
Caminos del sur,
Los olvidados senderos,
Que abandonaste tú,
Hijo que se marchó,
Por el hambre,
No olvides de donde,
Viene tu sangre,
Hoy quizás no hables su lengua,
Quizás sea una de fuera,
O de dentro, una fullera,
Cambiaste tu nombre de pila,
Por otro que daña la vista,
Podrás decir,
De tu madre perrerías,
Pero, aunque quisieras,
Esa sangre no te raerías,
Extranjeros, charnegos, maketos,
Que dejasteis en vuestras maletas,
Que nadie hable de ese día,
¿tanta vergüenza os da Andalucía?
Mal asunto, mala fortuna,
Que vuestros hijos al final,
No sean de ninguna,
Os fuisteis, nos dejasteis,
Mala madre, es,
La que a sus hijos no da de comer,
Y peor hijo, el que se avergüenza,
De volverla a ver,
Quedaros fuera,
Que, aunque nada tengamos,
El orgullo nos sobra,
Llenas están nuestras callosas manos,
Espero, con talante sincero,
Que nadéis en dinero,
Que levantéis el testuz, orgullosos,
Pero solo sois la peor clase de perros,
La que, con el rabo entre las piernas,
Sienten vergüenza de sus camadas,
Contadles de donde viene lo que maman,
Ocultad vuestros nombres,
Vuestros apellidos,
Solo sois tullidos,
Con el tronco cortado,
Sin apenas raíces,
Y nosotros, los andaluces,
Sentimos pena por los inservibles.