{"id":14036,"date":"2025-07-11T07:36:17","date_gmt":"2025-07-11T05:36:17","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?p=14036"},"modified":"2025-07-11T07:36:17","modified_gmt":"2025-07-11T05:36:17","slug":"pablo-y-rosa-capitulo-iv-la-visita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?p=14036","title":{"rendered":"Pablo y Rosa. Cap\u00edtulo IV. La Visita"},"content":{"rendered":"\n<p>Entr\u00f3 el Ayo en la habitaci\u00f3n y ambas se callaron como si un rayo hubiera ca\u00eddo all\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ay, mis \u00e1ngeles, -el abuelo abri\u00f3 los brazos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las dos salieron corriendo y se abrazaron al Ayo Tom\u00e1s, Rosa no hab\u00eda conocido a su padre y el abuelo y T\u00edo Ricardo eran lo m\u00e1s cercano que ten\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Sentaros, -les mand\u00f3 con cara seria-, que quiero preguntaros algo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo hicieron ambas como si no hubieran roto un plato, esperando la pregunta, como si les fuera la vida en ello, para ellas el Ayo era sagrado, era m\u00e1s que nadie y nada.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Mis ni\u00f1as, -las mir\u00f3 y suspir\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 ha pasado esta ma\u00f1ana?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ayo, que han \u201ctrincao\u201d al Anto\u00f1\u00edn con to, -exclam\u00f3 Ange con cara de susto.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ya me lo ha dicho tu padre, -asever\u00f3 con la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Y que un polic\u00eda os ha avisado antes de detener a Anto\u00f1\u00edn para que os fuerais.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Si, Ayo, -le contest\u00f3 Rosa.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Dos metros, -levant\u00f3 la mano para poner una estatura muy alta.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Con el coraz\u00f3n y la cara de un \u00e1ngel, nos habr\u00e1 visto tanta cara de pena, que nos ha \u201cavisao\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ayo, no le hagas caso, -le comenta Ange con cara de indiferencia.<\/p>\n\n\n\n<p>-Que no era tan guapo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Bueno, ya sois mujeres, -las cogi\u00f3 por la barbilla a cada una de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>-Aunque no os hay\u00e1is dado cuenta, y las m\u00e1s guapas del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La dos sonrieron y se volvieron a abrazar al Ayo, que sonre\u00eda satisfecho.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ayo, -Rosa puso cara de sabihonda mientras asent\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>-El madero no era de aqu\u00ed, hablaba muy finolis.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Bien observado, -el abuelo enarc\u00f3 un ojo en se\u00f1al de preocupaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfEra mayor?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Muy joven, -Rosa arrug\u00f3 la cara y le asinti\u00f3, apretando un carrillo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No tanto, -negaba Ange exagerando la expresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>-Por lo menos ten\u00eda veintitantos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El Ayo sonri\u00f3 sin comentar nada, era viejo, muy viejo, y sabio, muy sabio.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se levant\u00f3, y apoyado en su bast\u00f3n se march\u00f3, y sin volver la espalda levant\u00f3 la mano gir\u00e1ndola para despedirse.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estaban cenando cuando el Ayo que presid\u00eda la mesa, les coment\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ma\u00f1ana os quiero ver a todas muy guapas, -se\u00f1al\u00f3 a las dos primas con el dedo \u00edndice.<\/p>\n\n\n\n<p>-Poneros algo bonito, alguien va a venir por la tarde y quiero que todas y todos est\u00e9is con el mejor aspecto posible.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQui\u00e9n viene, Ayo?, -pregunt\u00f3 Rosa instant\u00e1neamente.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ya ver\u00e1s, meticona, -la mir\u00f3 dulcemente, Rosa no supo interpretar lo que quer\u00eda indicarle.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Rosa iba a insistir, cuando el Ayo la mir\u00f3 y supo que ten\u00eda que callarse.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2003<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ricardo, -lo llama el Ayo, descansa sentado en el patio.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Si, P\u00e1pa, -acerca la cara a su padre.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ent\u00e9rate quien ha sido el que les ha avisado a las ni\u00f1as, -el Ayo pone cara de preocupaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ya lo s\u00e9, P\u00e1pa, -le contesta Ricardo ufano.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; As\u00ed me gusta, -el Ayo est\u00e1 satisfecho.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Un Inspector nuevo, Pablo Maldonado, la primera y nos ha \u201c<em>tocao\u201d, <\/em>-mueve la cabeza con preocupaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; A nosotros, no, -el Ayo mueve la mano lateralmente.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pero al Anto\u00f1\u00edn&#8230;, -y Ricardo le pone las palmas de las manos hac\u00eda arriba.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; El Anto\u00f1\u00edn es un Calero, y nosotros somos Valdivia, -el Ayo agacha los ojos y niega con la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pues Antonio padre, est\u00e1 que da bocados, que si esto que si lo otro, ya lo conoces, P\u00e1pa, -Ricardo se tapa la boca con un dedo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Demasiado bien, por desgracia, -el Ayo entrelaza las manos en se\u00f1al de preocupaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Voy a invitar al Inspector a casa, -el Ayo le acerca la cara al o\u00eddo de su hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No lo digas a nadie, pon a alguien en la Comisaria, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1, en la de Doctor Fleming?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Si, P\u00e1pa, -Ricardo asiente con la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Bien, yo estar\u00e9 cerca, y cuando lo vean salir que me llamen al m\u00f3vil, que ya me ocupo yo de hablar con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>El Ayo junta las manos toc\u00e1ndose dedo con dedo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQue vas a hacer?, P\u00e1pa, -pregunta preocupado Ricardo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Evitar que haya problemas, -el Ayo acerca la barbilla al bast\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfCon los Calero?, -pregunta Ricardo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Es m\u00e1s complicado que eso, ya te ir\u00e9 contando.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e1s mira hacia abajo fijando la vista en el suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00ed P\u00e1pa, lo que usted me mande, -Ricardo baja la cabeza aceptando lo que Ayo le ha contado.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Gracias, hijo, -el Ayo le pone la mano en el hombro, sonr\u00ede, ya est\u00e1 todo hablado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pablo ha comido con Montes, apenas un buffet en media hora, tienen una inspecci\u00f3n a treinta y dos joyer\u00edas. Un importante Fabricante ha detectado la fabricaci\u00f3n y venta de imitaciones de sus productos en la ciudad, y les toc\u00f3 de nuevo, treinta y dos joyer\u00edas, sabiendo que cuando pregunten en la primera, las otras treinta y una&#8230;, a volar, lo sabr\u00e1n hasta donde no les incumba, pero es as\u00ed, crear la lista, direcciones, persona de inter\u00e9s&#8230; etc., papeles y papeles.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando entr\u00f3 el primer a\u00f1o de la Academia, un Profesor al que llamaban Caballo Loco, les explic\u00f3.<br>\u201cNo os equivoqu\u00e9is, lo m\u00e1s importante de un polic\u00eda no son las pistolas ni los cojones, sino un buen bol\u00edgrafo, papel de sobra y unos zapatos c\u00f3modos\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Santa palabra, pero Pablo ya hab\u00eda pasado por varias Comisar\u00edas y lo sab\u00eda. Santa Polic\u00eda, tan jodida de noche como de d\u00eda. Papeles, informes, consultas, listados, fichas, dosieres, todo para nada, lo sab\u00edan, pero&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya casi son las siete y media, y tiene que estar en casa de los Valdivia a las ocho y media, ha comprobado que en esa tierra cambian hasta los tiempos, normalmente el cenaba a las ocho y a las once ya estaba bien dormido, pero aqu\u00ed el ritmo es distinto, el calor lo manda todo, se cena a las diez, a las once, incluso m\u00e1s tarde, y se duerme cuando se puede. Sabe que tiene que acostumbrarse, no le queda otra.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despu\u00e9s de la caminata por la Ribera, llega a su cuarto, se ducha, y mientras tanto son casi las ocho y cuarto, llama un taxi, se sube y cuando le da la direcci\u00f3n, el conductor le sonr\u00ede al contestar.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Son quinientos metros de aqu\u00ed, pero peatonales, -supongo que no le dice nada m\u00e1s porque est\u00e1n a la puerta de una Comisar\u00eda, sino&#8230;, -le indica amablemente.<\/p>\n\n\n\n<p>-Derecho y la segunda a la izquierda.<\/p>\n\n\n\n<p>Ca\u00f1averales 4.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sigue las indicaciones, La Magdalena, San Lorenzo, todas calles estrechas y empedradas. Limpias y bien arregladas; subi\u00f3 por San Lorenzo, una magn\u00edfica Iglesia, continu\u00f3 hacia arriba y encontr\u00f3 un callej\u00f3n un poco ajado, con el pavimento de piedras levantadas, prestas a tropezar, con monolitos en las esquinas raspados por cientos de rozones de coche, \u00e1vidos de chapa y pintura.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A apenas quince metros, apareci\u00f3 un port\u00f3n grande y un poco destartalado, que supuso que al venir despu\u00e9s del dos era el cuatro, y sonri\u00f3 satisfecho, chico listo. Comprueba que no hay timbre, solo una mano de aldaba, antigua como parece. La golpea con timidez, segundos despu\u00e9s, en vista del m\u00ednimo sonido, volvi\u00f3 a repetir con m\u00e1s fuerza, imaginando que ahora alguien le habr\u00e1 escuchado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Diez segundos y se abre, ante \u00e9l, aparece un hombre de unos treinta y tantos, alto, con bigote, de tez morena, bien parecido y con unos ojos verdes que ha visto antes en Tom\u00e1s Valdivia, es serio, tiene las formas del viejo, pero m\u00e1s musculoso, le sorprende que lleve una coleta.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfDon Tom\u00e1s Valdivia?, -pregunta al hombre que le recibe.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pase, usted, \u00bfes Don Pablo?, -le pregunta el tipo sacando la barbilla.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pablo, -le comenta para quitar hierro.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ricardo Valdivia, -se presenta.<\/p>\n\n\n\n<p>-Mi padre le est\u00e1 esperando, -tiene una voz grave pero agradable.<\/p>\n\n\n\n<p>Pablo lo estudia mientras camina, la costumbre. Complexi\u00f3n atl\u00e9tica, facciones fuertes, bigote moreno, ojos verdes como ya sab\u00eda, un metro setenta y cinco, entrados los cuarenta, vuelve a calcular, no, treinta y pico, tiene algunas entradas y le ha desconcertado, va vestido normal, una camisa, unos pantalones tejanos, no parece gitano, aunque cualquiera puede parecerlo, es una deformaci\u00f3n de polic\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Apenas empezaba a oscurecer, lo pasaron por un zagu\u00e1n peque\u00f1o e iluminado por una l\u00e1mpara de techo, verde, peque\u00f1a y fea como el demonio, una habitaci\u00f3n de aspecto viejo y desconchado, pintada de verde oscuro hasta metro y medio y el resto de blanco desconchado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esperaba ver algo similar cuando abri\u00f3 la puerta, pero a la luz del atardecer se le ofrece un placer para la vista, un patio amplio, rodeado de macetas por todos lados, bordeado en dos esquinas por limoneros, cuidados, pintados con cal blanca hasta medio tronco y cargados de limones, que ofrecen un bello contraste con el verde fuerte de sus hojas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Rojos, rosas, verdes, azules, amarillos, todos fuertes y exuberantes. Ofrecen mil aromas, gitanillas, claveles, rosas, jazmines floridos, damas de noche&#8230; mil flores, mil aromas, mil colores, un regalo para los sentidos, todo limpio y cuidado, viejo y bello, pulcro y con solera.<\/p>\n\n\n\n<p>Un suelo impoluto, de los de antes, de losetas entremezcl\u00e1ndose en una celos\u00eda de colores, unos azulejos que se elevan a metro y medio, con un azul tiza, mostrando toros, veleros, playas lejanas, <em>bailaoras<\/em>, toda una historia en viejos y bellos azulejos, un regalo para los ojos, y all\u00ed sentado, en el centro de una mesa de doce comensales, presidi\u00e9ndola, el viejo Valdivia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El viejo Valdivia hizo el adem\u00e1n de incorporarse ante la presencia de Pablo, este levant\u00f3 la mano, como indic\u00e1ndole que no lo hiciera, y se acerc\u00f3, ofreci\u00e9ndole la mano.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Don Tom\u00e1s, -se ve m\u00e1s peque\u00f1o all\u00ed sentado.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Don Pablo, -una amplia sonrisa ilumina su cara.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pablo, por favor.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Tom\u00e1s, por lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; En eso quedamos, -le contest\u00f3 Pablo, ofreci\u00e9ndole la mejor de las sonrisas, que no eran normalmente as\u00ed, tan amplias.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Si\u00e9ntese por favor, a mi derecha, -le se\u00f1al\u00f3 la silla cerca de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despu\u00e9s, supo que era el sitio reservado al primog\u00e9nito o al invitado de honor, costumbres que despu\u00e9s conoci\u00f3, y que en aquel entonces no sab\u00eda nada de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Se sent\u00f3, y la silla de madera se quej\u00f3 de la falta de respeto de su peso, el viejo sonri\u00f3, el hizo lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Grande como un roble, la buena madera pesa, -sonri\u00f3 el viejo con satisfacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Algunas veces demasiado, -se quej\u00f3 Pablo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No se queje de lo que Dios le ha otorgado, -le recrimin\u00f3 con el dedo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Nunca lo hago, -una expresi\u00f3n de estar acostumbrado fue la que le puso.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfCristiano?, -el viejo abri\u00f3 mucho los ojos al hacer la pregunta, para \u00e9l era importante.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Soy, -respondi\u00f3 el polic\u00eda, asintiendo con la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Bien, bueno es saber que al que se habla, tiene Dios en que creer, -Tom\u00e1s asinti\u00f3 tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya le sudaban un poco las manos. Se hizo un silencio de unos segundos.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Lo primero agradecerle el que haya venido a mi casa, es un honor contar con invitados que, sin conocer, son apreciados, -le coment\u00f3 con satisfacci\u00f3n, apoy\u00e1ndose en el bast\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Muchas gracias por la invitaci\u00f3n, -respondi\u00f3 Pablo con la mayor cortes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Le voy a presentar a mi familia, -se puso ancho como un pavo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Con mucho gusto, -contest\u00f3 Pablo, algo totalmente cierto.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ni\u00f1as, Ricardo, venid al patio, -grit\u00f3 a la parte de enfrente del patio.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Volvi\u00f3 a aparecer Ricardo acompa\u00f1ado por una mujer de casi su misma edad, un poco m\u00e1s joven quiz\u00e1s, era la ni\u00f1a morena que hab\u00eda visto en el Mercadillo con unos pocos a\u00f1os m\u00e1s, pero lozana y bien acicalada, demasiado para su gusto, demasiado color, no era su gusto, Pablo ven\u00eda de una tierra de tonos sobrios, todav\u00eda no se hab\u00eda acostumbrado a la luz del sur, a sus colores.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por lo dem\u00e1s, tan guapa como su hija, pero contundente en las formas, voluptuosa casi, un pedazo de mujer, hac\u00edan buena pareja Ricardo y ella.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Este es mi hijo Ricardo, a quien ya conoce.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se fij\u00f3 que ahora llevaba un chaleco y una camisa negra.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Mi nuera Ester.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le estrech\u00f3 la mano, peque\u00f1a y cuidada, pintadas las u\u00f1as de un rojo fuerte.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfY las ni\u00f1as?, -pregunt\u00f3 Tom\u00e1s a su nuera.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ahora vienen Ayo, ya las conoces.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En ese momento bajaban por la escalera las que supuso eran las dos chicas que hab\u00eda conocido en el mercadillo, a\u00fan no se ve\u00edan, pero se adivinaban por sus risas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entr\u00f3 el Ayo en la habitaci\u00f3n y ambas se callaron como si un rayo hubiera ca\u00eddo all\u00ed mismo. &#8211; Ay, mis \u00e1ngeles, -el abuelo abri\u00f3 los brazos. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las dos salieron corriendo y se abrazaron al Ayo Tom\u00e1s, Rosa no hab\u00eda conocido a su padre y el abuelo y T\u00edo Ricardo eran lo m\u00e1s cercano &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/?p=14036\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPablo y Rosa. 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