Caminos de Brillante Arena (Rima)

Caminos de arena clara,
que el mar besa en su condena,
mientras las conchas curiosas
juegan bajo la marea.
Entre los pinos dormidos
se mueven las dunas viejas,
al son del viento que canta
y en su soplo las mece y besa.
Rodelas de sol se encienden
en la marisma que suena,
y el salitre, por las venas,
huye, ardiendo, de la arena.
Cuando el alba se levanta
y apenas la luz despierta,
llena el aire su fragancia,
su calor y su promesa.
Desde el río que desborda,
de agua oscura y tierra suelta,
hasta el Atlántico bravo
que ruge con voz de fuerza,
se esconden los cangrejillos,
huyen del mar que los cerca,
mientras las gaviotas blancas
piden clemencia en las crestas.
Así son los días dulces,
los de la costa tranquila,
cuando el sol besa las olas
en las playas de Punta Umbría.

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