
Todos estamos acostumbrados a ver series, películas, al fin y al cabo, historias narradas de una forma u otra. El caso es que esta tarde viendo una película, me fijé en que al principio de la misma aparecía la frase “Basada en hechos reales”, si, tal como suena, y eso, ¿Qué significa?, pues lo que se puede comprender a primera vista, que se basa en hechos de la vida real, en situaciones que han vivido personas, como nosotros, o incluso americanos, que también les suceden cosas, tan solo que más grandilocuentes.
Bromas aparte, eso me hizo pensar que el final sería, como realmente fue, algo que no podría conseguir el peor de los guionistas coreanos, una final que te deja triste, que te hace ver que la vida, es lo que es, una putada en toda regla.
Muchos pueden pensar que soy un negativista, un pesimista, y quizás tengan razón, eso no es importante, lo único que quizás merezca la pena reflexionar, aunque nos duela, es que la única premisa para que pase una desgracia de la que no puedas recuperarte es…, ninguna.
Lo más triste, es que esas desgracias suelen concurrir con momentos en los que has vencido una situación adversa, conseguido algo, resumiendo, no es el final de ninguna película americana, en las que, salvo excepción, a todos, al final, le suceden cosas buenas, la vida no es así, si alguien quiere justicia, recompensa, este no es su mundo, que busque otro, pues en este, tiene el que no se lo merece, abunda el que nada tiene en el cerebro que sea bueno, la bondad es algo que se paga con sufrimiento…, podía abundar durante páginas y páginas en este pensamiento, pero cualquiera con dos dedos de frente puede pillarlo.
Por eso, cuando veo una historia que termina bien, es que el escritor, el que la ha parido ha querido que sea así, pues a lo mejor vende más, o te deja mas tranquilo hacerlo, sin embargo, cuando se basa en hechos reales…, no sale lo mismo, salvo que sea americana, además lo mísero de los hechos reales es más atrayente, como si ver la miseria ajena nos hiciera vernos crecer delante del espejo matutino.
El caso, es que la vida es así, no hay finales felices, o los que hay nunca son suficientes, o no nos pasan cerca, mucho menos a nosotros, así que miremos la historias que salen de los autores, incluidas las mías, como deseo, que lo que pasa en la vida real, ¿qué queréis que os diga?, siempre la vida, tiene más recursos que el más inteligente de los escritores a la hora de joder lo que podía haber sido el colofón de la historia que nos gustó, pero que ahora, con su real final, nos deja, como la vida, un sabor amargo, que provoca resquemor en nuestras gargantas, y si, no pasa nada, de todas las maneras nos toca vivirlas, no hay otro remedio, que sea leve en lo que os valga.