{"id":5558,"date":"2024-03-03T09:28:08","date_gmt":"2024-03-03T09:28:08","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=5558"},"modified":"2024-03-03T09:28:09","modified_gmt":"2024-03-03T09:28:09","slug":"la-cordoba-de-mi-ninez","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=5558","title":{"rendered":"La C\u00f3rdoba de mi Ni\u00f1ez"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"531\" data-src=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/DSC_0594peque.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5559 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 800px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 800\/531;width:496px;height:auto\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Cuando yo nac\u00ed, la Mezquita era una droguer\u00eda, imaginaros pues la cantidad de pilas de a\u00f1os que llevo en la espalda, que, a pesar de todo, cargo, como lo dem\u00e1s, con la dignidad propia de un cordob\u00e9s, que es, estoy jodido y lo s\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como contaba, vi la luz en un barrio popular de C\u00f3rdoba, de los antiguos de los de toda la vida, aquellos donde las sillas sal\u00edan a la calle solas cuando corr\u00eda el fresquito, y en invierno, la humedad permit\u00eda la cr\u00eda de una variedad incre\u00edble de peces de agua dulce, los mejores las bogas, que formaban bancos en la humedad de las paredes y el techo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se lo que es que te ba\u00f1en, a pesar de todos los morros y llantos, en un ba\u00f1o de zinc, a despecho del frio y la incomodidad, pero mi madre pensaba, al contrario que yo, que mejor pulmon\u00eda que salir a la calle hecho una porquer\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me crie al lar de un brasero, que siempre tapaban unas enag\u00fcillas, en las que se secaba la ropa a despecho del frio reinante, siempre con la suerte de que te tocaba la parte aun h\u00fameda, lo que hac\u00eda que ese calor tan agradable que proporcionaba, se viera empa\u00f1ado por la humedad de la ropa aun mojada.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi familia era humilde, mi padre lejano, mi madre\u2026 era inenarrable, amor por jardas, cari\u00f1o para exportar, y siempre una sonrisa en su bella cara, porque mi madre era bonita como un amanecer en la Mezquita.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Recuerdo cuando me levantaba, pues era lento en la entrada en la atmosfera, con suavidad, con ese cari\u00f1o, del que hace algo que no le gusta. \u201cSu ni\u00f1o\u201d, ella se llenaba de orgullo, y&nbsp; a m\u00ed se me ca\u00eda la baba, porque yo he amado en mi vida, con toda el alma, pero a mi madre, es algo especial, algo irrepetible per se, una sensaci\u00f3n que en esos momentos cuando crees que est\u00e1 todo perdido, sientes su calor, aunque tengas canas, y te sientes protegido de todo, m\u00e1s, ay, las madres, la m\u00eda ya no est\u00e1 con el resto de los mortales, pero mientras yo respire, estar\u00e1 viva, m\u00e1s que yo, m\u00e1s que nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que me pongo pastelero, y tampoco es eso. Pues como iba contando, el barrio, a par que popular, era duro como los cuernos de un var\u00f3n de edad considerable, los amigos eran como las casta\u00f1as, que no sab\u00edas si merec\u00eda la pena clavarse tanto pincho, porque poco hab\u00eda dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Competitivos, malvados, taimados, ego\u00edstas, hijos de un mundo m\u00e1s pobre y m\u00e1s cerrado, de un lugar en el que las oportunidades no se pon\u00edan al alcance de aquellas lindes, y se luchaba, por cualquier cosa, por todo, por nada.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Soy competitivo, que no malvado, y gracias a los genes, siempre fui grande y fuerte, eso me salv\u00f3 la mayor\u00eda de las veces de alguna paliza, siendo a pesar de ello golpeado en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, pero mi abuelo, que ten\u00eda m\u00e1s mala leche que un rezno cabreado me dijo una frase que llevo por bandera desde entonces \u201cPedro, a lo \u00fanico que tienes que tener miedo en esta vida, es al miedo\u201d, y si alguien me daba una paliza, al d\u00eda siguiente, con el ojo morado, un dedo roto, o totalmente magullado, estaba empezando una pelea con el que me hab\u00eda golpeado, no pod\u00eda soportar la sensaci\u00f3n de tenerle miedo a algo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Te llevabas hostias como panes de quilo, pero el que se enfrentaba contigo, sab\u00eda que ten\u00eda que matarte, con lo que al final optaban por dejarlo, sabiendo que de una forma u otra al final tambi\u00e9n se llevaban rasca, menos que yo, pero los chulos, los matones, suelen ser cobardes, y normalmente les duele m\u00e1s que a ti, lo poco que le hagas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Recuerdo con especial cari\u00f1o, las tardes jugando a la lima, robada en cualquier familiar herrero, que aun estar\u00e1n busc\u00e1ndolas supongo, pero no ten\u00edamos hartura, todo el tiempo que ten\u00edamos lo dedic\u00e1bamos a eso, sino a las bolas, joder, hacer el agujero, limpiarlo, ponerlo plano, y el bolsillo lleno de boliches, para pagar las p\u00e9rdidas, unas veces ven\u00edan vac\u00edos, otras rompiendo los pantalones cuando el juego se hab\u00eda dado bien.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y el trompo, con su guita, y al final la moneda de dos reales con su ag\u00fcero, para engarzar entre los dedos, para tensar la cuerda, y esa p\u00faa carnicera, que se consegu\u00eda clavando un clavo de herradura y afil\u00e1ndolo, de tal forma que era motivo de orgullo clavarla en el trompo de un competidor.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bal\u00f3n prisionero, el escondite, la mula, juegos que parecen de subnormales en un mundo global, informatizado y tan comunicado que se vuelve uno solitario como si estuviera abandonado en una isla con una radio.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y lo m\u00e1s triste, en mi puta vida he estudiado, nada, quiz\u00e1s poco, y encima aprobaba y con buenas notas, el resultado de eso, era simple, estaba tirado en la calle todo el d\u00eda, lo que consegu\u00eda que mi madre se la llevaran los diablos, amenaz\u00e1ndome con la correa de mi padre, grande como un carro de paja, o as\u00ed me lo parec\u00eda a m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero no era una amenaza, mi padre no gustaba de mi contacto, era un poco chapado a la antigua, y supongo que el amor incondicional de mi madre hacia m\u00ed, se los tocaba, a pesar de ello me respetaba, era una persona inteligente, y mucho, pero algunas veces, muy a mi pesar, me pasaba tres pueblos, y alguna que otra vez, me dio la m\u00e1s grande, porque de los zapatillazos de continuo la encargada era mi madre, que era de la selecci\u00f3n ol\u00edmpica de zapatillazos con varias medallas de oro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Consegu\u00eda tu atenci\u00f3n, tu obediencia, tu humillaci\u00f3n, con apenas un golpe de mu\u00f1eca de ese instrumento aterrador, que, a pesar de la displicencia al darlo, como si no fuera nada, dejaba unas manchas rojas, que no quitaba el disolvente, y que picaban horas, incluso d\u00edas despu\u00e9s, convirti\u00e9ndose algunas veces, en las que pon\u00eda especial \u00e9nfasis, en verdugones de dif\u00edcil eliminaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Recuerdo a mi padre, cuando llegaba a casa, siempre cansado, pluriempleado, l\u00edder del trabajo, un pionero de la seguridad social en el n\u00famero, que trabajaba diecis\u00e9is horas sin desmayar, encomiable, admirable, pero lejano. Lo admiraba en la distancia, pues era mi ideal, pero era dif\u00edcil establecer contacto con \u00e9l, lo que recuerdo, no se me olvidara en la vida, fue cuando muy peque\u00f1o, me hizo un fuerte del oeste, grande, y bien terminado, palito a palito, pues quer\u00eda tenerlo, y \u00e9l no ten\u00eda dinero para c\u00f3mpralo, sin saber que el valor que tuvo para m\u00ed era mil veces m\u00e1s grande que el regalo m\u00e1s caro del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Uno de los problemas que tiene ser grande, es que la gente confunde estatura con edad, por lo que algunas veces me tildaban de torpe, porque aparentaba con diez a\u00f1os, tener catorce, eso me hizo afinar y desconfiar de la gente, en especial de aquellos que les gustaba hacer da\u00f1o porque disfrutaban, los de lengua viperina y actos crueles, que como hoy, pero sin redes sociales, a pura boca, te pon\u00edan delante de cualquiera, que no fueras tu o tus allegados, como un rop\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando yo nac\u00ed, la Mezquita era una droguer\u00eda, imaginaros pues la cantidad de pilas de a\u00f1os que llevo en la espalda, que, a pesar de todo, cargo, como lo dem\u00e1s, con la dignidad propia de un cordob\u00e9s, que es, estoy jodido y lo s\u00e9. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como contaba, vi la luz en un barrio popular de &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=5558\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa C\u00f3rdoba de mi Ni\u00f1ez\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"inspiro_hide_title":false,"footnotes":""},"class_list":["post-5558","page","type-page","status-publish","hentry"],"featured_media_urls":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/5558","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5558"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/5558\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5560,"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/5558\/revisions\/5560"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pedrocasiano.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5558"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}