
Todos se ríen,
Quizás de algo que no puedo ver,
Los demás sonríen con felicidad,
No ven más allá de sus narices, nada más,
Envidio sus tonterías,
Su forma de ver la vida,
La que nunca será la mía,
Ilusos, pobres almas llenas de nada,
Sombríos pasacalles cuando acaba la jornada,
Os envidio, porque sé que la felicidad,
Es algo que no me alcanzará,
Como reís haciendo amigos,
Que serán futuros enemigos,
Como la estupidez cantada,
Puede ser vosotros alabada,
Os miro, os veo,
Mejor que no sepáis,
Lo que os deseo,
Hacia la muerte vais,
Sin el menor desconsuelo,
Y a vuestro lado,
Pasean sombras y seres malvados,
Pero en vuestra estupidez no las veis,
A nada más llegareis,
Seres pedestres, dominados por la pasión,
Por el sexo, el lujo, la condición,
Los tengo que llamar hermanos,
¿Cuándo dudo que sean humanos?
Y les echo una última mirada,
Y por más que miro,
No veo nada.