La Vida, la Pasada, la Vivida (Rima)

La vida ya recorrida,
los recuerdos y las caídas,
el volver a la partida
tras las sendas mal vividas.
Levantarse nuevamente
para después volver a caer,
como quien marcha consciente
sin saber qué va a perder.
El futuro y el destino,
la locura y el error,
van trazando el largo camino
con incierto resplandor.
La juventud tan temprana,
la fugacidad de la edad,
¿dónde acaba la mañana
de nuestra fragilidad?
Puedes llegar a preguntar,
buscar una explicación,
mas nadie podrá mostrar
una firme contestación.
Es la inconsciencia del día,
de la claridad helada,
que nos mueve todavía
por una senda extraviada.
De un lugar a otro viajamos,
confundidos al pasar,
y al final nos encontramos
sin saber dónde arribar.
Nadie sana con los años,
ni se libra del dolor,
solo cambian los peldaños
por los que sube el temor.
En la juventud errante,
entre tumbos y vaivenes,
se avanza siempre adelante
sin comprender los porqués.
Somos torpes marionetas
bajo un extraño poder,
con sonrisas incompletas
aprendidas para ser.
Como animales domados
que olvidaron su prisión,
aunque marchen liberados
siguen presa del guion.
Y todo acaba en la bruma
que al final nos igualó,
esa niebla que nos suma
a cuanto el tiempo borró.
Como seres asustados,
temerosos de existir,
muchas veces olvidados
antes incluso de partir.
Mas si el mundo es desconsuelo
y si reina la crueldad,
no merece nuestro duelo
quien renuncia a su verdad.
Que lloren quienes eligieron
la mentira por morada,
quienes jamás comprendieron
el valor de la mirada.
Y que la oscura alborada
los encuentre en su rincón,
abrazando la jornada
de su propia decepción.

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