{"id":4382,"date":"2024-02-25T10:15:47","date_gmt":"2024-02-25T10:15:47","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=4382"},"modified":"2024-03-09T16:18:23","modified_gmt":"2024-03-09T16:18:23","slug":"cronicas-de-un-viajero-forzoso-3-taiwan-ii-parte","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=4382","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas de un Viajero forzoso 4 (Taiw\u00e1n II Parte)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"888\" height=\"582\" data-src=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/24852122_1565135430220783_7150068165540499691_n.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4383 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 888px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 888\/582;width:446px;height:auto\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Una de las primeras salidas en Taip\u00e9i, fue al Mercado nocturno de la ciudad, nos acompa\u00f1aba un empleado de una f\u00e1brica, casado con una mujer sudamericana, y hablaba, \u00abaholita, nosotros comel, bueno\u00bb, y por lo menos te entend\u00edas con \u00e9l, el tipo renqueaba de una pierna, y era igual que Maradona.<\/p>\n\n\n\n<p>El tipo aquel era simp\u00e1tico, y decidi\u00f3 llevarnos por la parte no conocida por los turistas, bajamos unas escaleras y all\u00ed encontramos el mercado al que acud\u00edan los habitantes de la ciudad para comprar alimentos.<\/p>\n\n\n\n<p>La actividad m\u00e1s importante era por la noche \u201cNight Market\u201d, as\u00ed era conocida la parte superior, donde se agolpaban los compradores que debido a las labores diurnas ahora encontraban tiempo para comprar, para pelarse, para cualquier cosa, all\u00ed adem\u00e1s el tiempo acompa\u00f1a, calor y humedad de d\u00eda, por la noche se est\u00e1 mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues imaginaros unas entradas de p\u00f3rticos chinos, con m\u00e1s colores que el arco iris y sin importarles lo m\u00e1s m\u00ednimo la factura de la luz, algo que aqu\u00ed no sucede nunca, somos parcos en eso de los colores, aunque seamos andaluces.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, a partir de ah\u00ed se accede a unos s\u00f3tanos en los cuales est\u00e1 la parte, digamos, \u201cseria\u201d, la alimentaci\u00f3n, restaurantes, comida r\u00e1pida china, y dem\u00e1s, all\u00ed puedes encontrar de todo, desde ranas, hasta saltamontes en salsa picante, lo que quieras.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo era en azulejo blanco, parec\u00eda la antigua plaza de abastos de C\u00f3rdoba, pero a\u00fan m\u00e1s cutre, cientos de puestos organizados en largas calles en las cuales se suced\u00edan las ofertas y los colores, por supuesto nada entend\u00edas, algunas de las cosas familiares, el resto, desconocidas, casi alien\u00edgenas, y si preguntabas peor, ahora se habla un poco m\u00e1s de ingl\u00e9s, pero en aquellos tiempos casi nadie lo hablaba, lo cual es normal, ning\u00fan pa\u00eds tiene la obligaci\u00f3n de hablar la lengua de otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Camin\u00e1bamos por ella, cuando e uno de los puestos, en el que figuraba de forma visible una figura de una cobra, nos acercamos, y vimos que, en jaulas, hab\u00eda cientos de serpientes, no s\u00e9 si eran venenosas, si no lo eran, o incluso de que clase, porque no son precisamente animales a los que encuentre atractivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, all\u00ed hab\u00eda un se\u00f1or de unos cuarenta a\u00f1os con un ni\u00f1o m\u00e1s delgado que el hambre, el padre que se\u00f1ala a una serpiente, l\u00f3gicamente, all\u00ed nos paramos, alucinados intentando saber qu\u00e9 es lo que iba a suceder con el reptil. Pues bien, hay que va el se\u00f1or comerciante de serpientes, la coge sin problema ninguno, yo ya hubiera dado un paso atr\u00e1s, y la cuelga de un gancho en medio de la tienda, del cuello, o de lo que deba de ser el cuello de la serpiente, coloca un cuenco debajo, y raja la serpiente de un extremo al otro, perdonando solo la cabeza, la serpiente como cualquier otro ser vivo, pues va y se desangra en el cuenco.<\/p>\n\n\n\n<p>El se\u00f1or comerciante, coge el cuenco, le echa una especie de licor o lo que sea, con las prisas y la emoci\u00f3n se me olvid\u00f3 quedarme con los caracteres chinos, y se lo da al ni\u00f1o, este sin dudarlo, como si fuera algo normal, va y se lo bebe. El padre que nos ve con la cara de alucine, nos hace indicaciones con las manos de que el ni\u00f1o ha estado, o est\u00e1 malito, y que eso es lo que lo pone es como una moto, realmente yo prefiero las vitaminas en frasco, o incluso sueltas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, el tipo de la tienda, despelleja la serpiente en segundos, le quita el esqueleto, y lo echa en un bol m\u00e1s grande, lo pone a cocinar, y la piel la l\u00eda sobre s\u00ed misma, la hace un paquete, y con una reverencia se la entrega al se\u00f1or mayor, mientras tanto el bol con la carne de la serpiente bulle, lo saca y lo coloca en el mostrador donde padre e hijo comienzan a comerlo con fruici\u00f3n, nos ofrecen, pero no s\u00e9 porque se me hab\u00eda quitado el apetito, cosas de los viajes, no s\u00e9 por qu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Continuamos con la caminata por el extenso night market, cuando se nos acerca nuestro amigo Maradona, y nos dice que cenemos, precisamente, despu\u00e9s del espect\u00e1culo de la serpiente est\u00e1bamos pensando en eso, seguro. Nos lleva a un peque\u00f1o descansillo en el que se ampl\u00eda la estrecha calle llena de puestos, toda por supuesto decorada con la misma selecci\u00f3n de azulejos blancos, con bordes de colores crom\u00e1ticamente marrones tirando a negro.<\/p>\n\n\n\n<p>Las mesas pegajosas, las sillas que apenas si pueden mantener a un asi\u00e1tico de cincuenta kilos, y un olor a fritanga china que tira de espaldas, nada que ver con la espa\u00f1ola, es algo que habr\u00eda que admirar en los museos, algo inenarrable que solo el que la haya olido puede saber de qu\u00e9 estoy hablando.<\/p>\n\n\n\n<p>En el suelo, de la grasa, un paso te quedabas pegado, y al siguiente te deslizabas fluidamente, lo que es un deporte popular antes de comer en cualquier restaurante de ese tipo en Asia, la cosa ha cambiado mucho, pero en aquellos tiempos era as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Le expusimos nuestras dudas a nuestro acompa\u00f1ante, quien ante tantos temores acerca de la salubridad del citado establecimiento, nos dijo una de las frases m\u00e1s sentenciosas y aclaratorias acerca de la mentalidad china.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSi ustedes poner malos, e ir a Hospital, ma\u00f1ana autoridades cerrar esto\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Nos miramos, pensando en dormir sin cenar, pero como arriesgados exploradores en un pa\u00eds en el que no engordas ni comiendo piedras, optamos por el mayor deporte de riesgo en China, sobrevivir, y no fuimos al Hospital, pero eso es un acertijo encerrado en un enigma.<strong><br><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las primeras salidas en Taip\u00e9i, fue al Mercado nocturno de la ciudad, nos acompa\u00f1aba un empleado de una f\u00e1brica, casado con una mujer sudamericana, y hablaba, \u00abaholita, nosotros comel, bueno\u00bb, y por lo menos te entend\u00edas con \u00e9l, el tipo renqueaba de una pierna, y era igual que Maradona. 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