
Caminar por la campiña,
Entre los tarajes,
Al lindero de las viñas,
Subidas impresionantes,
A las montañas gigantes,
Serpentear entre los riscos,
Ladear por los apriscos,
Quizás desde lo alto de la montaña,
Hasta donde tu vista alcanza,
Y ver como el pequeño milano,
Tiene el mundo en su mano,
Ver los espacios infinitos,
Entre el pájaro y sus gritos,
Respirar el aire puro,
Cuando sabes que lo más duro,
Es volver a la civilización,
Porque el campo perdido,
Se borró de tu imaginación.