Mi Vida es un Cascabel de Estallidos (Rima)

Mi vida fue un cascabel de estallidos,
de errores, de tropiezos repetidos.
Nací tan pobre como oscura rata,
perdido entre la mísera camada.
Mi padre me miraba con desdén,
su odio fue mi cuna y mi sostén.
Viví oculto entre fango y desperdicio,
mas dio mi madre aliento a mi inicio.
Desde pequeño supe comprender
al mundo en su brutal anochecer:
sucia pecera turbia y devorante
donde el mayor aplasta al más menguante.
Me defendí con cuerpo y con ingenio,
dejando piel y sangre en cada empeño.
Crecí en tugurios húmedos y oscuros,
bajo sotanas ávidas y muros.
Tras carne joven iban sin medida,
dejando cicatriz sobre la herida.
Golpes sin causa, golpes porque sí,
tal era el diario oficio para mí.
Compañeros feroces, casi animales,
hacían del daño norma y rituales.
Herían por la espalda, por placer,
aprendían temprano a envilecer.
El mundo adulto era igual de frío,
la misma hiel, el mismo desvarío.
Y la absoluta soledad al volver,
callando lo que nadie quiso ver.
Llegar a casa roto y reclutado,
fingir que nada había sucedido.
Padre, mejor borrarte de mi frente;
madre, tu abrazo era lo decente.
Así año tras año transcurría
la vida en esa amarga serranía.
Hoy lo nombran con voz de “acoso”,
yo lo llamé destino vergonzoso.
Te defendías como te alcanzaba,
aunque la sangre en la camisa hablaba.
Boca partida, orgullo malherido,
y el mundo alrededor permanecía ido.
Nadie decía nada, todo calla;
los curas mudos tras la oscura valla.
“Hijo de nadie”, sello repetido,
golpes que el tiempo no ha desvanecido.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *