
La alegría de vivir se marcha,
Ya solo queda el lugar que tomó,
Donde ahora se anida la desesperación,
Me gustaría no cantar a mi depresión,
Pero nada queda que me dé motivo,
Nada que haga que quiero seguir vivo,
Solo la enorme desesperación,
Del que quiere su desaparición,
Hombres y mujeres, reír sin convicción,
Aun no llegó la hora de la rendición,
Solo los que hemos recorrido el largo camino,
Queremos que acabe nuestro misero destino,
Y morir sin exasperación,
Sin tan siquiera, creer en la salvación.