Todo se Pierde Difuminado a Rojo (Rima)

Todo se pierde difuminado en rojo,
mundo que hierve siguiendo su antojo.
En la locura que el pulso gobierna,
la carne se agita, se rompe y se enferma.
Cuerpos que apenas recuerdan su peso,
monstruos cubiertos de pelo muy espeso.
Pasillos poblados de seres extraños,
sombras perdidas desde hace mil años.
Muñecos de anos gastados y rotos,
ojos prendidos de turbios antojos.
Mojados los huecos por falo viajero,
cruzan la carne como un aguacero.
Hijos de nadie, bandada sin bruma,
aves oscuras de negra la pluma.
Vuelan a golpes de torpe aletazo,
entre mortales y húmedos abrazos.
Seres sombríos, cansados, vencidos,
hace ya tiempo que se han rendido.
En este mundo de barro y basurero,
todos se esconden dentro del agujero.
Esperan que el día de pronto se rompa,
mientras sus cuerpos se arquean en pompa.
Abren sus sexos de hedor espeso,
para que entren los falos traviesos.
Dicen que es rito de redención,
pero no existe ni hay intención.
Y los muñecos se hunden y vacilan,
mientras sus carnes aprietan y tiran.
Es la explosión de la vieja suciedad,
nadie vendrá nunca a salvar.
Es el infierno que siempre gobierna,
Leviatán coronado de cuernos.
Sonríe mientras nos mira la pira,
y junta madera para nuestra ira.
En ese fuego arderemos todos,
porque arderemos de todos modos.

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