
Pájaros vuelan sobre picos de cristales,
cruzando el cielo en vuelos iguales.
Y ahuecan el ala al volar,
mientras miran la tierra desdeñar.
En las vallas las ovejas balan,
mientras hacia el cielo sus ojos alzan.
Viéndolos siempre volar,
como queriendo también llegar.
Y corren queriendo despegar,
como si lo pudieran lograr.
Y no paran en sus carreras,
aunque saben que no hay manera.
Que jamás lo alcanzarán,
ni el cielo tocarán.
Y los pájaros ríen con sus picos,
afilados, burlones y chicos.
De los mudos borregos,
que sueñan tocar el cielo.
Más arriba de las nubes,
donde el viento sube.
Y los aleteos continúan,
mientras los vuelos se acentúan.
Suben y bajan sobre los borregos,
que miran soñando con el cielo.
Los pobres borregos lloran,
mientras la llanura los adora.
La llanura que es toda suya,
donde el viento siempre huya.
Y el más viejo de los animales,
mira con gestos fatales.
Sonríe con sonrisa malvada,
como quien guarda la jugada.
Pues sabe que algún día,
los pájaros bajarían.
Y en silencio se pregunta,
en qué suelo harán su junta.