{"id":12452,"date":"2025-01-19T06:56:27","date_gmt":"2025-01-19T06:56:27","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?p=12452"},"modified":"2025-01-19T06:56:27","modified_gmt":"2025-01-19T06:56:27","slug":"capitulo-ii-el-descubrimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?p=12452","title":{"rendered":"CAP\u00cdTULO II. El Descubrimiento"},"content":{"rendered":"\n<p>Isa se despert\u00f3 pasadas las cuatro, ten\u00eda sed fue al cuarto de ba\u00f1o, hizo pis y bebi\u00f3 hasta que se le saci\u00f3 su sed, cuando volvi\u00f3 se qued\u00f3 mirando a Gonzalo que respiraba pl\u00e1cidamente boca arriba, y pens\u00f3 el poco trabajo que le costar\u00eda, y lo que disfrutar\u00eda haciendo el amor con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Se sinti\u00f3 mojada y sucia, pero no se atrevi\u00f3 a hacer nada, ten\u00eda unas ganas locas, \u00bfcon qui\u00e9n mejor que con \u00e9l?, que a fin de cuentas era la \u00fanica persona que la entend\u00eda, que se sent\u00eda bien, pero a la vez, no quer\u00eda que si entraban en otro tipo de relaci\u00f3n, m\u00e1s amorosa, pudiera perderlo, era demasiado el riesgo, si lo perd\u00eda, perd\u00eda tambi\u00e9n la \u00fanica persona que era capaz de saber lo que pensaba, de sus anhelos, y la \u00fanica fuente que ten\u00eda de estabilidad en este mundo de mierda.<\/p>\n\n\n\n<p>Se volvi\u00f3 a meter en la cama, y sin darse cuenta se qued\u00f3 dormida.<\/p>\n\n\n\n<p>Son\u00f3 el despertador, y apenas al segundo sonido, Gonzalo lo par\u00f3, no quer\u00eda despertar a Isa, ella entraba m\u00e1s tarde; con cuidado de no tropezar con nada, recogi\u00f3 sus cosas con la torpeza del despertar, fue al cuarto de ba\u00f1o y se lav\u00f3 la cara y los dientes, poco m\u00e1s pod\u00eda hacer, all\u00ed no ten\u00eda m\u00e1s arreos de higiene, se dio una somera ducha y se coloc\u00f3 la ropa de trabajo que estaba basta como si fuera de lija, abri\u00f3 la puerta con cuidado, y sali\u00f3 al sal\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Abri\u00f3 el frigor\u00edfico del escueto sal\u00f3n y vio dos botellas de leche, se sinti\u00f3 con la tranquilidad de que pod\u00eda beberse una, con la otra tendr\u00edan para desayunar Paqui e Isa, sigui\u00f3 mirando y vio un paquete de galletas Fontaneda, \u201cel desayuno de los campeones\u201d, porque el bocadillo se lo hab\u00eda dejado en los ultramarinos de Antonio.<\/p>\n\n\n\n<p>Le dio un trago largo a la leche, y empez\u00f3 a partir las galletas para que entraran en el amplio gollete de la botella, cuando llevaba medio paquete, lo dejo en la mesa y comenz\u00f3 a agitarlo, para que las galletas se deshicieran m\u00e1s y se mojaran, oy\u00f3 una de las puertas, era Paqui, antes de que pudiera abrir la boca, sali\u00f3 tambi\u00e9n Isa de su cuarto.<\/p>\n\n\n\n<p>-Hombre, -lo salud\u00f3 Paqui-, el gorr\u00f3n, cada casa tiene uno, \u00bft\u00fa no tienes una puta casa?, ni\u00f1o. \u00bfQu\u00e9 co\u00f1o haces aqu\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>-Dormir con Isa, -la miro y le pregunt\u00f3- \u00bfCu\u00e1ntos, Isa?<\/p>\n\n\n\n<p>Isa abri\u00f3 la mano con los cinco dedos separados.<\/p>\n\n\n\n<p>-Cinco, que me duele abajo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ves, -le respondi\u00f3 Gonzalo-, yo ya he cumplido, aunque t\u00fa no sepas lo que es eso, y yo no te voy a ense\u00f1ar.<\/p>\n\n\n\n<p>-Que m\u00e1s quisieras, cerdo, no s\u00e9 c\u00f3mo Isa deja que un gorrino como t\u00fa le ponga las zarpas.<\/p>\n\n\n\n<p>-Me piro, -se despidi\u00f3 Gonzalo, cogiendo la botella llena de galletas-, que voy tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Se acerc\u00f3 y le dio un beso a Isa.<\/p>\n\n\n\n<p>-Gracias, bonita, despu\u00e9s nos vemos si sobrevivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Isa sonr\u00ede, y Gonzalo se siente feliz, aunque vaya al tajo del infierno. Sale por la puerta corriendo, realmente llega tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>-No s\u00e9 c\u00f3mo puedes aguantar al cerdo de Gonzalo. Paqui comenz\u00f3 a rajar de \u00e9l, nada m\u00e1s salir este.<\/p>\n\n\n\n<p>-Venga Paqui, qu\u00e9 es un t\u00edo de puta madre.<\/p>\n\n\n\n<p>-Muy bien tiene que follar para que lo metas en tu cama.<\/p>\n\n\n\n<p>Isa pone las manos con una separaci\u00f3n enorme.<\/p>\n\n\n\n<p>-Paqui, as\u00ed la tiene, que me tiene que dejar fuera, que si no, me revienta, ahora, que bien se toca la flauta, co\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>-Mira que eres guarra, a saber, lo que tiene ese, ladillas, gonorrea.<\/p>\n\n\n\n<p>Isa sonr\u00ede, le da un beso a Paqui.<\/p>\n\n\n\n<p>-Si no fuera por m\u00ed, esabor\u00eda, te mor\u00edas sola.<\/p>\n\n\n\n<p>Paqui calla, sabe que en parte tiene raz\u00f3n, alg\u00fan d\u00eda se ir\u00e1, y ser\u00e1 uno de los d\u00edas m\u00e1s tristes de su vida, pero intenta olvidarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Put\u00f3n, yo hago el caf\u00e9, d\u00fachate, -le ordena a Isa-, que hueles a verraco.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo corre por las estrechas calles como alma que persigue el diablo, sabe que si no llega a tiempo se ir\u00e1n, y le descontar\u00e1n el d\u00eda, posiblemente m\u00e1s importe que el de un d\u00eda de trabajo, as\u00ed que acelera, mientras, le va pegando sorbos a la botella de leche que suelta de vez en cuando grumos que el est\u00f3mago agradece.<\/p>\n\n\n\n<p>Llega al punto de recogida, a la plaza de Colon, con el tiempo justo, apenas est\u00e1n arrancando para irse.<\/p>\n\n\n\n<p>-Venga, se\u00f1orito, -gritas Ambrosio- que te quedas en tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo agacha la cabeza, nadie le saluda, a nadie saluda \u00e9l, se va al \u00faltimo asiento del viejo trasto, y apenas arranca se apoya en el cristal y se queda durmiendo mientras su cabeza lo golpea r\u00edtmicamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Un brusco movimiento le hace casi dar con el asiento de adelante suyo, el trasto ha frenado, han llegado a la excavaci\u00f3n, ni cuenta se ha dado de los baches de lo cansado que est\u00e1, la botella se acab\u00f3 en C\u00f3rdoba, y a tan temprana hora ya tiene hambre, un hambre de lobo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vuelta a la realidad sin anestesia, va al cobertizo, coge los guantes, el carrillo y le echa encima el pico y la pala, y va a su sitio como el condenado al cadalso, las primeras picadas le cuestan trabajo por el calor que ya lo inunda todo a tan tempranas horas.<\/p>\n\n\n\n<p>El sol se desliza por el cielo, y ve como los otros se mueven lentamente picando y trasladando carrillos como el mismo, para y bebe agua del botijo, \u201cjoder que calor\u201d, piensa, nadie se acostumbra a esto.<\/p>\n\n\n\n<p>Se seca la cara llena de sudor, y pica, apenas lleva destripados unos cuantos terrones cuando tropieza con algo que es m\u00e1s s\u00f3lido, coge la pala y echa lo que ha movido en el carrillo, debajo descubre lo que en otros tiempos habr\u00eda sido un enorme tabl\u00f3n de madera, lo levanta y se deshace, la humedad lo ha podrido, quita los pedazos, aun no quiere llamar a nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>Sigue quitando trozos de madera podrida, hasta que tropieza con algo m\u00e1s duro, son piedras, pero tienen forma, se ve que las han trabajado seres humanos, va quit\u00e1ndolas, son restos de ladrillos, son de adobe, se deshacen en las manos nada m\u00e1s tocarlos, llena el carrillo y va al vaci\u00e9, retorna con el artilugio vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Le dan ganas de llamar a Ambrosio, pero seguramente ser\u00e1n cascotes, ya han encontrado antes, normalmente no tienen nada de valor, saca medio carrillo m\u00e1s, y debajo, toca algo de metal, es como una oblea peque\u00f1a de unos cinco cent\u00edmetros de largo por tres o cuatro cent\u00edmetros de ancho y dos cent\u00edmetros de grosor, est\u00e1 sucia, la deja a un lado, mete la mano en el hueco que ha dejado, y sigue sacando hasta cinco.<\/p>\n\n\n\n<p>Se pone de rodillas y limpia los trozos met\u00e1licos que pesan una burrada, posiblemente sean plomos para cualquier cosa, los romanos eran gente muy habilidosa. Se queda asombrado, no puede ser, sigue limpiando, efectivamente, tienen un color dorado, caracter\u00edstico, es oro. Adem\u00e1s tienen la forma de una fundici\u00f3n final, lo sopesa, por lo menos un kilo cada uno, cinco, son cinco kilos, hace un c\u00e1lculo mental, por lo menos veinticinco mil euros cada pieza, ciento veinticinco mil euros, si el gramo est\u00e1 a veinticinco euros, la hostia, piensa.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 co\u00f1o pasa ah\u00ed?, -se oye gritar a Ambrosio. Que est\u00e1 como el \u00e1guila y la presa.<\/p>\n\n\n\n<p>-He encontrado algo, -responde Gonzalo, con voz insegura, no estaba seguro de decirlo, pero ahora no tiene m\u00e1s remedio.<\/p>\n\n\n\n<p>A grandes pasos, el bestia de Ambrosio, se acerca al lugar donde est\u00e1 inclinado Gonzalo.<\/p>\n\n\n\n<p>Coge una de las piezas se la pasa por el mono y asombrado comenta.<\/p>\n\n\n\n<p>-Hostia, esto es oro, pero lo ha dicho demasiado alto, cualquiera que est\u00e9 all\u00ed lo ha o\u00eddo, y como si fuera la llamada de los padres los otros cinco se acercan.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfCu\u00e1nto hay ah\u00ed, nene?, -le dice Ambrosio a Gonzalo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Cinco piezas de fundici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambrosio sonr\u00ede como un gato que ha cogido al rat\u00f3n, sopesa una de las piezas.<\/p>\n\n\n\n<p>-Los cogieron sin entregar la mercanc\u00eda, aqu\u00ed hay por lo menos cuatro o cinco kilos, eso es una puta pasta, vamos un puto dineral. \u2013Dice feliz el gordo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dem\u00e1s tocan los trozos met\u00e1licos con los ojos de un gato fam\u00e9lico, all\u00ed hay un mont\u00f3n de pasta, mucha pasta, cada uno piensa en lo que podr\u00eda hacer con ese dinero, el amarillo los vuelve locos como siempre ha hecho con todos los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Un silencio inc\u00f3modo planea sobre la excavaci\u00f3n, Ambrosio piensa en las putas y en los copazos, casi se empalma s\u00f3lo de pensarlo, pero no dice nada, se calla.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 vamos a hacer con esto?, -pregunta un tipo largo de veinticinco a\u00f1os con el que apenas si ha cruzado media palabra en el tiempo que est\u00e1 all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfPodemos qued\u00e1rnoslo?, -pregunta a su vez la \u00fanica chica que est\u00e1 all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Es como dos a\u00f1os de trabajo, es un buen pellizco, todos piensan en lo mismo, todos salvo Gonzalo, pero tiene miedo, se calla.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQuer\u00e9is quedaros con \u00e9l, hijos de puta?, -pregunta Ambrosio con una sonrisa sard\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dem\u00e1s lo miran expectantes, no saben cu\u00e1l va a ser la reacci\u00f3n del animal.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambrosio vuelve a tocar el metal, lo tiene hipnotizado.<\/p>\n\n\n\n<p>-Yo, -indica Gonzalo- no quiero saber nada, quedaros con \u00e9l o haced lo que os d\u00e9 la gana, pero yo no quiero saber nada.<\/p>\n\n\n\n<p>-Tu eres gilipollas, -le escupe Ambrosio- \u00bft\u00fa sabes la pasta que hay aqu\u00ed?, por lo menos cien mil euros, entre siete, gilipollas, nos podemos pegar unos buenos homenajes y aqu\u00ed no se entera ni Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo calla, Ambrosio pregunta.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfUstedes que dec\u00eds?, -habla mientras se levanta, todos asienten, necesitan el dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambrosio sabe de todo en la vida, de cosas buenas y de cosas malas, pero sobre todo de las \u00faltimas, el carrillo est\u00e1 al lado con la pala y el pico de Gonzalo encima, antes de que nadie pueda decir o pensar algo, lo coge y le da en la cabeza con \u00e9l, Gonzalo cae con la boca en la tierra, el bestia de Ambrosio le ha dado con toda la fuerza que tiene, y tiene mucha.<\/p>\n\n\n\n<p>Apoya la pala en la tierra, con una mano se\u00f1ala el cuerpo desmadejado de Gonzalo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Vosotros me dec\u00eds, \u00bfla pasta o \u00e9ste?<\/p>\n\n\n\n<p>-Pero, -pregunta con un titubeo la chica asustada- te lo has cargado.<\/p>\n\n\n\n<p>-Nos lo hemos cargado gilipollas, -le responde Ambrosio- que os cre\u00e9is \u00bfque si caigo voy a caer solo?<\/p>\n\n\n\n<p>Todos se miran unos a otros, Ambrosio es ladino, los ha puesto ante los hechos consumados con el regalito del dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfEntonces estamos de acuerdo?<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie dice nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambrosio levanta la pala y golpea la cabeza de Gonzalo con toda la fuerza que tiene, se oye un ruido sordo y atroz de que ha cumplido su cometido, la cabeza de Gonzalo est\u00e1 reventada, en pocos instantes, nace un buen charco de sangre debajo de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfY ahora qu\u00e9 hacemos?, -pregunta con la misma voz la chica que est\u00e1 blanca como la cera, pero que tambi\u00e9n quiere el dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>-Esto es caliza, chocho, aqu\u00ed lo echamos en uno de los agujeros que hay, y no lo encuentra nadie. Le asegura el asesino.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pero lo echar\u00e1n de menos, -predice unos de los cavadores.<\/p>\n\n\n\n<p>-A este, -y se\u00f1ala a Gonzalo- este es un muerto de hambre, como todos nosotros, dos vueltas la polic\u00eda, si alguien lo denuncia, porque vive solo, y dinerito en el bolsillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de que nadie pueda replicar, Ambrosio mira alrededor, sube por la cuesta, y se encarama por la vegetaci\u00f3n, en unos minutos est\u00e1 casi en la cima de la monta\u00f1a, mira a un enorme agujero en el suelo, es una de la miles de cuevas de caliza, coge una piedra y la tira dentro, se oye el sonido como se pierde en el interior.<\/p>\n\n\n\n<p>-Subidlo aqu\u00ed, y t\u00fa nena, tapa la sangre, vaya a ser que venga alguien y lo vea.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cuatro tipos suben el desmadejado cuerpo de Gonzalo con dificultades, la pendiente es mucha y se escurren varias veces por la arena suelta de encima de la roca, pero al final llegan, todos est\u00e1n asustados.<\/p>\n\n\n\n<p>-Que mariconas sois, -les espeta con asco Ambrosio- terminad el trabajo, al puto agujero.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cavadores, sin miramientos, lo tiran por el agujero de la monta\u00f1a, Ambrosio le da con la suela del zapato a algunas de las gotas de sangre que han ido quedando.<\/p>\n\n\n\n<p>-Limpiar lo que haya quedado cuando vay\u00e1is para abajo, y no pong\u00e1is esa cara, que tenemos pasta, si ese era gilipollas que le den, el muerto al hoyo y el vivo al bollo, y que no ha venido hoy a trabajar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Isa se despert\u00f3 pasadas las cuatro, ten\u00eda sed fue al cuarto de ba\u00f1o, hizo pis y bebi\u00f3 hasta que se le saci\u00f3 su sed, cuando volvi\u00f3 se qued\u00f3 mirando a Gonzalo que respiraba pl\u00e1cidamente boca arriba, y pens\u00f3 el poco trabajo que le costar\u00eda, y lo que disfrutar\u00eda haciendo el amor con \u00e9l. 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