
Amanece, como si no fuera nada,
Y la vida que nace,
Con sonrisa cansada,
Amaneceres de colores gloriosos,
Y seres que no se levantan gozosos,
Es la vista del horizonte perdido,
Horizonte del que nunca ha vivido,
Son las hordas de seres obnubilados,
Que amanece y ya están cansados,
Nada es lo que nos quieren vender,
Y nada podemos hacer,
Ni tan siquiera, en el mísero suelo,
Hacer para escondernos,
Un pobre agujero,
Y solo quedan riadas,
De seres miserables,
Que se diluyen,
En condiciones lamentables,
Es el sino de la especie humana,
Nacer, vivir y morir,
Con esa pobre desgana,
Nada queda pues que decir,
Pronto o tarde, has de morir.