{"id":11705,"date":"2024-11-18T10:21:10","date_gmt":"2024-11-18T10:21:10","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?p=11705"},"modified":"2024-11-18T10:21:10","modified_gmt":"2024-11-18T10:21:10","slug":"ese-dormir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?p=11705","title":{"rendered":"Ese Dormir&#8230;"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"512\" height=\"640\" data-src=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/ai-generated-8718372peque.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-11706 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 512px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 512\/640;width:315px;height:auto\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Cuando fui peque\u00f1o, nunca tuve terrores nocturnos, es m\u00e1s dorm\u00eda con el sue\u00f1o de los justos, caer y desconectar.<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00f3 el tiempo, y con \u00e9l, llegaron las inquietudes y salvo excepci\u00f3n que confirmara la regla, esta era, de dormir menos y m\u00e1s inquieto, pero ese es el sino de la vida, que da y quita\u2026, y quita\u2026, y quita\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Pues desde aquellos momentos, ha pasado a\u00fan m\u00e1s tiempo, si, m\u00e1s a\u00fan, como venganza con espada ropera en callej\u00f3n oscuro, y ha sucedido, que ese dormir tan tranquilo, se ha convertido en una quimera, de tal forma, que pensar en la cama, en dormir, hace que un escalofri\u00f3 recorra mi espalda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 ha cambiado?, como he comentado antes, la cantidad de a\u00f1os sobre mi espalda, de tal forma que llegar a la cama es sentir la cercan\u00eda de hechos, cuando menos poco lisonjeros.<\/p>\n\n\n\n<p>Me explico, para el que no ha llegado a tan lamentable edad, es necesario ponerle en claro, con todo lujo de detalles, lo que tarde o temprano le va a caer.<\/p>\n\n\n\n<p>Puntualicemos; ese o\u00eddo, que ya no funciona como deb\u00eda, que si escucha, pero poco, y que sin embargo, al llegar la noche, en el silencio, emite ese desagradable sonido, el de una perforaci\u00f3n de t\u00edmpano, adem\u00e1s de continua en el tiempo y en el volumen.<\/p>\n\n\n\n<p>Prosigamos, esas piernas, que cansadas por la hipertensi\u00f3n, por problemas de circulaci\u00f3n, por mil cosas, comienzan a doler, de una forma continua e importante, que al menos sabemos que solo durar\u00e1 solo unas tres o cuatro horas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero continuemos con el relato, que a fin de cuentas es en lo que estamos, pues bien, nueva dolencia, la espalda, \u00bfa qui\u00e9n no le duele esa pobre espalda, trabajada hasta la extenuaci\u00f3n?, me atrevo a decir que a la mayor\u00eda de las personas, excluidas, por supuesto aquellas que no la han movido nunca, que de todo hay, y \u00a1oh! sorpresa, a esas pobres personas, comienza a dolerles cuando empiezan a descansar, curioso rasgo el de este conjunto de huesos y dem\u00e1s, el caso, es que para evitar ese dolor, nos movemos como si tuvi\u00e9ramos el dengue, al cabo de unos incontables momentos, parecemos un ventilador m\u00e1s que un doliente, vuelta tras vuelta, para al final,\u2026 nada de nada, ese dolor persiste, no se calma, continua indiferente a ese movernos continuamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda estar escribiendo sobre estas dolencias, o sobre otras, y enumerar las doloridas partes de ese cuerpo que parece prestado a nuestro mejor amigo, con las inevitables consecuencias de deterioro, es m\u00e1s, siempre se descubre o descubrimos alguna nueva, lejos de los estudios de aquellos que se dedican a resaltar en letra de imprenta y publicaci\u00f3n onerosa, lo obvio.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso es que se eternizan esos momentos en los que miramos, a oscuras, esa pared que ya no se ve, que cerramos los cansados ojos con la esperanza de que el reparador sue\u00f1o llegue y nos calme la vida, pero no, vuelta en la cama, mirando a lo que no es visto, mover el cuello, tensar los m\u00fasculos, destensarlos, mirar el reloj, la luz de emergencia, si la hay, colocar bien esa almohada perfecta, la camisa que nos molesta si estamos de lado, boca arriba, boca abajo, esos minutos que se convierten en horas, que sabemos que aun en jubilaci\u00f3n no nos van a ser devueltos, el conocimiento de que arrastrar\u00e1s el cuerpo durante el siguiente d\u00eda, con el cansancio de alguien que arrastra la vida m\u00e1s que la vive, suspiras, pero nada bueno sucede, el diapas\u00f3n de esos dolores, a los que se une la irritaci\u00f3n, que lleva a los nervios, a la desesperaci\u00f3n, nos hace sentirnos, con contundencia, amargados por ese sin vivir que nos tiene prisioneros de nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final, con suerte, caes en brazos de Morfeo, ese cabrito que, como buen dios mitol\u00f3gico, aparece cuando le da la gana, y duermes esas pocas horas, que al final siempre saben a poco, y arrastras el diario como si fuera una losa de mil kilos, con dificultades, siempre caldeando y sufriendo, as\u00ed que cuando llega la noche, no esperas que sea el descanso que mereces, sino la repetici\u00f3n del tormento de la anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho todo esto, es normal que los viejos lleguemos a la cama con el ansia de una virgen ante un salvaje bien dotado, que se hace, pero sin ganas, por lo menos en el primer momento, que despu\u00e9s, nos puede sorprender, pero por desgracia, sabemos que no, que ser\u00e1 una repetici\u00f3n que nos har\u00e1 subir el ritmo cardiaco, este la tensi\u00f3n, que a la vez nos har\u00e1 m\u00e1s proclives a la diabetes, o si la tienes ya, a que suba a niveles m\u00e1s alarmantes aun\u2026, y me pregunto, \u00bfc\u00f3mo podemos terminar este relato positivamente?&#8230; ni pu\u00f1etera idea, si alguien lo sabe\u2026 pues eso, que es muy listo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando fui peque\u00f1o, nunca tuve terrores nocturnos, es m\u00e1s dorm\u00eda con el sue\u00f1o de los justos, caer y desconectar. 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