Caminos Inesperados (Rima)

Caminos siempre inesperados,
tan pobremente señalados;
nos conducen, sin avisar,
muy lejos del primer lugar.
Del rumbo que quisimos ver,
nos apartó siempre el vivir;
la vida cambia la vereda,
y nadie inmóvil se queda.
Es un vaivén incesante,
caprichoso y vacilante;
nos lleva de un lado al contrario,
como un extraño calendario.
Todo parece un escenario,
complejo, incierto y temerario;
nadie desea detenerse,
ni resignado someterse.
Y no resulta de extrañar,
que aun procurando calcular;
midiendo siempre bien los pasos,
fallamos, incluso por si acaso.
Nunca es sencillo acertar,
ni el buen sendero encontrar;
la vida sigue su jornada,
sin concedernos la llegada.
Conviene no desviarse tanto,
ni caminar bajo el espanto;
seguir la senda conocida,
aunque se tuerza la partida.
Y, por si acaso, elevar
una plegaria al caminar;
con la esperanza silenciosa
de que la suerte sea piadosa.
Porque la inmensa mayoría
camina, noche tras día;
sin saber dónde acabará,
ni quién la acompañará.
Creemos llevar dirección,
pero cambia la inclinación;
basta un instante, un movimiento,
para alterar el firmamento.
Y entonces toca continuar,
sin poder volver atrás;
porque esa es la condición:
seguir andando… con decisión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *