{"id":6001,"date":"2024-03-15T07:19:00","date_gmt":"2024-03-15T07:19:00","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=6001"},"modified":"2024-03-15T07:21:06","modified_gmt":"2024-03-15T07:21:06","slug":"1985-el-pregonero-solo-ante-el-peligro","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=6001","title":{"rendered":"1985. El Pregonero. Solo ante el Peligro"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"269\" data-src=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/armageddon-8079516peque.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6002 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 800px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 800\/269;width:592px;height:auto\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Uno de los relatos publicados en el Pregonero, el semanario del Ayuntamiento de C\u00f3rdoba, en el que colabor\u00e9, a pesar de muchos, durante un tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es grande el lapso pasado, espero que, a pesar de la a\u00f1ada, sea de su agrado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pregonero N\u00ba 27 16 febrero 1985<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>SOLO ANTE EL PELIGRO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pedro GONZALEZ<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El hombre, sinti\u00f3 de pronto, como una aguda punzada le corro\u00eda todo el vientre, era imposible, pero all\u00ed estaba, en el m\u00e1s rec\u00f3ndito paraje del universo, se encontraba una Delegaci\u00f3n del Dios Impuesto, aquello era m\u00e1s de lo que pod\u00eda soportar, no dud\u00f3, s\u00f3lo le quedaba una soluci\u00f3n, evacuar, y sin m\u00e1s tr\u00e1mites, se baj\u00f3 los pantalones, y evacu\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para su sorpresa, observ\u00f3, c\u00f3mo entre sus normales excrecencias org\u00e1nicas, flotaban peque\u00f1os pedazos de papel; extra\u00f1ado, ante tan extraordinario suceso (apabullado, en suma), se inclin\u00f3, con riesgo de la integridad de su aparato olfativo, y con un valor rayano en la osad\u00eda (haciendo adem\u00e1s un derroche de dioptr\u00edas) observ\u00f3 c\u00f3mo las letras de los citados trozos de celulosa compon\u00edan la palabra Informe, tal y tal, Dictamen, tal y tal, anonadado, se recost\u00f3, sobre un sill\u00f3n a tal efecto puesto, y pens\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>-Dios m\u00edo, he evacuado dict\u00e1menes e informes, jam\u00e1s me lo perdonar\u00e9, no podr\u00e9 vivir con esta mancha.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al decir estas palabras, hizo un amago con la mano, para enfatizar el tono, con lo cual, dio contra la calavera de un cad\u00e1ver, que yac\u00eda sentado a su lado, en el sill\u00f3n referido, la cosa arm\u00f3 mucho ruido, pues al citado cad\u00e1ver, se le descoc\u00f3 la testa, dando en el suelo, con gran aparato de sonidos, en un do menor hermos\u00edsimo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Extra\u00f1ado, y un poco asustado (aunque no era el primer cad\u00e1ver que pod\u00eda ver en un antro de tal clase), observ\u00f3, como el muerto, con los tarsos y metatarsos, agarraba ag\u00f3nicamente, una Instancia Religiosa, a la cual le faltaba como requisito, para su curso, la sola presencia de una p\u00f3liza del Instituto de Estudios de Hu\u00e9rfanos de la Realeza Austroh\u00fangara.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En ese momento, como si un rayo taladrase sus sesos, comprendi\u00f3 el porqu\u00e9 del cad\u00e1ver mencionado, y comprendi\u00f3 tambi\u00e9n, el acto desesperado, que hab\u00eda hecho que el hombre se quitara la vida, \u00e9l, tambi\u00e9n lo hubiera hecho, esperar en m\u00e1s de veinte filas, veinte mil pesetas en p\u00f3lizas, y ya en la \u00faltima cola, sentirse relegado al faltarle la antedicha p\u00f3liza, lo comprend\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ensimismado en estos atroces pensamientos, no se hab\u00eda percatado de la presencia de un triste personaje, que calado de gorra de sopera (m\u00e1s que de plato), le contemplaba con aire servicial.<\/p>\n\n\n\n<p>-Perdone, pero, \u00bfha terminado el se\u00f1or de evacuar? -le pregunt\u00f3 el sujeto.<\/p>\n\n\n\n<p>-Yo, s\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9?, contest\u00f3le.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ver\u00e1 el se\u00f1or, es que, a su Ilustr\u00edsima, le faltan para recibir el plus de Trabajo Religioso, una docenita de Dict\u00e1menes, y si el se\u00f1or ha terminado, le pedirla permiso, para ahondar en sus recuerdos, en busca del Dictamen perdido.<\/p>\n\n\n\n<p>-Busque, busque, como si fuera suya.<\/p>\n\n\n\n<p>-No se\u00f1or, no es como si fuera m\u00eda, porque en ese caso, no me dar\u00eda asco, como me est\u00e1 dando ahora, pero el deber es el deber, y uno es un currante. \u00bfComprende?<\/p>\n\n\n\n<p>-iComprendo! no se prive de indagar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con gesto de hast\u00edo, el referido ac\u00f3lito, se remang\u00f3 las mangas de la camisa, y se meti\u00f3 en la mierda hasta los codos, pero, como persona acostumbrada a tal menester, termin\u00f3 su cometido pronto, y lleno de un perfume de deber cumplido, se dirigi\u00f3 hacia una puerta peque\u00f1a, que exist\u00eda al lado de la enorme principal, la gente respetando tal dignidad, se apartaba, dando la cara a otro sitio, seguramente por respeto.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuestro h\u00e9roe, arm\u00e1ndose de valor, se encamin\u00f3, hacia la enorme puerta de aqu\u00e9l antro, todo aquello le daba pavor, en la puerta se ve\u00edan repartidos, por aqu\u00ed y por all\u00ed, osamentas humanas, que hab\u00edan sido inmoladas en la pira del cruel Dios Impuesto, de la Diosa Tasa, y de su hijo Exacci\u00f3n, m\u00e1s conocido como Parafiscal.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En esto que estaba, cuando de pronto, vio, c\u00f3mo unos individuos malcarados portaban atado de pies y manos, y engarzado en un palo, a un sujeto que imploraba perd\u00f3n y suplicaba que le dejaran libre, las l\u00e1grimas ca\u00edan de su contra\u00eddo rostro, pero aquellas personas sin sentimientos, parec\u00edan no o\u00edr los lamentos desgarradores que partir\u00edan el coraz\u00f3n de un buitre, y el pobre hombre, segu\u00eda llorando y clamando:<\/p>\n\n\n\n<p>-Dejadme. por el amor de Dios, se me hizo tarde, no realic\u00e9 el sacrificio trimestral, pero perdonadme, no volver\u00e9 a hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como sordos, la triste comitiva penetr\u00f3 en los recintos de aquella fortaleza que helaba la sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuestro personaje, pens\u00f3 claramente en la triste situaci\u00f3n que le hab\u00eda tocado vivir al pobre prisionero, sin duda ser\u00eda inmolado ante el altar del Dios Impuesto. por no hacer el sacrificio trimestral o semestral seg\u00fan la casta en la que estuviera, a pesar de ello, su fin ser\u00eda terrible, ser\u00eda sacrificado, los adoradores de este horrible Dios, le har\u00edan unos cortes en las venas, y con unas pajitas le succionar\u00edan la sangre, hasta dejar a la v\u00edctima seca, pero, pens\u00f3, que, a fin de cuentas, era el fin que les esperaba a todos, lo que depend\u00eda era el tiempo que tardara en tocarle, pero todos sab\u00edan que tarde o temprano, m\u00e1s bien temprano. a cada marrano le llegar\u00eda su San Mart\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A pesar de todo, no cej\u00f3 en su firme resoluci\u00f3n de penetrar en aquel malsano paraje, no sab\u00eda si saldr\u00eda. o c\u00f3mo saldr\u00eda. pero s\u00ed ten\u00eda claro que entrar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con miedo en las venas. asi\u00f3 el tirador de la colosal puerta, y sinti\u00f3 c\u00f3mo la sangre se le espesaba al o\u00edr el chirrido que generosamente la antigua puerta le regalaba.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al asomar la cabeza en el interior, pudo observar un l\u00f3brego y t\u00e9trico ambiente, millones de telara\u00f1as recorr\u00edan impunemente, de Oriente a Occidente toda la sepulcral estancia, y en el centro, rodeado de tinieblas, pudo ver a un siniestro Personaje, que, vestido totalmente de negro, le ofrec\u00eda la m\u00e1s sibilina de sus sonrisas.<\/p>\n\n\n\n<p>-Buenos d\u00edas, alegre contribuyente, \u00bfqui\u00e9n lo ha tra\u00eddo?, la Brigada contra la Defraudaci\u00f3n en Sacrificios, los Guerreros de la Sacra Orden de la Recaudaci\u00f3n, o la Banda contra el Delito Sacrificiario, le pregunt\u00f3 el oscuro personaje.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pues no, se\u00f1or, he venido solamente, y si puede ser, a pedir una cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfNo me diga que ha venido aqu\u00ed voluntariamente?<\/p>\n\n\n\n<p>-Pues s\u00ed se\u00f1or, le respondi\u00f3 nuestro h\u00e9roe, querub\u00ednicamente.<\/p>\n\n\n\n<p>-Me llena de ternura, el ver que a\u00fan hay un ciudadano que implora la gracia de Nuestro Dios, a quien adoremos muchos a\u00f1os, aunque tambi\u00e9n me llena de sorpresa el verlo aqu\u00ed. No obstante, y como recompensa a su fe en nuestro M\u00e1ximo, tendr\u00e9 a bien, y sin que sirva de precedente, el hacerlo pasar a mi superior inmediato, a quien Dios guarde muchos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>-Es gracia que espero alcanzar, Ilustr\u00edsima.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ilustr\u00edsima, no, solo Excelencia, a\u00fan no he sido elevado a tal rango por el S\u00ednodo de Sacerdotes Monetarios, aunque lo merezca, que bien lo s\u00e9, pero, no se entretenga, pase, pase.<\/p>\n\n\n\n<p>-Gracias, much\u00edsimas gracias, su Excelencia llena mi humilde persona de una fe inenarrable.<\/p>\n\n\n\n<p>-Esto no es nada, recuerdo que hace quince a\u00f1os, cuando vino el \u00faltimo ciudadano que entr\u00f3 por su pie, y nunca mejor dicho, me port\u00e9 a\u00fan mejor con \u00e9l, aunque parezca imposible, y ahora le dejo con mi Ilustr\u00edsimo Superior.<\/p>\n\n\n\n<p>-Le vuelvo a reiterar las gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>-Reit\u00e9relas, reit\u00e9relas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dicho esto, nuestro aventurero personaje, se adentr\u00f3 en una oficina, que, pintada de negro, ofrec\u00eda un aspecto un poco m\u00e1s alegre, debido a los miles de manchas blancas, que representaban a otros tantos ciudadanos en el acto de chuparles la sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De pronto, inesperadamente, surgi\u00f3 de entre los montones de carpetas y legajos api\u00f1ados sobre la mesa, un peque\u00f1o sujeto, que, con cara ratonil, le pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>-Perdone, \u00bfen qu\u00e9 puedo sangrarle?, quiero decir, \u00bfen qu\u00e9 puedo servirle?, perdone, pero es la falta de costumbre, no suelo tratar con el p\u00fablico tan asiduamente, y me pongo nervioso.<\/p>\n\n\n\n<p>-Hoy, ha sido un d\u00eda de arduo trabajo \u00bfno?<\/p>\n\n\n\n<p>-Hombre, imag\u00ednese, despu\u00e9s de quince a\u00f1os, coge usted y me viene hoy, imag\u00ednese lo atareado que estoy.<\/p>\n\n\n\n<p>-Lo comprendo, y le agradezco, el que haya podido recibirme este mes.<\/p>\n\n\n\n<p>-No es nada, nada. Pero d\u00edgame, \u00bfcu\u00e1l es el motivo de su inesperada visita?<\/p>\n\n\n\n<p><em>-Ver\u00e1 <\/em>usted, es que mire, yo hice, har\u00e1 cuesti\u00f3n de seis meses un sacrificio en el cual les ingres\u00e9 un veinte por ciento m\u00e1s de lo que deb\u00eda, y quer\u00eda saber, si pueden reintegr\u00e1rmelo. \u00bfComprende?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las palabras de nuestro personaje, sonaron como una detonaci\u00f3n dentro de aquel recinto, donde se o\u00edan por primera vez desde su creaci\u00f3n, la cara de su Excelencia, experiment\u00f3 en un momento, toda la gama de colores que posee el arco\u00edris, y algunos m\u00e1s que tuvieron la oportunidad de descubrirse en aquel momento.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando el sacerdote termin\u00f3, como impulsado por un resorte, se cay\u00f3 de espaldas, y balbuce\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>-Pero, pero, esto no me puede suceder a m\u00ed, ser\u00e9 el hazmerre\u00edr del gremio, ning\u00fan colega me dirigir\u00e1 la palabra, ser\u00e9 la oveja negra en un reba\u00f1o de lobos, esto es &#8230; \u00a1imposible!, no puede sucederme, este t\u00edo est\u00e1 loco, qu\u00e9 desfachatez.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pero, oiga, que no he dicho nada que no figure en nuestros sacros derechos.<\/p>\n\n\n\n<p>-No, no se preocupe, no pasa nada, voy a consultar con mi superior y resolveremos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cabizbajo y meditabundo, el religioso se escurri\u00f3 adentr\u00e1ndose en una puerta, semioculta tras un biombo chino.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al momento, comenzaron a escucharse voces, imprecaciones y jaculatorias en la supuesta habitaci\u00f3n, que deb\u00eda encontrarse tras de la puerta citada, pero ah\u00ed, no qued\u00f3 la cosa, se oyeron gritos y susurros, aullidos y alaridos, por fin alguien sali\u00f3 a la vista de nuestro h\u00e9roe.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El individuo en cuesti\u00f3n, no era el mismo que hab\u00eda entrado, este era m\u00e1s alto, casi cadav\u00e9rico, y de una mirada dura como el acero al cromo-vanadio, ven\u00eda limpi\u00e1ndose las manos de sangre en un pa\u00f1uelo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como un escopetado, sin m\u00e1s, dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>-iHereje!, \u00bfc\u00f3mo osas turbar el descanso de aquellos que no descansan para que t\u00fa est\u00e9s siempre trabajando? Caer\u00e1 sobre ti una lluvia de excrementos y tus herederos nadar\u00e1n en un barrizal org\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ver\u00e1 usted, yo solo ven\u00eda a lo dela devoluci\u00f3n, dijo nuestro amigo.<\/p>\n\n\n\n<p>-Satan\u00e1s te env\u00eda, y te hace pronunciar palabras blasfemas, recrimino tu maldita conducta, y te conmino a que reniegues de la causa innoble que perturba la paz del asilo de la sabidur\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pues mire, lo que es renegar, no reniego, es que, si no, no llego a final de mes.<\/p>\n\n\n\n<p>-Maldito, t\u00fa te lo has buscado, si quieres una blasfema devoluci\u00f3n la tendr\u00e1s, pero si s\u00f3lo se trata de conturbar la paz de este sagrado edificio, morir\u00e1s, presa de horribles convulsiones.<\/p>\n\n\n\n<p>-Estoy dispuesto.<\/p>\n\n\n\n<p>-Bien, empecemos, arrod\u00edllate, y comienza a sacar, una instancia por triplicado dirigida al Superior, visada por el Consejo de Dem\u00e9ritos, y firmada por tu abuelo y una prima pol\u00edtica segunda, un certificado de vacunaci\u00f3n de viruela por quintuplicado, firmada por un tribunal compuesto, como m\u00ednimo, por doce m\u00e9dicos &#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por la boca del oficiante, empezaron a salir Instancias, Certificados, giros, duplicados, triplicados, etc., etc., sin embargo, como por un milagro, nuestro h\u00e9roe, comenz\u00f3 a sacar de los m\u00e1s rec\u00f3nditos lugares de su cuerpo, cientos y<\/p>\n\n\n\n<p>cientos de papeles y legajos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El sacerdote cambiaba su rostro de demudado, a faz ag\u00f3nica por momentos, revis\u00f3 una y otra vez los papeles y con terror contempl\u00f3 que estaba todo, \u00a1completo!<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aquello era superior a lo que pod\u00eda soportar, hizo lo que era necesario, abri\u00f3 un caj\u00f3n lleno de polvo, en cuyo interior exist\u00eda un bot\u00f3n rojo, tapado por las telara\u00f1as y sin pensarlo m\u00e1s lo apret\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De pronto, todo sali\u00f3 por los aires, el siniestro edificio y sus ocupantes, a tenor de la explosi\u00f3n, saltaron hechos pedazos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde una loma, el Movimiento para la liberaci\u00f3n de los Ingresos, oraba, por el alma del mejor de los suyos, ca\u00eddo en acto de servicio, y por el nuevo gobierno que podr\u00eda nacer a partir de aquel heroico acto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y en la llanura, del t\u00e9trico edificio, s\u00f3lo quedaba, como recuerdo de su enormidad, un cartel met\u00e1lico entre los escombros, en el que se le\u00eda: COGER, COGEMOS, PERO LO QUE ES DEVOLVER, NO DEVOLVEMOS.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los relatos publicados en el Pregonero, el semanario del Ayuntamiento de C\u00f3rdoba, en el que colabor\u00e9, a pesar de muchos, durante un tiempo. Es grande el lapso pasado, espero que, a pesar de la a\u00f1ada, sea de su agrado. Pregonero N\u00ba 27 16 febrero 1985 SOLO ANTE EL PELIGRO Pedro GONZALEZ &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=6001\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab1985. El Pregonero. 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