
Sombras alargadas,
De recuerdos tibios,
Que nacen,
En la ribera de los ríos,
Humedales de lágrimas vencidas,
Atardeceres tristes,
Donde revolotean las golondrinas,
Miradas perdidas,
En horizontes de añoranza,
Y entre la bruma,
De una mañana clara,
La incertidumbre avanza,
Cientos de golpes de memoria perdida,
Que se agolpan en la vida,
Y que ahora en su caída,
Te llevan a esos tiempos perdidos,
Donde todo fue,
Donde todo se ha ido,
Es el momento imbatible,
En el que los recuerdos compiten,
Con tu asustada alma,
Son los estertores,
De las últimas llamas,
Se apagó la candela,
Se oscureció la vela,
Ha vuelto la soledad,
Ya nada será igual,
Se acaba la noche,
Y no llega el día,
Y ninguna luz queda encendida,
No queda sonido que atruene,
Aunque afuera llegue,
No es el fin de los tiempos,
Ni el último intento,
De volver al pasado,
Pero todo se ha acabado,
Solo queda,
Lo que ha quedado.