
El junco en su flexibilidad,
Quiere a todos contentar,
Pero no es mi filosofía,
No me puedo doblegar,
Siempre he sido tenaz,
Alguien difícil de llevar,
Nunca me he agachado,
Nunca mi cabeza he inclinado,
Y lo he tenido que pagar,
Cada cabeza levantada,
Una maldad aguantada,
De quien me quiso doblegar,
Y he sufrido de tiranías,
Desde mis primeros días,
Y nunca me he arrepentido,
De hacer lo debido,
Por eso he sido maldecido,
Por sátrapas malvados,
Que han alterado,
Cualquier cosa en contra mía,
Y he padecido todos los días,
Por enanos empoderados,
Que me querían inclinado,
Y nunca me incliné,
Por eso, ahora viejo, lo sé,
Que podría haber alcanzado,
Puestos mucho más mejorados,
Si me hubiera prostrado,
Pero sé, que a la última hora del día,
Cuando solo estaría,
Dormir no podría,
Así que hice lo que tenía que hacer,
Y así me vino a coger,
Una vida mucho más dura,
Que no por eso cambié,
Y no cambié mi envoltura,
Sino que a todos desafié,
Y a pesar de la porfía,
A mi lado miré,
Y extrañamente encontré,
Personas que compartían,
Con miedo, mi fe,
Mi forma de ver,
Por eso mi vida se ahorma,
Y puedo seguir de pie,
Aunque nunca camino de rosas fue,
Y a pesar de las mil heridas,
Ahora que termina mi vida,
Con tranquilidad partiré,
Sabiendo que nada por miedo dejé,
Y quizás mi pobre locura,
Cale en otro ser,
Y que no muera en la duda,
De que quizás pueda ser,
Que la lucha perseveré.