{"id":12449,"date":"2025-01-19T06:54:32","date_gmt":"2025-01-19T06:54:32","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?p=12449"},"modified":"2025-01-19T06:54:32","modified_gmt":"2025-01-19T06:54:32","slug":"capitulo-i-la-sierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?p=12449","title":{"rendered":"CAP\u00cdTULO I. La Sierra"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Soplaba el calor de Agosto, y toda la tierra se agostaba bajo el terror de sus m\u00e1s de cuarenta grados, Gonzalo descansaba debajo de la escasa sombra de un pino joven, comiendo el bocadillo preparado en casa.<\/p>\n\n\n\n<p>En otros momentos, a estas alturas, estar\u00eda en M\u00e1laga, pero no abundaba el dinero, y daba gracias a tener un m\u00edsero trabajo que le permitiera aguantar unos meses m\u00e1s, unos meses desesperados. Porque el simple sobrevivir, era una aventura en la ciudad con m\u00e1s paro de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Se mir\u00f3 las manos agrietadas y llenas de callos, era el precio del trabajo, soportaba bien el trabajo f\u00edsico, pero este puto trabajo, era posiblemente el m\u00e1s agotador que hab\u00eda tenido en sus veintis\u00e9is a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00f3 al frente y vio como la inmensa llanura de C\u00f3rdoba se ofrec\u00eda a sus pies, naciendo tras de las escarpadas monta\u00f1as desde las que las divisaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas media hora para que se te fuera el sudor, que formaba rodelas en la escasa camisa que llevaba, los guantes eran otra historia, llevaba ya ese mismo tiempo sin ellos, y a\u00fan sent\u00eda h\u00famedas las manos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMe cago en su puta madre\u201d, y pens\u00f3 en el contrato que le hab\u00edan obligado a aceptar, en el cual, el primer requisito hab\u00eda sido firmar el finiquito, para que as\u00ed no tuvieran que pagarle nada en el caso de que lo despidieran, adem\u00e1s de una n\u00f3mina de mil euros de los cuales apenas si le pagaban quinientos en realidad. \u201cPero es lo que hay\u201d, pens\u00f3, y el cuerpo se le puso de mala leche, \u201ca tragar\u201d, volvi\u00f3 a pensar, y le dio otro mordisco con ganas al escueto bocadillo de chorizo, que era lo \u00fanico que comer\u00eda ese d\u00eda, y desde las seis de la ma\u00f1ana, poca leche era para moverse toda la jornada.<\/p>\n\n\n\n<p>Le dol\u00eda hasta el alma, roca tras roca, estaban desenterrando lo que, en otros tiempos, lejanos tiempos, hab\u00eda sido una mina de oro romana, escondida en la sierra, y hallada por los pastores. Perdida era poco, todos los trabajos a mano, que ni los todoterrenos llegaban, \u201csus muertos\u201d, que larga es la monta\u00f1a, que empinada, dejar el acomodo de la carretera, y llenarse de pinchos, de taramas, de todo lo que la naturaleza te pod\u00eda complicar en el camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso, si no tropezabas o te escurr\u00edas, entonces, hostia para abajo y volver a empezar, \u00a1que no dol\u00edan los chinos cayendo!, que no poco, y pens\u00f3 en que, en el verano con la piel al aire, no era el mejor momento para ir cuesta abajo rodando.<\/p>\n\n\n\n<p>Y encima, el encargado, un hijo de puta, de los que ya no se fabrican, grande, viejo, barrig\u00f3n, feo y con el alma de un capataz de esclavos \u201cque, si no est\u00e1is a gusto aqu\u00ed, a tomar por culo\u201d, una de sus frases favoritas, que a bien que el hijo de puta andaba escaso de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Le dio el \u00faltimo bocado a lo que quedaba del somero bocadillo, y se qued\u00f3 con casi la misma hambre que antes de empezar, cogi\u00f3 la garrafa de agua, un litro de trasiego, y m\u00e1s al pelo, que la calor lo estaba volviendo loco, nadie que no sea de esta puta tierra, sabe lo que es trabajar en el asfixiante agosto cordob\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>-Al tajo, -se oy\u00f3 al cuchillo que cortaba el descanso y te volv\u00eda a llamar a la labor de destripaterrones, porque el corte era simplemente el primero, despu\u00e9s, quitar toda la tierra y piedras amontonadas durante a\u00f1os de derrumbes y deterioros.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese era el amo del calor, el que daba la ordenes, Ambrosio el Moro, un hijo de puta de casi dos metros, que se mov\u00eda menos que una talega llena de rasillas, pero que hac\u00eda que los dem\u00e1s lo hicieran como si tuvieran el dengue.<\/p>\n\n\n\n<p>Seis eran los machacas all\u00ed, seis desgraciados, que hab\u00edan estudiado arqueolog\u00eda para encontrarse como braceros en una olvidada monta\u00f1a, carrillo de piedras para arriba, carrillo de piedras para abajo, pico y pala, y despu\u00e9s el desahogo de encontrar algo, del pincel que por lo menos te pod\u00edas tumbar al suelo, aunque fuera al sol y solo protegido por un m\u00edsero sombrero de paja, pero bendita defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Se levant\u00f3 con la gana de un condenado a muerte, pero atardec\u00eda, y solo tres horas le separaban de poder volver a C\u00f3rdoba, que ni ganas que ten\u00eda, se coloc\u00f3 los guantes, el sombrero de paja y agarr\u00f3 el carrillo como si fuera a darle una paliza, este gir\u00f3, haciendo sonidos que indicaban que le hacia la misma gracia que a \u00e9l volver al trabajo, seguro que ten\u00eda m\u00e1s a\u00f1os que Gonzalo.<\/p>\n\n\n\n<p>Par\u00f3 unos instantes con el carrillo a\u00fan en las manos. Ante \u00e9l se extend\u00eda, lo que en otros tiempos hab\u00eda sido una rica mina de oro, explotada por iberos, y por todo el que estuvo en C\u00f3rdoba, hasta que, en tiempo de los romanos, un deslizamiento enorme hab\u00eda sepultado tanto la mina, como las construcciones cercanas, dejando aquello como un erial. Las complicaciones de colocar la mina en la ladera de una monta\u00f1a, y a\u00f1\u00e1dele a eso el tiempo, y m\u00e1s derrumbes, metros y metros de rocas, que tapaban todo lo que ve\u00eda frente a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Un par de a\u00f1os atr\u00e1s, un cabrero que paseaba por aquella zona, encontr\u00f3 una estatua de apenas veinte cent\u00edmetros de una diosa romana en bronce, no cre\u00e1is que el tipo se la dio a Cultura, el tipo la vendi\u00f3, pero apareci\u00f3 en una redada, y la polic\u00eda tirando del hilo, lleg\u00f3 al personaje, este, al final, confes\u00f3 donde la hab\u00eda encontrado, hicieron unas catas, y creyeron que era un buen yacimiento arqueol\u00f3gico, fondos de la Uni\u00f3n Europea, de los de te doy cinco y llegan dos, y aqu\u00ed estaba picando como un negro para volver a la vida aquel asentamiento minero.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante casi un mes hab\u00edan raspado la superficie, el vaciadero de material estaba a tope, pero no hab\u00edan llegado a\u00fan a ning\u00fan estrato reconocible, les quedaba trabajo que hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Pico, pico, pico, y pala, carrillo lleno y a vaciar, cansado y pesado, como solo alguien que lo haya hecho sabe, y todo, bajo el sol de justicia de Agosto.<\/p>\n\n\n\n<p>-Canijo, -oy\u00f3 gritar a Ambrosio- m\u00e1s alegr\u00eda co\u00f1o, que no te vas a romper, que lo mismo ma\u00f1ana no vienes.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su cabeza pasaron todos los insultos que pod\u00eda imaginarse, pero al final, solo oy\u00f3 el chirrido, el quejido del carrillo, al moverse nuevo hacia la excavaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda perdido el norte de las veces que ese mismo d\u00eda hab\u00eda repetido la operaci\u00f3n, Gonzalo era alto, pero delgado, adem\u00e1s, no es que estuviera cansado f\u00edsicamente, se agotaba de hacer un trabajo repetitivo que no le daba nada, para eso no hab\u00eda estudiado \u00e9l, pero de algo hay que comer. Te contratan como t\u00e9cnico, y solo cavas zanjas, y realizas el trabajo de un aparcero, pero todos los que estaban all\u00ed, los seis, menos Ambrosio, quien, por supuesto no sab\u00eda hacer la o con un canuto, hab\u00edan estudiado.<\/p>\n\n\n\n<p>La chica era la que peor lo llevaba, Paquita, que era a\u00fan m\u00e1s joven que Gonzalo, m\u00e1s menuda y mujer, pero que ten\u00eda m\u00e1s cojones que ellos mismos, mov\u00eda tantos carrillos de piedras como ellos, y no se quejaba nunca, ni tampoco hablaba, ni falta que hac\u00eda, nadie all\u00ed era amigo de nadie, solo ten\u00edan en com\u00fan el paro y el abandono, nada m\u00e1s, y nadie quer\u00eda entrar en la tragedias de los otros, que con las suyas propias, ya ten\u00edan bastante.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed pasaba el tiempo, como si cada carrillo que moviera fuera un eslab\u00f3n menos de la cadena. Dentro de treinta, de cuarenta, volver\u00eda a casa. Porque la excavaci\u00f3n no avanzaba, a\u00fan no se hab\u00eda encontrado ni uno solo de los huecos de entrada a las minas, que, aunque la explotaci\u00f3n fuera peque\u00f1a, deber\u00edan de existir, y no solo uno.<\/p>\n\n\n\n<p>La mina era de las de cuarzo aur\u00edfero, es decir que ten\u00edan que extraer el oro excavando a pico en largas galer\u00edas, buscando las vetas del duro material que tuvieran oro, despu\u00e9s el material sacado, se procesaba fragment\u00e1ndolo y posteriormente fundi\u00e9ndolo, o por tratamiento con mercurio, miles de toneladas de material, que no de oro, salieron de esa mina, hab\u00eda documentaci\u00f3n sobre ella, y la gran hecatombe que le ech\u00f3 una enorme monta\u00f1a encima.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni a\u00fan siquiera la fundici\u00f3n y la trituradora hab\u00edan emergido, ni las casas de los trabajadores, ni la principal de los encargados o de los due\u00f1os; los estratos en los que estaban ahora mismo, no indicaban presencia humana, y ya llevaban la mitad del vaciadero asignado para echar los escombros de la excavaci\u00f3n, posiblemente, se agotar\u00edan los recursos antes de encontrar nada.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo se ve\u00eda, desde donde la parada a tomar aire, la enorme terraza creada a base de pico y pala durante aquel mes, y que, en esos momentos, se profundizaba, intentando encontrar lo que hasta ahora se hab\u00eda negado, trabajo de gigantes realizado por doce manos, porque el Capataz, solo com\u00eda y descansaba, fumando cigarro tras cigarro, a la sombra de un \u00e1rbol en las alturas, desde donde controlaba el trabajo de todos bajo el despiadado sol.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final, las seis de la tarde llegan, porque tienen que llegar, porque les ha llevado su tiempo, como si costaran dinero, como si hubiera que parirlas, y cuando terminas, te quedas durmiendo en la vieja furgoneta, a pesar de que los baches multiplican su incomodidad, y la cabeza te pega contra el ara\u00f1ado cristal, y la baba se le cae a Gonzalo, pero mayor es el cansancio, y ahora, a luchar con el calor de la ciudad, que no sabes que es peor.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleno de mierda, sucio como si odiara la ducha, lo dejan a un buen cuarto de hora de la casa, del piso, de la guarida, como se quiera llamar, que hogar no es, \u00bfQu\u00e9 poder hacer con ciento cincuenta euros, y debiendo dos mensualidades ya?, enterrarse en una ducha fr\u00eda, que hay que ahorrar hasta el butano, y el hambre siempre presente, sin sitio a donde ir que sea gratis, bajo el sempiterno calor, revueltas y revueltas de calles en la zona vieja de la ciudad, donde se mezclan las seculares y las nuevas formas de urbanismo, donde vive el pijo y el perro flauta, donde no se mezclan, pero pululan.<\/p>\n\n\n\n<p>Y las calles, a las que a\u00fan da el sol su calor, parece que se derriten bajo sus pies, es un resto de tortura que pasar, que no es la del trabajo, pero cansado como est\u00e1, parece peor, nadie se atreve a circular por las calles, la ciudad est\u00e1 vac\u00eda, todo el mundo que puede se ha ido a la cercana playa, all\u00ed solo quedan, los que por una raz\u00f3n u otra no pueden hacerlo, y esos no salen con el calor que hace, cu\u00e1ndo \u00e9ste empiece a mitigar, la vida adormilada volver\u00e1 a las calles, pero a\u00fan falta tiempo, mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Un segundo sin ascensor, y porque no se puede construir m\u00e1s alto, que, si no ser\u00eda en las puertas del cielo, que era lo que pod\u00eda pagar, escaleras estrechas y empinadas, vuelta a treinta metros cuadrados de una descuidada casa, de un frigor\u00edfico muerto y de muebles encontrados o comprados en tiendas de segunda mano que ni a Ikea llegaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni siquiera ducha, al sof\u00e1, a dejar la baba ca\u00edda sobre la sucia tela, y horas despu\u00e9s, sin conocimiento del momento, se levanta, mejor abre los ojos, y mira la oscuridad que lo envuelve, son las once de la noche, buena la hora, ducha, y a por algo que comer.<\/p>\n\n\n\n<p>Piensa en que lo que le queda, hasta que cobre, son quince euros para una semana, la administraci\u00f3n imposible, lata de at\u00fan y baguette, el plato habitual \u201cas\u00ed no engorda ni su puta madre\u201d, y pens\u00f3 en que se le ve\u00edan las costillas a trav\u00e9s de la camisa, mal presente, peor futuro, y se le quit\u00f3 la gana de salir, pero ten\u00eda hambre, a la ducha y dejar correr el agua que al rato estaba tan fr\u00eda que no se pod\u00eda aguantar, pero daba igual, despu\u00e9s del largo d\u00eda, eso era bueno, maravilloso, casi pod\u00eda olvidar el sofoco continuo del cruel clima de su tierra. Puta tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Lav\u00f3 la ropa, con apenas unos empujones con un jab\u00f3n verde, del que hab\u00eda que recordar comprar, pues apenas quedaba una l\u00e1mina, dif\u00edcil de hacer, pero las manos no sent\u00edan el esfuerzo de frotar, apretar de nuevo otra vez, no importaba despu\u00e9s de la paliza del d\u00eda. Apenas colgados, secos en minutos.<\/p>\n\n\n\n<p>Abri\u00f3 el armario, cogi\u00f3 los vaqueros limpios, casi un agujero m\u00e1s en la hebilla, pero le daba igual, otros pagaban por tener la silueta que \u00e9l ten\u00eda, a \u00e9l le gustar\u00eda tener algo con relleno, pero no quedaba. Su\u00e9ter sin mangas de marca desconocida, peine escaso para un pelo que amenazaba con olvidarse de su cabeza, y \u201clos muertos de todo\u201d, pens\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Baj\u00f3 las escaleras sin pensarlo, anduvo apenas dos calles, y lleg\u00f3 a los soportales de la Plaza de la Corredera, encontr\u00f3 la tienda de ultramarinos, que a pesar de las miles de reformas del entorno, continuaba como enquistada en el presente, olvidando los bares de moda, las nuevas amistades, y los pijos que intentaban hacerse amos del lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>-Antonio, lo de siempre, -le pidi\u00f3 al hombre del mostrador.<\/p>\n\n\n\n<p>Buena gente el Antonio, pens\u00f3, tiene dos precios, los nuestros y los de los otros, esos pagan m\u00e1s, sabe que si no le pusiera ese precio se tendr\u00eda que marchar, y es de los nuestros, de los tiesos, de los abandonados, de los muertos en vida, pens\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas un par de minutos despu\u00e9s, ten\u00eda un bocadillo de at\u00fan con tomate generosamente relleno, aquello costaba m\u00e1s de dos euros, o eso cre\u00eda, buena gente el Antonio, volvi\u00f3 a pensar, sab\u00eda que detr\u00e1s del mostrador, hab\u00eda un bocadillo de chorizo o de salchich\u00f3n liado en papel, preparado para que se lo llevara, as\u00ed podr\u00eda comer por la ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>Se sent\u00f3 en la gradilla de la tienda, y mientras com\u00eda, mir\u00f3 el ambiente de la Plaza que poco a poco, eran las doce de la noche, se llenaba de gente, en busca del escaso fresquito que por all\u00ed corr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCo\u00f1o, qu\u00e9 bueno est\u00e1\u201d, pens\u00f3, y mir\u00f3 a los pijos que se pon\u00edan como alicates all\u00ed, sus tapitas, sus cervecitas, lo que les sal\u00eda de los huevos, y mir\u00f3 el bocadillo casi extinto de at\u00fan con tomate y no los envidi\u00f3, aunque le hubiera gustado que tuviera el doble de longitud del que estaba muriendo a sus manos.<\/p>\n\n\n\n<p>-Toma, cara polla.<\/p>\n\n\n\n<p>Levanto la cabeza, a\u00fan con la boca abierta, era Isa, su amiga, una de las pocas que ten\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>-Toma, o me lo como yo, -volvi\u00f3 a insistir meneando el bocadillo delante de su cara.<\/p>\n\n\n\n<p>Un bocadillo doble de tortilla de patatas, con mayonesa, \u00a1la hostia!, qu\u00e9 pinta ten\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>-C\u00f3gelo, que he cobrado hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo lo cogi\u00f3 y no respondi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfEst\u00e1s frito?, \u00bfno?, -le pregunt\u00f3 Isa mientras se sentaba a su lado, cubri\u00e9ndose las largas piernas, y bonitas tambi\u00e9n, otra clase de alimento del que estaba muy hambriento.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pelado como una rata, pero t\u00fa, cada d\u00eda est\u00e1s m\u00e1s buena.<\/p>\n\n\n\n<p>-Primero el bocadillo, -le respondi\u00f3 Isa sonriendo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Como si me fuera a comer algo contigo despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>-Eso nunca se sabe, -contest\u00f3 volviendo a sonre\u00edr.<\/p>\n\n\n\n<p>-T\u00fa ponme caliente, que despu\u00e9s me tengo que matar a pajas, marrana. -Isa era una buena amiga.<\/p>\n\n\n\n<p>Le peg\u00f3 un bocado enorme al bocadillo, \u201cco\u00f1o que bueno estaba\u201d, pens\u00f3, pod\u00eda estar comiendo esos bocadillos toda la vida, se deshac\u00eda en la boca, qu\u00e9 gloria, qu\u00e9 gozada, \u00a1qu\u00e9 hambre!<\/p>\n\n\n\n<p>-La puta de la vieja ha pagado hoy las horas extras, ni siquiera una de cinco, pero eso es lo que te tienes que comer. Le aclar\u00f3 Isa con cara de hast\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Isa trabajaba en una boutique, de las pijas del centro, pero ganaba menos que un caracol en una carrera de galgos, y la nena val\u00eda, no s\u00f3lo es que fuera guapa, alta, con un cuerpo para perderse, era inteligente y simp\u00e1tica, pero era su amiga, que si no\u2026, bueno y que se est\u00e9 quieta, pens\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ya me lo devuelves cuando cobres. -Y dio un enorme bocado al suyo.<\/p>\n\n\n\n<p>-No s\u00e9 c\u00f3mo, Gonzalo le contest\u00f3 entre bocado y bocado- debo hasta de callarme, y la cosa no va para mejor, te lo juro, que vaya pandilla, que ten\u00edan que haberme pagado la mierda que me pagan hace una semana, y si te he visto no me acuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Isa se quitaba las migas de pan del traje de sastre que llevaba y cerraba como pod\u00eda las piernas para que la escasa falda le tapara lo poco que pod\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfD\u00f3nde vamos?, -le pregunt\u00f3 Gonzalo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Vamos a tu casa. -Le respondi\u00f3 Isa entre bocado y bocado.<\/p>\n\n\n\n<p>-No tengo en el frigor\u00edfico ni hielo, hostia. -Gonzalo puso cara de pena.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pues en la m\u00eda, lo que haya es de la gilipollas de Paqui, y cualquiera le toca algo a la hija de la gran puta esa.<\/p>\n\n\n\n<p>La Paqui ten\u00eda cojones, trabajaba de Contable en una empresa, y era una hija de puta de mucho cuidado, Isa llevaba ya a\u00f1os con ella, era la \u00fanica que la soportaba, y no la hab\u00eda visto nunca darse un gusto con un t\u00edo, pero le permit\u00eda vivir con ella por un precio razonable y no estaba la cosa para andar con tonter\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>-Co\u00f1o, Gonzalo, f\u00f3llatela, a ver si le cambia el car\u00e1cter. \u2013le espet\u00f3 con una sonrisa.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfA esa?, -respondi\u00f3 Gonzalo con cara de susto- esa tiene que tenerlo pegado, adem\u00e1s tu sabes que le caigo como una patada en el co\u00f1o, Isa, \u00bfno ser\u00e1 boyera?<\/p>\n\n\n\n<p>Isa rio como si fuera un buen chiste.<\/p>\n\n\n\n<p>-Le gusta m\u00e1s un nabo que la leche, que no gasta ni pilas, la hija de su madre, pero como no hay quien la aguante, pues creo que se ha resignado.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfConmigo?, antes me mato a pajas, le respondi\u00f3 con dificultad Gonzalo, terminando el \u00faltimo bocado del bocadillo de tortilla, recogi\u00f3 con el dedo las migas y se las llev\u00f3 a la boca, qu\u00e9 estaba la cosa como para tirar algo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Hostia que a gusto me he quedado, joder Isa, gracias, ahora echamos un polvo y me quedo como la leche. Gonzalo se la qued\u00f3 mirando como si fuera una golosina.<\/p>\n\n\n\n<p>-Lo tienes claro, -movi\u00f3 la mano entrecerrada de arriba a abajo, ya sabes.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo estiraz\u00f3 las largas piernas y mir\u00f3 al estrellado cielo, sudaba como un puerco, pero eso era estar fresquito en aquella \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>-D\u00e9jame que duerma contigo. -Gonzalo le puso cara de pena.<\/p>\n\n\n\n<p>-Si no intentas nada, vale. Se resign\u00f3 Isa.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ya me conoces, es que no tengo aire acondicionado en casa, y me he pegado una siesta, cuando me he levantado cre\u00eda que me iba a morir, te lo juro.<\/p>\n\n\n\n<p>-Vale, pero como me metas mano, te la corto. Sonri\u00f3 Isa.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ya sabes que yo no te meto mano hasta que t\u00fa digas, \u201cGonzalo, c\u00f3meme\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pues vas listo. Rio Isa.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pues eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo se levant\u00f3, le ofreci\u00f3 la mano a Isa, la iz\u00f3, \u00e9sta se arregl\u00f3 el traje.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfD\u00f3nde vamos?, -pregunt\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-V\u00e1monos a la Ribera, que all\u00ed por lo menos corre algo el aire.<\/p>\n\n\n\n<p>-Esperemos que no huela mal. E Isa se puso dos dedos en la nariz.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquella \u00e9poca el agua del r\u00edo arrastraba algunas cosas que con el calor se corromp\u00edan, haciendo que, en algunas ocasiones, fuera insoportable el olor.<\/p>\n\n\n\n<p>Caminaron por las estrechas calles, llenas de guiris que sudaban como animales del campo, le cogi\u00f3 la mano a Isa, era la mejor forma de que nadie se pasara con ella, el que tuviera un maromo al lado, adem\u00e1s le gustaba, pero era su mejor amiga, quiz\u00e1s su \u00fanica amiga, lo dem\u00e1s era carne de cama, Isa no, ella era motivo de alegr\u00eda, de largas charlas y de descargar el cerebro de malas cosas, no otros \u00f3rganos.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfY el curre?, -le pregunt\u00f3 Gonzalo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Como siempre, la bruja apretando, menos mal que ahora hay menos clientes, pero ver\u00e1s cuando llegue septiembre, nos va a joder vivas a las tres.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran tres dependientas en la Boutique.<\/p>\n\n\n\n<p>-Con lo que t\u00fa vales, que pena que est\u00e9s aqu\u00ed, \u00bfno has pensado en pirarte Isa?, tu vales mucho, nena.<\/p>\n\n\n\n<p>-Me da miedo Gonzalo, esto lo conozco, te tengo a ti y a Paquita, aunque sea una hija de puta, y se c\u00f3mo moverme.<\/p>\n\n\n\n<p>-El le\u00f3n es m\u00e1s fiero que como lo pintan, -le asegur\u00f3 Gonzalo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Lo que t\u00fa digas, pero ahora mismo no me voy a ir.<\/p>\n\n\n\n<p>-Vale t\u00eda, -Gonzalo de un salto se sent\u00f3 en uno de los poyetes de la Ribera, con los pies dando al vac\u00edo, le dio la mano a Isa, ayud\u00e1ndola para que pudiera hacerlo con la corta falda.<\/p>\n\n\n\n<p>Isa se cogi\u00f3 el bolso con las dos manos, y miro hacia la oscuridad, s\u00f3lo se o\u00eda el rumor del r\u00edo debajo de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00f3 al frente durante unos instantes, Gonzalo segu\u00eda callado.<\/p>\n\n\n\n<p>-Mira que es bonito esto, Gonzalo, y mira que es cabrona la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo call\u00f3 durante unos instantes.<\/p>\n\n\n\n<p>-Yo debo de ser masoca, comenz\u00f3 a hablar, porque a m\u00ed me encanta, a pesar de lo cabrona que es, yo no le tengo miedo a irme, pero es que no quiero.<\/p>\n\n\n\n<p>-Mira Gonzalo, corre fresquito. -Isa alargo la cabeza como si quisiera que le llenara la cara el aire.<\/p>\n\n\n\n<p>-Desde luego tienes el termostato fatal, sigue haciendo un calor de cojones. Gonzalo la mir\u00f3 como si estuviera loca.<\/p>\n\n\n\n<p>Isa se dej\u00f3 caer sobre el hombro de Gonzalo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Dime Gonza que no siempre va a ser tan malo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Te lo prometo guapa, -y sab\u00eda que ment\u00eda como un animal, pero Isa era Isa, y ten\u00eda que sentirse bien. La \u00fanica vez que hab\u00eda estado detenido, fue cuando calent\u00f3 al antiguo novio de Isa que se pas\u00f3, y le dio una paliza de campeonato, \u201ca Isa no se toca\u201d, pens\u00f3, tiene derecho a ser feliz.<\/p>\n\n\n\n<p>Y pas\u00f3 el tiempo como si fuera en volandas del rio.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ni\u00f1o, v\u00e1monos que son las dos, y dentro de poco est\u00e1s en planta. Le pidi\u00f3 Isa, meti\u00e9ndole prisa.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pasamos por mi casa y me llevo la ropa para ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>Isa asinti\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-No le des mucho por culo a Paquita, que despu\u00e9s tengo que aguantarla yo.<\/p>\n\n\n\n<p>-No te preocupes, -y Gonzalo pens\u00f3 que como se pusiera a tiro le iba a dar pocas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron por casa, la ropa estaba seca y tiesa como la mojama, apenas diez minutos despu\u00e9s estaban en el piso de Isa.<\/p>\n\n\n\n<p>Entraron como si fueran a robar, cualquiera despertaba a la leona, que ten\u00eda cronometrado hasta cuando entraba en el cuarto de ba\u00f1o, se metieron en la habitaci\u00f3n de Isa; en susurros Isa le coment\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-Me ducho, no hagas ruido.<\/p>\n\n\n\n<p>-Eh, Isa, que, si quieres salir en pelota, no te cortes. Le contest\u00f3 p\u00edcaramente Gonzalo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Eso quisieras t\u00fa, pajillero.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pues eso, -y rieron ambos.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo saco la manta y la puso en el suelo al lado de la cama de Isa, se quit\u00f3 la ropa, qued\u00e1ndose en calzoncillos, y se tir\u00f3 todo lo largo que era en ella, el suelo estaba duro, pero ya se notaba algo el fresquito del aire acondicionado, que gloria, pens\u00f3, y casi se qued\u00f3 dormido.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso crey\u00f3 Isa, que camin\u00f3 de puntillas hacia su cama.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo la miro con el rabillo del ojo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Mira que est\u00e1s buena pu\u00f1etera, ahora mismo podr\u00edas estar con un pedazo de hombre y no ah\u00ed sola.<\/p>\n\n\n\n<p>-Gonzalo, por favor, dime d\u00f3nde est\u00e1 ese pedazo de hombre, por favor.<\/p>\n\n\n\n<p>-Co\u00f1o, yo, se inclin\u00f3 apoy\u00e1ndose en el codo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pero si pareces una radiograf\u00eda, se te marca hasta el hambre, te falta que ponga \u201cHecho en Biafra\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>-T\u00fa te lo pierdes so perra, buenas noches.<\/p>\n\n\n\n<p>-Buenas noches, canijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo sin darse cuenta se qued\u00f3 dormido ante la bajada de temperatura, el cuerpo lo venci\u00f3 sin esfuerzo ninguno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Soplaba el calor de Agosto, y toda la tierra se agostaba bajo el terror de sus m\u00e1s de cuarenta grados, Gonzalo descansaba debajo de la escasa sombra de un pino joven, comiendo el bocadillo preparado en casa. 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