
Tiempos de dolor,
Cuando el alma llora,
Cuando se rompe el corazón.
Quizás algún día se olviden,
Pasado el tiempo en su vaivén,
Pero ahora, el cuerpo cansado,
Los sentidos machacados,
El dolor es el alma de todo,
Y convierte el paso del tiempo,
En algo sin movimiento.
En un péndulo mortal,
Que nos destruye en su lento caminar,
Y palpita, y sientes la punzada,
Que una y otra vez es dada,
Y el cuerpo se resquebraja,
Ya casi ni trabaja,
La mente ocupada,
En aguantar la picada,
Que, seguro que vendrá,
Y todo se congelará,
Esperando sin esperanza,
Que pare en su constancia,
Sabiendo que no parará,
Y sigue una y otra vez,
Con malvada tozudez,
Y queremos que la muerte,
Nos venga, y no nos suelte,
Que dejemos de padecer,
Pero eso no va a suceder,
Una y otra vez,
Continuará en su malvada tarea,
Y aunque ya más no sea,
Si que lo parecerá,
Hasta que al final,
Agotado todo,
Nos deje de agotar,
Porque ya no puedas más,
Y la muerte te lleve con ella,
Y puedas al fin descansar,
De este mundo,
Al que fuiste a parar.