{"id":3970,"date":"2024-02-23T15:10:04","date_gmt":"2024-02-23T15:10:04","guid":{"rendered":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=3970"},"modified":"2024-03-30T16:57:48","modified_gmt":"2024-03-30T16:57:48","slug":"la-casa-de-los-cuernos-quinta-parte","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=3970","title":{"rendered":"La Casa De Los Cuernos. Quinta Parte"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" data-src=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/country-5668405_1920-1024x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3971 lazyload\" style=\"--smush-placeholder-width: 1024px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 1024\/1024;width:331px;height:auto\" data-srcset=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/country-5668405_1920-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/country-5668405_1920-300x300.jpg 300w, https:\/\/pedrocasiano.es\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/country-5668405_1920-150x150.jpg 150w\" data-sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn levanto la vista y de un trago se bebi\u00f3 el vaso, lo llen\u00f3 de nuevo y mir\u00f3 al Tuerto.<br>-Bien me conoc\u00e9is, Enrique.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 hay que hacer, capit\u00e1n?<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 es lo que mejor sabemos?<br>El Tuerto call\u00f3 durante un momento. Despu\u00e9s esboz\u00f3 una sonrisa, hab\u00eda encontrado la respuesta.<br>-Matar, Capit\u00e1n, \u00bfme equivoco?<br>Mart\u00edn lo mir\u00f3 y con media sonrisa le susurr\u00f3.<br>-Y t\u00fa que lo digas, Tuerto, y t\u00fa que lo digas, prepara los fierros que beber\u00e1n hasta hartarse, poco queda para que todo reviente, por donde sea, pero que reviente.<br>Volvi\u00f3 a llenar el vaso, lo bebi\u00f3 de un golpe, se levant\u00f3 y sali\u00f3 hacia las escaleras de la posada, despu\u00e9s se volvi\u00f3.<br>-Tuerto, a media ma\u00f1ana generala.<br>El Tuerto asinti\u00f3 con la cabeza, Mart\u00edn se march\u00f3, y el Tuerto se ech\u00f3 la jarra directamente al gaznate, m\u00e1s que nada, por si era la \u00faltima vez que lo hac\u00eda, que nunca se sabe ad\u00f3nde mira el diablo.<br>Mart\u00edn cogi\u00f3 la amanecida solo por una vez, le dol\u00eda la cabeza como si se la hubieran aplastado con un yunque, la meti\u00f3 presta en la palangana, mas no le sirvi\u00f3 de refresco, el verano de la ciudad todo lo calentaba, y el sopor del mal dormir, todo lo enlentec\u00eda y hacia borroso, que no el vino que hab\u00eda libado, y sonri\u00f3, la cabeza le volvi\u00f3 a doler.<br>Se hizo el lavado del gato, y sin avisar, lanz\u00f3 el agua al patio de caballer\u00edas, alguien se quej\u00f3, llamo a su madre, y a todos sus ascendientes fallecidos, pero ya lo esperaba, que era verano y no eran orines, y volvi\u00f3 a sonre\u00edr, y la cabeza volvi\u00f3 a dolerle.<br>El sol bajaba la cabeza cuando sali\u00f3 de su cuchitril, que no era malo, mejor que el sereno, seguro, all\u00ed le esperaban sus hombres, que tampoco hab\u00edan dormido demasiado, pues, aunque acostumbrados al tr\u00f3pico, el calor seco del interior, se les tornaba terrible.<br>-Mi capit\u00e1n, el Tuerto, lo mir\u00f3 con su ojo de esfinge, aqu\u00ed est\u00e1n todos los que somos.<br>Mart\u00edn se sent\u00f3 y tom\u00f3 un plato, se sirvi\u00f3 de las gachas peleonas, que eran granos de tierra, m\u00e1s que alimento ma\u00f1anero.<br>Dio un gran trago al vino que le hab\u00eda servido el Tuerto, sabedor, de que el mejor ant\u00eddoto contra el veneno de la noche, era m\u00e1s veneno al despertar.<br>-Cabrero, cuenta lo que sabes a los dem\u00e1s, aunque supongo que ya lo habr\u00e1s hecho, cabrito, pero me da igual, los granos de gachas sal\u00edan de la boca del capit\u00e1n como plomo por trabuquete.<br>-Ya sab\u00e9is que la Elisa, esta empollada conmigo, le hace a los Burguillos la colada de a semana, conoce en la casa a todo el mundo, y como mujer, est\u00e1 al d\u00eda de cualquier cosa que acontezca en la casa, y bien sab\u00e9is que lo hago por vosotros, porque es bizca, y no se lava ni cuando llueve.<br>-No nos cuentes tu vida, le reprendi\u00f3 el Tuerto, que el polvo es polvo, venga de donde venga.<br>-Me cuenta la Elisa, que ayer sali\u00f3 la familia de Burguillos a la finca de Posadas, quedando solo los varones, y que una de las criadas, le hab\u00eda comentado que deb\u00edan de preparar cena para m\u00e1s invitados, pues se reun\u00edan gente principal.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfCu\u00e1ntos?, pregunt\u00f3 el Boquer\u00f3n.<br>-Mas de veinte, Boquer\u00f3n, m\u00e1s de veinte.<br>Mart\u00edn levant\u00f3 la cabeza.<br>-Nuestro amigo el corregidor y los Burguillos, no hace falta estudios para saber que vienen a por nosotros, a m\u00e1s tardar esta noche.<br>Nadie dijo nada.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfOs hab\u00e9is olvidado de cazar indios?<br>Los dem\u00e1s lo miraban extra\u00f1ados, no sab\u00edan lo que quer\u00eda decir.<br>-En la selva, son los amos, pero dentro del poblado, la noche antes de atacarnos\u2026<br>El Tuerto sonri\u00f3.<br>-Cabrero, cuenta, \u00bfc\u00f3mo es la casa?<br>El Cabrero saco una afilada daga de donde fuera que la tuviera, y con ella en la mano tall\u00f3 en la vieja mesa un somero dibujo de la casa palacio de los Burguillos.<br>-Un adarve, bajo y con fierros en la parte alta clavados en el mortero, como la de los moros, un port\u00f3n, mal sitio para entrar, la puerta principal, ni pensarlo, pero\u2026 una buena manta de caballo, y los fierros se domestican, hasta la mole de Lope, pasar\u00e1 como ni\u00f1o por teta de monja.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfC\u00f3mo podemos hacerlo, Cabrero?, le pregunt\u00f3 el Tuerto que sab\u00eda que el Cabrero, mataba a los indios sin que se enteraran, los mismos indios que eran capaces de matar a una serpiente de un bocado, sin que las culebras los notaran.<br>-La casa principal, tiene hachones, que iluminan la entrada principal, un hach\u00f3n grande en la trasera, y cuatro hombres que rondan, ah\u00ed est\u00e1 el fallo, si saltamos el Boquer\u00f3n y yo, en poco gasto de tiempo, ponemos al aire las gargantas de los vig\u00edas, despu\u00e9s el port\u00f3n, y despu\u00e9s\u2026<br>Mart\u00edn se qued\u00f3 pensativo.<br>-Capit\u00e1n, hagamos caso de los n\u00fameros, matan a cuatro, si sale bien las cosas, nos quedan diecis\u00e9is y somos seis.<br>-Siete, coment\u00f3 Mart\u00edn con la mirada perdida en el techo, te olvidas de Sacatripas, que es un perro de guerra m\u00e1s temible que el m\u00e1s bravo de nosotros.<br>-Pero ser\u00e1 una carnicera, coment\u00f3 Lope.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfLa primera, putita de meter punta?, le reprendi\u00f3 el Tuerto.<br>El Garrote lo mir\u00f3 con cara asesina.<br>Mart\u00edn lo mir\u00f3 de la misma manera.<br>-Lope, esa cara, esta noche, sino\u2026. y ech\u00f3 mano a la empu\u00f1adura.<br>-No capit\u00e1n, pero es que el Tuerto los toca\u2026<br>-Lo s\u00e9, cualquiera de nosotros los toca, as\u00ed que tonter\u00edas, para los tontos de baba.<br>Mart\u00edn continu\u00f3 hablando.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfY dentro?, Cabrero, \u00bfc\u00f3mo es por dentro?<br>-Poco s\u00e9, Capit\u00e1n, entrada, sal\u00f3n a un lado, escaleras, y s\u00f3tano de servidumbre.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfMuchos de servicio?, volvi\u00f3 a preguntar.<br>-Seis o siete, pero no puedo jurarlo, de lo que estoy seguro, es que saldr\u00e1n como alma que lleva el diablo, quiz\u00e1s alguno con un garrote, pero poca leche para tanto becerro.<br>Mart\u00edn se ech\u00f3 otro vaso al coleto.<br>-Diecis\u00e9is m\u00ednimo, contra seis, \u00bfQu\u00e9 pens\u00e1is?<br>-Que tendr\u00edamos que quedarnos dos o tres aqu\u00ed para igualar la cosas, no me gusta ir de sobrado Capit\u00e1n.<br>Todos rieron.<br>-Preparad a Sacatripas, lo quiero con armadura de combate, ser\u00e1, el que levante a los palomos, que cuando alcen el vuelo, se dirijan a nosotros, ellos vendr\u00e1n pasadas las doce, cuando todo este muerto, nosotros a las once, cuando el d\u00eda esta moribundo, pero nadie est\u00e1 fuera de casa.<br>-Estamos preparados capit\u00e1n, a esa hora todo estar\u00e1 como tiene que estar.<br>-Embozados, hermanos, que ni el propio diablo nos debe de reconocer, que poco tardar\u00e1n en dar cuenta de que somos nosotros, \u00bftodo preparado para salir por piernas hacia las Indias, Lorenzo?<br>-Y la mitad pagado, bote en el rio, esquife en Sevilla, y Gale\u00f3n en C\u00e1diz, el capit\u00e1n esperar\u00e1, no toda la vida, pero lo har\u00e1, porque sabe que habr\u00e1 dinero, y no habr\u00e1 sitio para esconderse sino lo hace.<br>-Bien, que sea lo que el diablo mande.<br>Mart\u00edn se coloc\u00f3 la pechera de cuero, la at\u00f3 todo lo fuerte que pudo, las perneras del mismo material, y se coloc\u00f3 con parsimonia los arreos de su profesi\u00f3n, espada corta y ancha en la izquierda, estoque en la derecha, sobre el pecho, una daga de proporciones considerables, y un pu\u00f1al corto de ancha alma, en la izquierda la hachuela, de apenas veinte cent\u00edmetros de mango, y veinte de ancho, cortante como el alma del diablo.<br>Ajust\u00f3 los pu\u00f1ales en las botas, y en las mangas, estiletes de cirujano, o de dama veneciana, que cortaban el aliento, que si las fundas no eran de buen material te hac\u00edan m\u00e1s da\u00f1o a ti que al que quisieras herir.<br>Sac\u00f3 todo varias veces, hasta comprobar que entraba y sal\u00eda como en mujer ardiente, despu\u00e9s se coloc\u00f3 la larga capa, y baj\u00f3 a la entrada trasera de la hoster\u00eda, pues la gente de mal vivir, como ellos y de peor morir incluso, se agolpaban en el interior, ahogando sus penas en vino pele\u00f3n, o sacando fuerzas de \u00e9l, que la mayor\u00eda solo sal\u00edan de su boca y se perd\u00edan en la cobard\u00eda del que las emit\u00eda.<br>All\u00ed le esperaban sus hombres, Sacatripas mov\u00eda el mu\u00f1\u00f3n de su rabo, pero estaba embozado, para que no pudiera, ni morder, ni lo m\u00e1s importante, hacer ruido, Mart\u00edn lo acarici\u00f3, las babas, de las que parec\u00eda disponer para ahogar a un moro, le llenaron la mano.<br>Mir\u00f3 a los suyos, miedo daban, que era lo que ten\u00edan que dar, pues para dar penas, ya estaban los que se enfrentaban con ellos.<br>-Esperemos que volvamos todos, habl\u00f3 el Tuerto con voz f\u00fanebre, sino que el que quede muerto, lleve su corte al diablo de los que le preceden por sus cuchilladas.<br>-Que as\u00ed sea, coment\u00f3 Lope.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfEl Cabrero y el Boquer\u00f3n est\u00e1n en la casa?, pregunt\u00f3 Mart\u00edn.<br>El Tuerto asinti\u00f3 con la cabeza, el tiempo de hablar se hab\u00eda terminado.<br>-Marchemos pues, les orden\u00f3 Mart\u00edn, mientras se echaba la capa a la cara, que adem\u00e1s cubr\u00eda con un pa\u00f1uelo negro, y que el diablo nos proteja como siempre, pues le intentaremos llenar la casa.<br>Callejuelas estrechas y malolientes, piedras levantadas y, sobre todo, oscuridad, rota levemente por alg\u00fan moribundo hach\u00f3n, que hablaba de la miseria de los hidalgos y de las putas, pues estas ni anunciaban el lugar de pecado.<br>Vuelta y revuelta, un d\u00e9dalo de calles, cruzadas y entre cruzadas, laberinto en el que cualquiera se perder\u00eda, pero Mart\u00edn llevaba grabado a fuego el mapa de la ciudad que le hab\u00eda visto nacer.<br>Entre las sombras, en la Calle del Silencio, en uno de los adarves, un embozado les hizo una leve se\u00f1al, era el Boquer\u00f3n.<br>Entraron en la callejuela, apenas el ancho de la espalda de dos hombres, y se adentraron en ella.<br>Sin decir palabra, el Boquer\u00f3n le se\u00f1al\u00f3 el hierro y cristales que coronaban la paredilla, prestamente, como si fuera una sombra, el Cabrero coloc\u00f3 la manta doblada de mulero, y apoy\u00e1ndose en el pie que el ofrec\u00eda Lope, gate\u00f3 como un mono y la cruz\u00f3 sin el m\u00e1s m\u00ednimo ruido. Despu\u00e9s, casi sin interrupci\u00f3n, el Boquer\u00f3n hizo lo mismo, los dem\u00e1s quedaron a las sombras, cerca de la puerta aportillada desde dentro, que hac\u00eda de veces de entrada de proveedores y servidumbre de la casa palacio.<br>Baldomero, al que todos conoc\u00edan como el Cabrero, por razones obvias, se peg\u00f3 a la pared, esper\u00f3 a que sus ojos se acomodaran a la luz que daba el hach\u00f3n, el Boquer\u00f3n, Joaqu\u00edn, el Malague\u00f1o, estaba a su lado, sonri\u00f3, gente en la que confiar. Lo mir\u00f3, y se\u00f1al\u00f3 los setillos que rodeaban una p\u00e9rgola. Se agacharon, y como si fueran un solo hombre, se ocultaron tras de ellos.<br>Baldomero se\u00f1al\u00f3 a dos hombres, despu\u00e9s se se\u00f1al\u00f3 el pecho, y a uno de ellos, Joaqu\u00edn asinti\u00f3 con la cabeza. Como si de un duende se tratara, Joaqu\u00edn desapareci\u00f3 en la oscuridad, apenas un segundo despu\u00e9s, el mismo, se mov\u00eda por entre los setos, cuidando de no hacer el m\u00e1s m\u00ednimo ruido en la grava del paseo, pues la vida le iba en ello.<br>Como si de un gato se tratara, lleg\u00f3 al vigilante, era viejo y curtido, pero demasiado gastado, incluso para hacer un menester tan f\u00e1cil.<br>Casi sinti\u00f3 pena, cuando lo agarr\u00f3 con la izquierda y con un tajo r\u00e1pido, le cort\u00f3 el cuello de tal forma que lo dejo pringado de sangre, lo hizo caer poco a poco, lo mir\u00f3 durante apenas un instante, un pensamiento cruz\u00f3 por su cabeza, que ojal\u00e1 su muerte fuera tan r\u00e1pida como la de aquel viejo, conoc\u00eda lo que los indios hac\u00edan a sus prisioneros, y aquella muerte, a pesar de todo, era la bendici\u00f3n para un soldado.<br>Lo arrastr\u00f3 entre los arbustos, recogi\u00f3 cualquier cosa que delatara su falta, se coloc\u00f3 su sombrero y mir\u00f3 hacia el tercero, all\u00ed estaba, as\u00ed como el Boquer\u00f3n, que tambi\u00e9n hab\u00eda cumplido su cometido, este \u00faltimo se encogi\u00f3 de hombros, se volvi\u00f3 y le ense\u00f1\u00f3 la mano con cuatro dedos. Estaba claro \u00bfD\u00f3nde estaba el cuarto centinela?, camin\u00f3 por entre los parterres, salud\u00f3 levemente al tercero y vio que bajo el hach\u00f3n de la puerta trasera un muchacho joven, charlaba con una de las criadas, quiz\u00e1s calent\u00e1ndola para lecho, o lo que maldita cosa fuera, el caso es que lo pon\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil.<br>Se volvi\u00f3 y se\u00f1al\u00f3 al tercer hombre, e inclin\u00f3 la cabeza, ese era para el Boquer\u00f3n, este asinti\u00f3 levemente, es decir, su silueta lo hizo, pues la oscuridad a apenas pocos metros del hach\u00f3n, lo ocultaba todo, pues los velones estaban apagados, as\u00ed como dem\u00e1s, la miseria, posiblemente le costar\u00eda la vida al conde.<br>Se coloc\u00f3 el sombrero hacia adelante, era uno de ala ancha, que inclin\u00e1ndolo le ocultaba totalmente la faz, asi\u00f3 la alabarda del viejo, esperaba que fuera de buena factura, se acerc\u00f3 al muchacho que lo mir\u00f3 sin desconfianza, y con la punta del instrumento le atraves\u00f3 el cuello, el chaval, pues apenas era hombre, puso cara de sorpresa y terror mientras se mor\u00eda, de continuo, como si fuera un movimiento hecho mil veces, se volvi\u00f3 y antes de que pudiera emitir el m\u00e1s m\u00ednimo sonido, le cort\u00f3 el cuello a la muchacha.<br>Pronto todo se volvi\u00f3 rojo, no sinti\u00f3 nada, solo dos m\u00e1s en una interminable lista, \u00bfmujer?, no, simplemente obst\u00e1culo, que viniera el puto diablo a ech\u00e1rselo en cara, le cortar\u00eda los cojones, mientras, ve\u00eda como la sangre sal\u00eda a borbotones en los \u00faltimos p\u00e1lpitos de un coraz\u00f3n que se mor\u00eda.<br>Mir\u00f3 hacia atr\u00e1s, solo estaba la figura del Boquer\u00f3n, le hizo un signo con la cabeza, la sombra hizo lo mismo y sali\u00f3 en direcci\u00f3n a la puerta de servicio. Baldomero arrastr\u00f3 los cuerpos a la oscuridad, pero cualquiera que llegara ver\u00eda la carnicer\u00eda de sangre, pero era costumbre, y las costumbres se repiten, aunque no sean necesarias, como en este caso.<br>Mart\u00edn oy\u00f3 como la poterna se levantaba, y pens\u00f3 en que eran los mejores asesinos que hab\u00eda visto, esperaba que nadie los tentara contra \u00e9l, pues en ese caso, si no los mataba antes, lo har\u00edan ellos con seguridad y en silencio.<br>Solo una leve inclinaci\u00f3n de la cabeza de la silueta y supo que nadie quedaba vivo. Avanz\u00f3 hasta la puerta trasera, all\u00ed la sangre lo empapaba todo, y la grava cerca de la puerta a\u00fan no hab\u00eda tenido tiempo de absorberla, no sinti\u00f3 nada, se\u00f1al\u00f3 a la izquierda.<br>El Tuerto inmediatamente se intern\u00f3 en esa direcci\u00f3n, despu\u00e9s se\u00f1al\u00f3 a la derecha, Lope se movi\u00f3 en lo indicado, y se\u00f1alando al Cabrero, le puso el brazo en direcci\u00f3n a las cocinas. El, con el Boquer\u00f3n y Sacatripas, subieron por las escaleras, el perro husme\u00f3 apenas unos segundos, supo que no hab\u00eda ning\u00fan peligro arriba, pero el perro tiraba hacia la izquierda, donde el Tuerto hab\u00eda entrado, bajo r\u00e1pidamente, le quito el embozo al perro, este sali\u00f3 disparado en la direcci\u00f3n de Enrique, el corri\u00f3 hacia el mismo lugar.<br>Entr\u00f3 en un sal\u00f3n enorme, all\u00ed, varios hombres, ten\u00edan acorralado al Tuerto que se defend\u00eda como alma de pecador, pero era solo cuesti\u00f3n de tiempo, cuatro le arremet\u00edan a la vez, y m\u00e1s de ellos esperaban sitio para entrar a matarlo.<br>Lo que no hubieran esperado en cien a\u00f1os, ser\u00eda el enorme animal que se les vino encima. Antes de que se dieran cuenta, Sacatripas hab\u00eda derribado a varios, con mordiscos generosos, dejando medio libre al Tuerto. En esos momentos alguien se le vino encima, sin pensarlo siquiera, desentrabo la espada trapera, y al primero que se acerc\u00f3, se la clav\u00f3 en las tripas, el individuo se dobl\u00f3, pero antes de que lo hiciera completamente la sac\u00f3, ese no se mover\u00eda mucho, pens\u00f3.<br>El siguiente, lo recibi\u00f3 con un mandoble de espada que par\u00f3 con la ropera, pero con el cuchillo en la izquierda, volvi\u00f3 a entrar en tripas, lo revolvi\u00f3 durante un segundo, y el enemigo le vomit\u00f3 encima, pero estaba muerto.<br>Ni se limpi\u00f3. Como si fuera el \u00e1ngel de la muerte, continu\u00f3 dando mandobles, la ropera desapareci\u00f3 de un golpe, la hachuela se clav\u00f3 en la frente de alguien, y dagas y pu\u00f1ales adornaron los huesos del que se puso delante de \u00e9l, de tal forma, que cuando no se sinti\u00f3 amenazado, solo llevaba una de las dagas venecianas en la mano.<br>Cogi\u00f3 su ropera, y como si fuera una tarea habitual, degoll\u00f3 a cualquiera que se moviera, pidiera por Dios o por el diablo. Par\u00f3 al ver una figura conocida, era el Corregidor con la cara deformada por un mandoble.<br>-Maldito seas, diablo del infierno, logr\u00f3 farfullar el moribundo.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfNo me conoces, trozo de mierda?<br>El moribundo lo mir\u00f3, sus ojos se abrieron al m\u00e1ximo.<br>-Ten\u00eda raz\u00f3n, eres t\u00fa, el maldito Mart\u00edn de Villarrios.<br>-Si, hi de puta, el padre de tu nieto, el que se folgo con tu hija, y mat\u00f3 a tu yerno, el que cuando te mate, volver\u00e1 a yacer con tu perra hija, y le har\u00e1 otro bastardo, y todo sin necesidad de violarla, se me abrir\u00e1 de piernas como lo hizo en otros tiempos, y estar\u00e1 h\u00fameda como si fuera un rio.<br>-Maldito seas Villarrios, maldito t\u00fa, y toda tu cala\u00f1a.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfIncluido tu nieto, mi hijo?, y t\u00fa, ve al infierno, y dile a Satan\u00e1s que cuando me quiera llamar estar\u00e9 presto a su llamado.<br>Mart\u00edn hundi\u00f3 la espada en el pecho del viejo, la retorci\u00f3, y sonri\u00f3 mientras que ve\u00eda como la cara del viejo se deformaba por el dolor.<br>-Muere perro.<br>Mir\u00f3 a su alrededor, solo cad\u00e1veres, Boquer\u00f3n sin una oreja, Lope con un tajo en el hombro, y el Tuerto con dos pu\u00f1aladas en la pechera, pero de las de no morir.<br>-Cabrero, cura a los heridos, t\u00fa, Lorenzo, busca aceite y aguardiente, l\u00edquido que arda, y roc\u00edalo todo que prenda como si fuera la parrilla de San Lorenzo, quiero esto comido por las llamas, que no quede traza de estos malditos.<br>Baldomero cur\u00f3 con rapidez a los heridos, al Tuerto lo quem\u00f3 y cosi\u00f3 mientras pregonaba sus deseos de muerte para toda la familia del Cabrero, mientras lo sujetaban. El Boquer\u00f3n sin oreja era tan feo como antes, con las dos.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfY en las cocinas? Pregunt\u00f3.<\/li>\n\n\n\n<li>Seis a servir al diablo, pobre gente, y Lope sonri\u00f3, una de las dos cocineras estaba para comerla, pero\u2026 sabemos lo que hacer, Capit\u00e1n.<br>-Pues coge todo lo que de valor haya, despu\u00e9s lo entierras en alg\u00fan sitio, no tenemos tiempo de cargar con nada, pero que crean que han sido ladrones.<br>Mart\u00edn levanto al Tuerto, mientras se alejaba, vio como las llamas empezaba a aclarar la noche de la calle del Silencio, y sonri\u00f3, escupi\u00f3 al suelo. \u201cUna vieja cuenta saldada\u201d, pens\u00f3 con indiferencia.<br>Antes de poder perderse en las callejas, una guardia de los Justicia se acercaba y los encar\u00f3, todos se prepararon para lo peor, pues la soldadesca era m\u00e1s del doble que ellos.<br>-Alto a la Justicia, grit\u00f3 un sargento.<br>Mart\u00edn sonri\u00f3, saco una bolsa de la pechera.<br>-Sargento, somos como vos, reconoci\u00f3 a un tercio, los que os acompa\u00f1an, no, movi\u00f3 la bolsa, \u00bfquer\u00e9is contar monedas de oro, o muertos?, vos decid\u00eds, mientras tanto, Mart\u00edn mov\u00eda la bolsa, para que supiera que era de peso.<br>El sargento dud\u00f3 un momento, despu\u00e9s asinti\u00f3 con la cabeza, Mart\u00edn le lanz\u00f3 la bolsa, el sargento la abri\u00f3 y sonri\u00f3, despu\u00e9s lo mir\u00f3, volvi\u00f3 la cabeza y grit\u00f3 a sus hombres.<br>-Malditos zopencos, corred a la casa de los Burguillos que algo pasa, y dejad libranza a estos caballeros, que vienen aturdidos de una buena juerga.<br>Desaparecieron como hab\u00edan surgido, entre la oscuridad.<br>A unos cientos de metros les esperaban los caballos, ato al Tuerto al suyo, pues estaba d\u00e9bil y partieron hacia un peque\u00f1o puerto fuera de la Puerta de Martos, en el camino de Lopez Garc\u00eda, all\u00ed los esperaba un bote, al que subieron sin perder ni un segundo, despu\u00e9s de dar una moneda de plata al muchacho de la hospeder\u00eda que hab\u00eda cumplido.<br>A la ma\u00f1ana, casi muertos de cansancio, llegaron al Puerto sevillano, all\u00ed los esperaba un esquife que los llevar\u00eda a C\u00e1diz, donde un gale\u00f3n, de los de porte los trasladar\u00eda de nuevo a las indias.<br>Con ellos partido un m\u00e9dico, que atendi\u00f3 a los heridos, mientras tanto, a pesar del movimiento, Mart\u00edn escrib\u00eda.<br>Apenas subi\u00f3 al gale\u00f3n, llam\u00f3 al capit\u00e1n.<br>-Dame lacre, Capit\u00e1n, y busca alguien de confianza que cabalgue hasta C\u00f3rdoba, como si le fuera la vida en ello, pue le va, y si el lacre es abierto, que lo jure por todos sus muertos, que est\u00e1 muerto de seguro, \u00bfes de acuerdo, Capit\u00e1n?<br>Este asinti\u00f3.<br>Mart\u00edn le entreg\u00f3 la carta que hab\u00eda escrito en el esquife.<br>Quint\u00edn, reci\u00e9n llegado de sus \u201cestudios\u201d con Do\u00f1a Ana, abri\u00f3 la carta con manos temblorosas, su hermano hab\u00eda desaparecido despu\u00e9s de la extra\u00f1a tragedia de la casa palacio del os Burguillos.<br>Llevaba un lacre de un anillo desconocido, con otro escudo de armas, pues el de Mart\u00edn ahora adornaba su mano, pero nada m\u00e1s verlo, supo que era de su amado hermano.<br>\u201cQuerido Quint\u00edn:<br>Soy tu primo Alonso de Aguilar, como bien habr\u00e1s podido comprobar por el sello del lacre. Ante todo, quiero disculparme por mi precipitada salida de la ciudad, que me ha impedido despedirme como era de obligado cumplimiento a quien tanto estimo, como un hermano afirmar\u00eda, pero has de saber, que las cosas se complicaron, pues, personas que son ajenas a mi buena voluntad, me pusieron en un brete, y antes de enfrentarlas, pues sabes que soy hombre de paz, he preferido poner tierra por medio, evitando as\u00ed un derramamiento de sangre, por lo dem\u00e1s, in\u00fatil a estas alturas de mi vida.<br>De seguro y de bien nacido, agradecerte tu amabilidad, as\u00ed como desearte que pongas en pr\u00e1ctica los adoctrinamientos adquiridos en esa nueva ense\u00f1anza, a la que me parece que has dedicado m\u00e1s tiempo del que esperaba, lo que, a mi entender, significa que te has hecho docto en la materia, a\u00fan m\u00e1s, que te entusiasma el tipo de conocimiento del que ahora eres, creo, un erudito.<br>Te pido que todo el saber adquirido, no caiga en barbecho, pues el deber de los que saben, es ense\u00f1ar a los ignorantes, pues bien es sabido, que el que da, tiene m\u00e1s recompensa, en muchas ocasiones, que el que recibe.<br>Espero que nuestro Se\u00f1or te colme de bendiciones, desp\u00eddome, creo que, para otra vida, que espero que por lo menos para m\u00ed sea mejor, tu primo Alonso, que, aunque un enorme oc\u00e9ano nos separe, te llevar\u00e1 siempre en el coraz\u00f3n como un hermano.<br>Solo un favor, sabes que dejo de mi sangre alguien a quien no puedo dar mi nombre, pues ya tiene otro, vela por \u00e9l, y que no le falte nada, hazlo un hombre, mejor que su padre, del que no puede llevar ni su apellido.<br>Alonso de Aguilar y Doblas, Capit\u00e1n Real, Protector de la Corona en Indias, y Teniente de Mando en Colonias.\u201d<br>Sin darse cuenta, dos enormes lagrimas mojaron el grueso papel, emborronado algunas de las palabras.<br>Quint\u00edn abri\u00f3 el caj\u00f3n asegurado del Secreter, y lo escondi\u00f3 all\u00ed, como el m\u00e1s preciado tesoro que hubiera pose\u00eddo jam\u00e1s.<br>Mart\u00edn reposaba de una herida en la pierna, producto, no de una guerra con los indios, sino de la captura de un vasco, que, desoyendo las pragm\u00e1ticas reales, hizo lo que le vino en gana. Ahora la compa\u00f1\u00eda que comandaba, yac\u00eda junto con \u00e9l, en las selvas del Yucat\u00e1n, no sin antes haberse llevado a Lope, con ellos.<br>-Capit\u00e1n, era el Tuerto, carta de las Espa\u00f1as.<br>Nada m\u00e1s cogerla, supo que era de su hermano, el escudo de los Villarrios sellaba el lacre, sin querer, su apergaminado rostro esboz\u00f3 lo que parec\u00eda ser una sonrisa.<br>\u201cQuerido primo Alonso:<br>Esta es la tercera carta que te escribo, por no recibir respuesta de las dos primeras, y creyendo que no es por tu voluntad, sino por no haber llegado a tus manos, repito la misiva, ahora con m\u00e1s datos, pues el tiempo pasa con una celeridad pasmosa.<br>Poco antes de tu marcha, un suceso pavoroso aterrorizo a la ciudad, el incendio de la casa palacio de los Burguillos, en el cual murieron m\u00e1s de treinta personas, servicio incluido, adem\u00e1s del corregidor y algunos de sus hombres, y lo que resulta m\u00e1s extra\u00f1o, algunos de los cad\u00e1veres, a\u00fan calcinados, mostraban signos de haber sido devorados por los lobos, lo que al vulgo ha servido de excusa, para inventar las m\u00e1s peregrinas historias, pero por otro lado, nadie sabe que es lo que realmente pas\u00f3, ni tan siquiera los justicias, ni los inquisidores del rey saben c\u00f3mo ponerle nombre al evento, pero basta de habladur\u00edas, que de hecho te comento, solo por el hecho de que estando en Indias, pocas noticias te llegaran de la patria.<br>Nunca te agradecer\u00e9 bastante, la nueva disciplina en la que introdujiste, en la cual, como buen estudiante, he hecho verdaderos avances, con gran placer por mi parte, as\u00ed como de aquellos a quienes la ense\u00f1o.<br>Con alegr\u00eda, he de referirte, que mi amada Luc\u00eda, ha poco que pari\u00f3 dos gemelos varones, que son sublimes como \u00e1ngeles, y hemos llamado a uno de ellos Alonso, como a ti, y al otro Mart\u00edn como mi querido hermano, que en paz descanse. Es m\u00e1s, a estas fechas, apenas poco tiempo despu\u00e9s del parto, Luc\u00eda, mi \u00e1ngel, est\u00e1 embarazada de nuevo, a pesar de que la salida de los gemelos no fue f\u00e1cil.<br>He de comentarte, que Do\u00f1a Ana, la docta profesora, que tanto ense\u00f1\u00f3 en vida, hoy est\u00e1 con nuestro Se\u00f1or, pues confiando en su edad, se dej\u00f3 llevar por el placer, quedando embarazada de una ni\u00f1a, Leonor, pero su avanzada edad, la hizo morir en el parto, y la ni\u00f1a es bella como una flor. Mi honor y mi d\u00e9bito a sus ense\u00f1anzas, han hecho que quede en casa, donde ser\u00e1 una m\u00e1s de mis hijos, y nada le faltara.<br>No te prodigues tan poco primo, s\u00e9 que no te gusta alardear, pero cuenta algo de tus aventuras en aquellas tierras, hasta ahora, abandonadas de Dios.<br>Tu primo, mejor, tu hermano.<br>Quint\u00edn de Villarrios.\u201d<br>Mart\u00edn se dej\u00f3 caer en la vieja butaca mientras miraba el mar del Caribe, el sol y su bella esposa, y rio, aunque por dentro, de que su hermano, Quint\u00edn el Amargado se\u00f1or de la Casa de los Cuernos, fuera ahora el Empre\u00f1ador Villarrios.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">FIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mart\u00edn levanto la vista y de un trago se bebi\u00f3 el vaso, lo llen\u00f3 de nuevo y mir\u00f3 al Tuerto.-Bien me conoc\u00e9is, Enrique. -\u00bfQu\u00e9 hay que hacer, capit\u00e1n? -\u00bfQu\u00e9 es lo que mejor sabemos?El Tuerto call\u00f3 durante un momento. Despu\u00e9s esboz\u00f3 una sonrisa, hab\u00eda encontrado la respuesta.-Matar, Capit\u00e1n, \u00bfme equivoco?Mart\u00edn lo mir\u00f3 y con media &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/pedrocasiano.es\/?page_id=3970\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa Casa De Los Cuernos. 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