
Vientos de agua,
De nubes de tormenta,
Que nunca fraguan,
En la tierra que se asienta,
Raudales de agua que arrastran el suelo,
Nubes que rompen el cielo,
Y grandiosos turbiones,
Que destrozan a los que olvidan las estaciones,
Agua incesante,
Con su caudal inquietante,
Regueros que llenan los ríos,
Mientras atesoran el brío,
De los farallones perdidos,
Que se olvidan, doblados, torcidos,
Ríos que rompen los cauces,
Que abren sus fauces,
Y lo devoran todo.