarado,
Suelo de mármol brillante,
Que ni piedra fuera antes,
Gozos, alegrías, y la buena vida,
Que nunca viste en la negritud sufrida,
Demonios negros como el carbón,
Son los que te cantan, la lóbrega canción,
Y tiritas con miedo inconmensurable,
Esperando que el diablo hable,
Pero callas, quizás esperando,
Que diga algo de lo que estás callando,
Y la vida continua por su camino,
Sin enterarse de tu pobre destino.