{"id":12459,"date":"2025-01-19T06:59:44","date_gmt":"2025-01-19T06:59:44","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?p=12459"},"modified":"2025-01-19T06:59:44","modified_gmt":"2025-01-19T06:59:44","slug":"capitulo-iv-descubrimientos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?p=12459","title":{"rendered":"CAP\u00cdTULO IV. Descubrimientos"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Una hora despu\u00e9s o as\u00ed, pas\u00f3 una Citro\u00ebn C15, que con un horrible sonido de frenos par\u00f3 al lado suyo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfPara C\u00f3rdoba?, le pregunt\u00f3 un hombre mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo se levant\u00f3, se acerc\u00f3 a la ventanilla.<\/p>\n\n\n\n<p>-Se me ha cascado la moto, y tengo que ir a por recambios.<\/p>\n\n\n\n<p>-Te acerco, chaval.<\/p>\n\n\n\n<p>El viejo le pegaba al coche como si fuera Fitipaldi, se conoc\u00eda la carretera al dedillo y con el poco tr\u00e1fico que circulaba tomaba las curvas rectas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo dej\u00f3 en la entrada de C\u00f3rdoba, lejos de casa, pero ya pod\u00eda controlar, sab\u00eda d\u00f3nde estaba, no eran treinta kil\u00f3metros, eran calles con gente y civilizaci\u00f3n, que en este poco tiempo los hab\u00eda echado de menos; quiz\u00e1s as\u00ed, con la gente se sent\u00eda m\u00e1s protegido, no lo sab\u00eda, pero se sinti\u00f3 mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00f3 los bares, y pens\u00f3 de nuevo en el hambre que ten\u00eda, el est\u00f3mago gritaba como si fuera un animal independiente de \u00e9l mismo, como si tuviera vida propia y lo amenazara continuamente, casi le dol\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 a andar cansinamente, no ten\u00eda fuerzas para mucho m\u00e1s, el ajetreo de lo acontecido le estaba pasando factura y se volv\u00eda a sentir cansado, mareado y la cabeza le daba vueltas, no encontraba explicaci\u00f3n para lo sucedido, sent\u00eda las tres piedras en el interior de su bolsillo y su cabeza giraba como una peonza, como si todo fuera un mal sue\u00f1o, hab\u00edan intentado matarle, se hab\u00eda encontrado tres bolitas m\u00e1gicas, \u00bfQu\u00e9 co\u00f1o pasaba?, y no le encontraba explicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A apenas quinientos metros de su casa, se sent\u00f3, estaba agotado, aparte no ten\u00eda claro que tuviera que llegar all\u00ed, alguien pod\u00eda esperarle, pens\u00f3 con esperanza que sus asesinos cre\u00edan que estaba muerto, pens\u00f3 que estaba paranoico, intent\u00f3 quit\u00e1rselo de la cabeza, pero la ten\u00eda como un bombo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00f3 el reloj del Ayuntamiento, apenas eran las doce de la ma\u00f1ana, y aun no ten\u00eda decidido qu\u00e9 hacer, pens\u00f3 en pasar por la Boutique donde trabajaba Isa y cont\u00e1rselo, pero \u00bflo creer\u00eda?, \u00e9l mismo no estaba convencido del todo, era una puta locura, y si \u00e9l, teniendo la prueba, no lo terminaba de creer, \u00bfc\u00f3mo lo creer\u00edan los dem\u00e1s?, pensar\u00edan que se hab\u00eda vuelto loco.<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba pensando en esto, cuando oy\u00f3 una voz entrecortada.<\/p>\n\n\n\n<p>-Colega, dame algo.<\/p>\n\n\n\n<p>Levant\u00f3 la cabeza y vio a un tipo de apenas unos a\u00f1os m\u00e1s que \u00e9l, borracho como una cuba y apestando como un bicho, parec\u00eda medio tonto.<\/p>\n\n\n\n<p>-Olv\u00eddame, -le espet\u00f3 de malos modos Gonzalo, no ten\u00eda la cabeza para tonter\u00edas, jugaba con la piedra verde intentando hallarle algo de raz\u00f3n a todo lo que le hab\u00eda pasado, sobre todo a las putas piedras.<\/p>\n\n\n\n<p>-T\u00edo, dame algo, -volvi\u00f3 a insistir el mendigo, acerc\u00e1ndosele a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>-Co\u00f1o que me dejes, -y Gonzalo le dio un golpe suave en la mano para que lo dejara en paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Agach\u00f3 la cabeza para seguir pensado en lo pasado e intentar hallarle una explicaci\u00f3n que por m\u00e1s vueltas que daba no hallaba.<\/p>\n\n\n\n<p>-Dios, como huelo, como un cerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00f3 de nuevo al mendigo, era el mismo pero la voz le hab\u00eda cambiado.<\/p>\n\n\n\n<p>El indigente mir\u00f3 a Gonzalo.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 co\u00f1o me has hecho? -le pregunt\u00f3 con cara de asombro.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfYo?, olv\u00eddame t\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio rein\u00f3 durante unos instantes.<\/p>\n\n\n\n<p>El mendigo se sent\u00f3 a su lado, hed\u00eda a perros muertos, Gonzalo iba a decirle la m\u00e1s grande.<\/p>\n\n\n\n<p>-Oye, \u00bfqu\u00e9 me has hecho?, me miro pero no soy yo, \u00bfqu\u00e9 ha pasado?, soy yo, pero no lo soy, puedo pensar con claridad.<\/p>\n\n\n\n<p>El mendigo tir\u00f3 la botella de vino pele\u00f3n que llevaba a unos setos.<\/p>\n\n\n\n<p>-Dios, \u00bfqu\u00e9 he hecho con mi vida?, -se lament\u00f3 el mendigo llorando.<\/p>\n\n\n\n<p>Toc\u00f3 de nuevo a Gonzalo. Lo agarr\u00f3 del brazo, y con ojos limpios, le pregunt\u00f3 de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 me has hecho?, t\u00fa has sido, \u00bfqu\u00e9 me has hecho?<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo peg\u00f3 un tir\u00f3n liber\u00e1ndose con dificultad del agarr\u00f3n, el mendigo le hab\u00eda cogido el brazo con fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p>-Co\u00f1o que me olvides, -le respondi\u00f3 Gonzalo, estaba empezando a cabrearse.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo se levant\u00f3, ya solo pensaba en irse a su casa, el mendigo le estaba poniendo nervioso.<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00f3 hacia atr\u00e1s, el individuo lo segu\u00eda, pero con paso firme, parec\u00eda que la borrachera continua que llevaba le hab\u00eda desaparecido.<\/p>\n\n\n\n<p>-Oye, -escuch\u00f3 tras de s\u00ed- tengo que ir contigo, me has hecho algo, pienso demasiado, me duele, ay\u00fadame, s\u00e9 que puedes ayudar, t\u00fa me has hecho algo, no s\u00e9 qu\u00e9 me has hecho pero algo me has hecho, por favor.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo se volvi\u00f3 a pesar del hedor del tipo.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 piensas que te he hecho?<\/p>\n\n\n\n<p>-Me has tocado, y toda mi cabeza parece que va estallar, ahora s\u00e9 y comprendo lo que estoy haciendo aqu\u00ed, lo que ha pasado con mi vida, soy consciente de ello, ay\u00fadame, la cabeza me va a reventar, ay\u00fadame, t\u00fa puedes ayudarme, lo s\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfC\u00f3mo quieres que te ayude?, yo no te conozco de nada, joder, bastantes problemas tengo yo, para poder ayudarte.<\/p>\n\n\n\n<p>-Por favor, ya no soy yo, algo me ha pasado cuando me has tocado, puedo pensar con claridad, de mi boca salen palabras que antes me costaba comprender, s\u00e9 que soy un mendigo, y ahora mismo me doy asco, ay\u00fadame.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 quieres?, -le dijo Gonzalo, que se le empezaban a poner los pelos de punta, otra cosa m\u00e1s que no comprend\u00eda, joder vaya d\u00eda, pens\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfTienes ropa que te sobre?, esta hiede mucho, \u00bfpuedes ayudarme?<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo lo mir\u00f3 de arriba abajo, el mendigo encorvado se ergu\u00eda ante \u00e9l, hab\u00eda cambiado, lo miraba de frente con ojos limpios, y le rogaba que le ayudara, a \u00e9l casi nadie le hab\u00eda ayudado nunca, y sin saber por qu\u00e9, le respondi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ven conmigo a mi casa, pero a la primera tonter\u00eda te pego dos hostias, \u00bfvale?<\/p>\n\n\n\n<p>El mendigo asinti\u00f3 dispuesto a seguirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo sigui\u00f3 andando, mientras la miserable compa\u00f1\u00eda se acompasaba a su paso, no sab\u00eda por qu\u00e9 lo hac\u00eda, y el mendigo lo segu\u00eda inexorablemente, \u201cveremos a ver qu\u00e9 pasa con el tipo este\u201d, \u201ces que me meto en unas que te cagas\u201d, pens\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Abri\u00f3 la cancela de la puerta, menos mal que no hab\u00eda nadie, hubiera sido extra\u00f1a la compa\u00f1\u00eda a pesar de que \u00e9l tampoco era el Director de un Banco, pero el mendigo cantaba demasiado.<\/p>\n\n\n\n<p>Abri\u00f3 la puerta de su m\u00ednima casa.<\/p>\n\n\n\n<p>-D\u00fachate y qu\u00edtate esa ropa, ver\u00e9 a ver si encuentro algo para que te pongas, pero por Dios qu\u00edtate la mierda que tienes encima, y le se\u00f1al\u00f3 el peque\u00f1o cuarto de ba\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo se sent\u00f3 en el ajado sill\u00f3n de cuero de su casa, estaba cansado, no ten\u00eda fuerzas ni para alcanzar el frigor\u00edfico, pero sac\u00f3 las piedras, durante un segundo pens\u00f3 \u201cy si\u201d, saco la piedra azul y toco el sill\u00f3n, \u00e9ste empez\u00f3 a vibrar, not\u00f3 el cosquilleo, apenas treinta segundos despu\u00e9s, el sill\u00f3n luc\u00eda como en sus mejores tiempos, volvi\u00f3 a verlo pero no a creerlo, \u201cla hostia\u201d, pens\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00f3 un buen rato, la ducha hab\u00eda dejado de sonar, pero el tipo segu\u00eda en el cuarto de ba\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>-Eh t\u00fa, -le grit\u00f3- sal ya del ba\u00f1o, hostia.<\/p>\n\n\n\n<p>-Un momento, -se oy\u00f3 la voz viniendo de all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo se levant\u00f3 y fue a su armario, cogi\u00f3 unos vaqueros ra\u00eddos y una camiseta, las dos viejas como el hambre, las toc\u00f3 con la piedra azul, aquello se transform\u00f3 en algo nuevo y brillante, hasta la etiqueta de cuero ya casi desaparecida cogi\u00f3 sus colores y se volv\u00eda a leer \u201cWrangler\u201d, \u201cco\u00f1o, esto es la hostia\u201d, y sonri\u00f3, aunque no se lo creyera, pasaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Abri\u00f3 la puerta del cuarto de ba\u00f1o, y le tir\u00f3 la ropa dentro,<\/p>\n\n\n\n<p>-Esto es lo que tengo, si no te viene bien, te jodes.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada se oy\u00f3 dentro del ba\u00f1o, se volvi\u00f3 a sentar en el sof\u00e1, apenas despierto unos segundos despu\u00e9s, estaba reventado y hambriento.<\/p>\n\n\n\n<p>Al poco se abri\u00f3 la puerta del ba\u00f1o, y apareci\u00f3 algo para lo que no estaba preparado, el mendigo hab\u00eda desaparecido, lo que sal\u00eda de all\u00ed era un hombre mayor que \u00e9l, pero afeitado y de buena pinta, la ropa le estaba un poco grande, pero luc\u00eda afeitado y con una sonrisa de oreja a oreja.<\/p>\n\n\n\n<p>-Lo siento, pero he utilizado tu maquinilla, lo necesitaba, perdona.<\/p>\n\n\n\n<p>El tipo se acerc\u00f3 a \u00e9l, y se sent\u00f3 en el sill\u00f3n, se hab\u00eda echado colonia de la suya, era de la de tres euros el bote, pero ol\u00eda bien, y daba gusto verlo, sobre todo a \u00e9l, nadie que lo hubiera visto horas antes dir\u00eda que era la misma persona.<\/p>\n\n\n\n<p>-L\u00e1zaro Rojas, -y el mendigo le ofreci\u00f3 la mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo lo mir\u00f3 sorprendido, el tipo hablaba mejor que \u00e9l, el acento no era andaluz, terminaba las palabras, le extendi\u00f3 la mano.<\/p>\n\n\n\n<p>-Gonzalo, -le dijo mientras la estrechaba.<\/p>\n\n\n\n<p>-No s\u00e9 lo que me ha pasado, pero s\u00e9 que eres t\u00fa el que lo ha hecho, gracias, -le habl\u00f3 mientras le apretaba la mano hasta causarle da\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>-Mira t\u00edo, yo no s\u00e9 de qu\u00e9 va esto, as\u00ed que a m\u00ed no me des las gracias, leche, que lo que t\u00fa digas, pero que yo no tengo nada que ver, le contest\u00f3 intentando quit\u00e1rselo de encima.<\/p>\n\n\n\n<p>-S\u00ed, eres t\u00fa, lo s\u00e9, y s\u00e9 que en la \u00fanica persona que puedo confiar es en ti, p\u00eddeme lo que quieras, ahora puedo pensar claro, s\u00e9 que t\u00fa eres \u201c\u00e9l\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo retir\u00f3 la mano como si le quemara.<\/p>\n\n\n\n<p>-Co\u00f1o, t\u00edo, que est\u00e1s zumbado, yo soy Gonzalo, nada m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>-Bien, lo que t\u00fa digas, pero s\u00e9 que eres t\u00fa el que me ha hecho que piense con m\u00e1s claridad que en toda mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfClaridad?, -le pregunto Gonzalo.<\/p>\n\n\n\n<p>-No he perdido la memoria, pero ahora soy consciente de todo lo que he hecho en mi vida, de la vida que he llevado, del dolor causado, he ido de mal en peor, y ahora es cuando me doy cuenta, gracias por hacerme verlo, no s\u00e9 lo que me has hecho, pero soy otro.<\/p>\n\n\n\n<p>-Lo que t\u00fa digas, -le sigui\u00f3 la corriente Gonzalo- voy a ducharme, si no has hecho el cuarto de ba\u00f1o mierda, no te molestes en robar, no hay nada, as\u00ed que ahora nos vemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo se march\u00f3 al cuarto de ba\u00f1o con la muda que le quedaba, cuando entr\u00f3, vio el cuarto de ba\u00f1o recogido, la ropa del vagabundo estaba en una bolsa de basura negra.<\/p>\n\n\n\n<p>Abri\u00f3 la llave de paso y dej\u00f3 que el agua corriera por su cuerpo intentando comprender como tanto le hab\u00eda pasado en tan poco tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00e1zaro se dej\u00f3 caer sobre el sof\u00e1, su mente ten\u00eda un brillo que nunca hab\u00eda tenido, nadie le hablaba, nadie le dec\u00eda lo que ten\u00eda que hacer, se sinti\u00f3 libre, pero de pronto su mente se oscureci\u00f3, recorri\u00f3 su infancia en los centros de reinserci\u00f3n, sus internamientos en los frenop\u00e1ticos, las peleas, las golpizas, las violaciones, todo un mundo de terror le invadi\u00f3, pero ya no ten\u00eda miedo, s\u00f3lo asco, y se sinti\u00f3 fuerte, no sab\u00eda lo que le hab\u00eda hecho el hombre que estaba en el cuarto de ba\u00f1o, pero le deb\u00eda la m\u00e1s grande, y se la pagar\u00eda, como fuese y cuando fuese, \u00e9l a partir de ese momento proteger\u00eda a Gonzalo con su vida si fuese necesario, no es que lo pensara, es que se hab\u00eda convertido en una necesidad, casi una obsesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo sali\u00f3 de la ducha, se sent\u00eda mejor, solo eran unos vaqueros pero luc\u00edan como nuevos y siempre eran mejor que la ropa de faena, aunque \u00e9sta tambi\u00e9n fuera nueva, mir\u00f3 al tipo del sof\u00e1, \u201cjoder que cosas me pasan\u201d, pens\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-V\u00e1monos a comer algo, -le se\u00f1al\u00f3 a L\u00e1zaro.<\/p>\n\n\n\n<p>No tard\u00f3 ni un segundo el tipo en levantarse, Gonzalo cogi\u00f3 diez euros de los dieciocho m\u00e1s o menos que le quedaban, le pareci\u00f3 bien compartirlo con aquel desgraciado que seguro que ten\u00eda tanta hambre como \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Cerr\u00f3 la casa, L\u00e1zaro le segu\u00eda como un perro.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegaron a lo de Antonio, a los Ultramarinos.<\/p>\n\n\n\n<p>-Gonzalo, te dejaste el bocata, -le indic\u00f3 Antonio nada m\u00e1s verlo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Lo s\u00e9 Antonio, \u00bfme lo has guardado?<\/p>\n\n\n\n<p>Antonio asinti\u00f3 con la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>-D\u00e1melo y ponle a \u00e9ste, -y se\u00f1al\u00f3 a L\u00e1zaro-, otro, por favor.<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas cinco minutos despu\u00e9s ambos com\u00edan sentados en la gradilla los bocadillos con ansia.<\/p>\n\n\n\n<p>-Joder qu\u00e9 bueno est\u00e1, -dec\u00eda L\u00e1zaro- ahora esto sabe mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>La gente pasaba y los miraba como lo que eran, unos muertos de hambre.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo se levant\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-Antonio, ponnos dos m\u00e1s de chorizo, -ni le pregunt\u00f3 a L\u00e1zaro, los pobres no pueden escoger.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00e1zaro que estaba terminando el bocadillo asinti\u00f3 con la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Tardaron un buen rato en acabar la comida, cuando terminaron, Gonzalo se levant\u00f3, y fue a pagar.<\/p>\n\n\n\n<p>-Antonio dime cuanto es, y dame dos cigarritos, y me los cobras.<\/p>\n\n\n\n<p>Antonio abri\u00f3 un paquete, le dio dos cigarros a Gonzalo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Estos son regalo de la casa, y dame cinco euros.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo le dio el billete de diez, Antonio le devolvi\u00f3 desde el mostrador el cambio de cinco.<\/p>\n\n\n\n<p>-Gracias Antonio, te debo otra m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Antonio sonri\u00f3, no solo subvencionaba a Gonzalo, era el apoyo de los tiesos, sin \u00e9l m\u00e1s de uno se hubiera pasado sin comer mucho tiempo, no le iban bien las cosas, pero hac\u00eda lo que ten\u00eda que hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo se sent\u00f3 de nuevo al lado de L\u00e1zaro, le ofreci\u00f3 un cigarro, este lo cogi\u00f3, \u00e9l se lo encendi\u00f3 con un mechero que hab\u00eda cogido del mostrador.<\/p>\n\n\n\n<p>Le dio una calada al cigarro y le supo a gloria, hac\u00eda m\u00e1s de una semana que no probaba uno, el fumar era un vicio caro, demasiado caro para \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfY t\u00fa que hac\u00edas?, -le pregunt\u00f3 Gonzalo a L\u00e1zaro.<\/p>\n\n\n\n<p>-En toda mi puta vida he hecho nada, de un sitio a otro, siempre me han considerado medio subnormal, o\u00eda voces, siempre he sido un aut\u00e9ntico hijo de puta, he hecho verdaderas animaladas, ahora me doy cuenta y me siento mal, nunca me hab\u00eda sentido as\u00ed, pero tambi\u00e9n me las han dado de todos los colores, casas de acogida, tutelar de menores, frenop\u00e1ticos, corrientes en la cabeza, palizas, golpes para regalar, no s\u00e9 c\u00f3mo lo he soportado, pero bueno, ahora lo veo, y te lo agradezco.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo apur\u00f3 el cigarro, y pens\u00f3 \u201cahora qu\u00e9\u201d, y se qued\u00f3 ah\u00ed, no ten\u00eda ni la m\u00e1s pu\u00f1etera idea.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto se le encendi\u00f3 la bombilla.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfT\u00fa conoces alg\u00fan sitio donde tiren cosas, o donde podamos coger cosas que est\u00e9n bien?<\/p>\n\n\n\n<p>-Yo he llevado hierros a un sitio en los pol\u00edgonos, y&nbsp; he visto muchas cosas buenas que tiran como hierro y muchas son antiguas.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfEst\u00e1 lejos?, -pregunto Gonzalo.<\/p>\n\n\n\n<p>-S\u00ed, pero andando se llega.<\/p>\n\n\n\n<p>-Vale, vamos, espero que valgan menos que cinco euros. Y mir\u00f3 el billete que le quedaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran las cuatro de la tarde cuando llegaron a la chatarrer\u00eda, s\u00ed que estaba lejos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dejaron pasar, all\u00ed hab\u00eda de toda clase de aparatos listos para destruir, las m\u00e1quinas los machacaban, y enormes camiones eran cargados con la chatarra.<\/p>\n\n\n\n<p>Continuamente llegaban furgonetas viejas, sobre todo conducidas por rumanos que tra\u00edan de todo, fruto de su continuo vagar por la ciudad cogiendo todo tipo de enseres viejos.<\/p>\n\n\n\n<p>Estuvo viendo un rato largo lo que all\u00ed estaba antes de pasar para destruir, no hab\u00eda nada interesante, en una de las llegadas vio la furgoneta de unos rumanos, estos descargaban trastos viejos, entre ellos tres m\u00e1quinas de escribir muy antiguas pero lo mismo de destrozadas, se le ocurri\u00f3 algo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se acerc\u00f3 al rumano.<\/p>\n\n\n\n<p>-Oye, \u00bfcu\u00e1nto quieres por las tres m\u00e1quinas de escribir?.<\/p>\n\n\n\n<p>-Diez euros -le respondi\u00f3 el rumano con cara de pillo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Te van a dar uno por las tres como mucho, te doy cinco, es lo que tengo, -le asegur\u00f3 Gonzalo, y era cierto.<\/p>\n\n\n\n<p>El rumano se par\u00f3 a pensar un rato. Le extendi\u00f3 la mano, Gonzalo la apret\u00f3, le dio los cinco euros, y llamo a L\u00e1zaro.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 vamos a hacer con esto?, -pregunt\u00f3 L\u00e1zaro- est\u00e1n hechas polvo, por esto no nos dan nada.<\/p>\n\n\n\n<p>-T\u00fa coge dos y nos vamos.<\/p>\n\n\n\n<p>-Vale -dijo L\u00e1zaro agarrando las m\u00e1quinas y sin comprender nada.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfPesan?, eh L\u00e1zaro, -le pregunt\u00f3 Gonzalo.<\/p>\n\n\n\n<p>Salieron de la chatarrer\u00eda y se fueron hacia el centro de la ciudad, m\u00e1s de una hora andando les cost\u00f3 llegar a la parte antigua. Subieron de nuevo a su casa.<\/p>\n\n\n\n<p>-M\u00e9telas en mi dormitorio, y qu\u00e9date aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo una vez que hubo salido L\u00e1zaro, coloc\u00f3 las tres m\u00e1quinas delante de \u00e9l, la verdad es que estaban destrozadas, les faltaban pedazos, los tipos doblados, y apenas si quedaba algo de las serigraf\u00edas originales, pero eran antiguas, muy antiguas, cogi\u00f3 un destornillador y les quito algo de la suciedad que ten\u00edan encima, eran una Vasanta de tres caracteres por tipo, una Underwood y una Olivetti, todas eran de carro normal, y las tres estaban en las \u00faltimas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sac\u00f3 la piedra azul, y toc\u00f3 a la Vasanta, esta vibr\u00f3, y empez\u00f3 a recomponerse, a la vez vio como el destornillador, la pata de la cama y la m\u00e1quina que ten\u00eda al lado comenzaban a disgregarse un poco, y como peque\u00f1os puntitos de metal sal\u00edan de estos tres e iban a la Vasanta que poco a poco cog\u00eda forma.<\/p>\n\n\n\n<p>Retir\u00f3 las otras m\u00e1quinas de escribir, y poco a poco, la pata de la cama se qued\u00f3 en la mitad de lo que era, y el destornillador apenas si ten\u00eda metal, pens\u00f3 que si necesitaban metal para recomponerse, lo coger\u00edan de alg\u00fan lado, y esto lo pens\u00f3 como si fuera lo m\u00e1s normal del mundo, estaba perdiendo la olla.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a los diez minutos la Vasanta estaba impecable. Se levant\u00f3 hab\u00eda pensado algo m\u00e1s, en el sal\u00f3n en los cajones de los muebles, ten\u00eda toda clase de artilugios, fue al sal\u00f3n, L\u00e1zaro lo mir\u00f3 como preguntando, Gonzalo no le hizo ni caso, cogi\u00f3 una bolsa, y fue echando todo lo que encontr\u00f3, un transistor viejo, unos cascos, clavos, alcayatas, un teclado viejo, y mil cosas m\u00e1s que encontr\u00f3 tiradas en los cajones y que sab\u00eda que no servir\u00edan al final para nada, fue a la peque\u00f1a cocina, y cogi\u00f3 las cucharas viejas, tenedores, cuchillos, un pomo viejo, casi no pod\u00eda levantar la bolsa por miedo a que se rompiera de la cantidad de cosas que all\u00ed hab\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La arrastr\u00f3 con cuidado al dormitorio, y cerca de las m\u00e1quinas lo dej\u00f3 caer todo en un confuso mont\u00f3n, saco la piedra roja y la acerco a la pila de materiales, en apenas diez segundos, un mont\u00f3n de algo parecido a arena era lo que quedaba de todo ello, pero era arena oscura, la toc\u00f3 de nuevo y la dejo caer, era como gravilla de hierro, o de metal, pero muy fina.<\/p>\n\n\n\n<p>Cogi\u00f3 la piedra azul de nuevo y puso la Underwood al lado del mont\u00f3n de gravilla, se puso la piedra azul en la mano y la toc\u00f3, con m\u00e1s rapidez que antes la maquina empez\u00f3 a coger su forma original, mientras hilillos del material del mont\u00f3n pasaban a la m\u00e1quina que se retorc\u00eda buscando las l\u00edneas que alguna vez fueron rectas o curvas perfectas, cinco minutos despu\u00e9s la Underwood brillaba como una moneda nueva de euro.<\/p>\n\n\n\n<p>Repiti\u00f3 la operaci\u00f3n con la Olivetti, sucedi\u00f3 lo mismo, pero cuando termin\u00f3, del mont\u00f3n apenas si quedaba la mitad, y el color que predominaba era m\u00e1s claro, supuso que era del pl\u00e1stico, que no hab\u00edan necesitado las m\u00e1quinas para recomponerse.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora ten\u00eda que darse prisa, cogi\u00f3 dos de las m\u00e1quinas y se las dio a L\u00e1zaro, este las mir\u00f3 con ojos de incredulidad.<\/p>\n\n\n\n<p>-No preguntes, -le pidi\u00f3- ya te contar\u00e9, cogi\u00f3 la m\u00e1quina de escribir que faltaba y salieron de la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas un par de calles m\u00e1s arriba estaba un anticuario, era uno de los m\u00e1s grandes de la ciudad, y ten\u00eda toda clase de artilugios antiguos, de todas las edades y tipos.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre era viejo y gru\u00f1\u00f3n, lo conoc\u00eda, hab\u00eda dejado all\u00ed un par de cosas antiguas que hab\u00eda cogido de alguna excavaci\u00f3n hecha por su cuenta, no le hab\u00eda preguntado por su procedencia, le hab\u00eda pagado poco, pero menos preguntas hab\u00eda hecho.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 tra\u00e9is?, -les pregunt\u00f3 el tipo.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo agradeci\u00f3 el frio del aire acondicionado, ya casi sent\u00eda normal el calor asfixiante de la calle.<\/p>\n\n\n\n<p>-Unas m\u00e1quinas de escribir que me ha dejado un t\u00edo m\u00edo que las coleccionaba, son las mejores que ten\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00e1zaro las hab\u00eda colocado encima del mostrador.<\/p>\n\n\n\n<p>El viejo se acerc\u00f3, las miro y las volvi\u00f3 a mirar, le dio cincuenta vueltas, las levant\u00f3, toc\u00f3 mil veces las teclas y funcionaban como un reloj.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 quer\u00e9is por ellas?, -le pregunto a L\u00e1zaro.<\/p>\n\n\n\n<p>-Estas van con carnet, -respondi\u00f3 Gonzalo, poniendo el DNI encima del mostrador, como dici\u00e9ndole que eran legales, que no iba a permitir un precio de risa por ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfCu\u00e1nto nos das?, -pregunt\u00f3 Gonzalo al viejo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Uhm\u2026 -dud\u00f3 el viejo unos instantes- doscientos euros.<\/p>\n\n\n\n<p>-Eso no lo vale ni una, sonri\u00f3 Gonzalo, que no era tonto. Est\u00e1n perfectas, casi no se han usado, y la Vasanta, para un coleccionista, es la leche, hay pocas y est\u00e1n mal las que hay.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pues yo m\u00e1s de trescientos cincuenta no os puedo dar.<\/p>\n\n\n\n<p>-L\u00e1zaro, coge las m\u00e1quinas que nos vamos, -le pidi\u00f3 Gonzalo a L\u00e1zaro.<\/p>\n\n\n\n<p>-Espera, -lo par\u00f3 el viejo- vamos a hablar.<\/p>\n\n\n\n<p>-Por ese precio que nos das, ni locos, \u00bfcu\u00e1l quieres por trescientos?, la Vasanta, no, esa es m\u00e1s cara.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfCual es un buen precio para ti?, -dijo el viejo habl\u00e1ndole a Gonzalo.<\/p>\n\n\n\n<p>-De mil, no bajamos ni un euro, si lo quieres bien, si no, nos vamos, y tenemos m\u00e1s cosas que te podemos traer, todas est\u00e1n nuevas, mi t\u00edo coleccionaba cosas incre\u00edbles, y las cuidaba que no veas.<\/p>\n\n\n\n<p>-De acuerdo -asinti\u00f3 el tipo- llev\u00e1ndose el carnet de Gonzalo a sacarle una fotocopia.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando volvi\u00f3, fue dejando los billetes de cincuenta euros en el mostrador, Gonzalo los cont\u00f3 dos veces.<\/p>\n\n\n\n<p>-Bien Jefe, -sonri\u00f3 Gonzalo- la semana que viene, dentro de unos d\u00edas, vendremos con m\u00e1s cosas, ya me vas diciendo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Traedme cosas como \u00e9stas y haremos trato, seguro. Les prometi\u00f3 el viejo ense\u00f1ando unos dientes amarillos.<\/p>\n\n\n\n<p>-Vale Jefe, -le respondi\u00f3 Gonzalo- tr\u00e1tanos bien, que seguro que hacemos negocios.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando salieron de la tienda, L\u00e1zaro le pregunt\u00f3 a Gonzalo.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfExpl\u00edcame que ha pasado?<\/p>\n\n\n\n<p>-No te puedo explicar, pero cojo cosas viejas y consigo cosas nuevas, no me preguntes como, pero lo hago.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfC\u00f3mo hiciste conmigo? -pregunt\u00f3 L\u00e1zaro con los ojos muy abiertos.<\/p>\n\n\n\n<p>-Eso creo, -asinti\u00f3 Gonzalo- pero no me preguntes como.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una hora despu\u00e9s o as\u00ed, pas\u00f3 una Citro\u00ebn C15, que con un horrible sonido de frenos par\u00f3 al lado suyo. &#8211; \u00bfPara C\u00f3rdoba?, le pregunt\u00f3 un hombre mayor. Gonzalo se levant\u00f3, se acerc\u00f3 a la ventanilla. -Se me ha cascado la moto, y tengo que ir a por recambios. -Te acerco, chaval. 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