La mente, la Pobre Mente

La mente, la pobre mente,

Quizás la de este demente,

Que escribe sin saber,

Realmente lo que va a poner,

En el folio cuadriculado,

Como niño esclavizado,

Y se atreve a romper,

El silencio que no puede ver,

Agonía de la pesadilla diurna,

Que escribo con esa rabia,

Que da al final solo ser,

Algo que no se puede ver,

Pues invisible es,

A los ojos de cualquiera,

Y ya nada exagera,

El que estas líneas escribe,

Que la vida que se vive,

Viendo los días pasar,

No es vida, es solo mirar,

Como la vida te devora,

Minuto a minuto, hora a hora,

Los tienes ya a mano,

Pues la vida entera ha pasado,

En silencio, a tu lado,

Y ni te has enterado,

Por eso estoy aquí,

Contando lo que viví,

Cuando apenas si es nada,

Solo las cuatro de la madrugada,

Y la soledad, esa compañera,

Que vive la vida entera,

Junto a este pobre que vive,

Esperando con lo que escribe,

Que pueda cualquiera pensar,

Aunque sea un malestar,

En que la vida se escapa,

Que la debes de aprovechar,

Que volver la vista atrás,

Y sentir esa pena,

No es una querella,

En la que puedas ganar,

Y se despide el que escribe,

Que nada le queda por decirte,

Solo que espera morirse,

Para ya no molestar,

Así que adiós, y a pensar,

Que la vida es un trallazo,

Que te dejará un trazo,

De lo que has de hacer,

Y nada más…, a más ver.

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