Oraciones en la Mañana

Oraciones en la mañana,

Cuando apenas el día,

Asoma a la alborada,

Y el labriego se fía,

De ese dios que no lo atiende,

Y quizás porque no entiende,

Continúa rezando a su gloria,

Cuando ya no queda memoria,

Del último bien que hizo,

Y el cielo se torna plomizo,

Y la lluvia que contiene,

A la tierra viene,

Y los hombres apesadumbrados,

Ven los campos embarrados,

Y levantan de nuevo,

Sus tristes ojos al cielo,

Del que solo caen ríos,

De agua, de quejios,

Nada pasa, nada sucede,

Es dios el que puede,

En su infinito saber,

Que ese día ha de hacer,

Nada de nada y menos,

Y el hambre hará a los buenos,

Animales desatados,

Y todos animales alocados,

Se matarán entre ellos,

Mientras alguien en el cielo,

Pensará que eso es bueno,

Pues así demuestran,

Quienes a su dios contemplan,

En su máximo esplendor,

El de los cadáveres de bestias frías,

Apenas de un solo día,

Mirad hijos de ese dios bondadoso,

Nadie escapa del poderoso,

Que bondad nunca ha tenido,

Nunca os ha dado abrigo,

Ni tan siquiera calor.

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