
Es la noche que no acaba,
y mi sueño al mar se clava;
imagino playas infinitas
bajo estrellas siempre benditas.
Desde este rincón de olvido
vuelven ecos de lo vivido;
tiempos viejos, ya pasados,
en la arena varados.
Bajo la luz del claro sol
cuando despertaba mi amor;
cuando la arena ardiente
hacía vibrar el ambiente.
Aún recuerdo en el corazón
aquel latido y confesión;
noches hondas e increíbles
entre cañaverales sensibles.
De aquellos locos amares
que ardían junto a los mares;
antes de que llegue el olvido
todo vuelve a ser revivido.
Mas todo se pierde en el tiempo,
como si no hubiera sentimiento;
y aquel tiempo de playas infinitas
hoy vive en memorias finitas.